miércoles, 17 de junio de 2015

BENDECIDO POR TODOS LOS ISTAS

(Publicado en semanario VOCES)

“Década perdida” -expresión utilizada en sus orígenes para designar un período de estancamiento en un país o región- no aplicaría al período 2005-2015 en nuestro país, ya que el crecimiento económico mostró cifras importantes. Ahora bien, desde el punto de vista del discurso histórico y los proyectos previos de una izquierda que era antiimperialista, antilatifundista y antioligárquica, sin duda que lo fue, y los próximos cinco serán más de lo mismo.
La política económica aplicada no cambió para nada el régimen de acumulación forjado en el neoliberalismo, basado en crecer mediante la inversión extranjera directa; por el contrario, esa política continuó y se profundizó. No modificó en nada las políticas macroeconómicas ni sustituyó el andamiaje jurídico heredado, el cual fue utilizado como palanca para el crecimiento. No se eliminaron ninguna de las leyes del período neoliberal (ley forestal, zonas francas, arrendamiento rural, promoción y protección de inversiones, de puertos, etc), e incluso se promovieron otras que sostienen aún más el régimen de acumulación (reducción del impuesto a las ganancias empresariales, PPP, puerto de aguas profundas, bancarización, minería de gran porte, etc..).
La política macroeconómica se orientó a generar un “clima de negocios” amigable para los capitales trasnacionales, contener la inflación y reducir el déficit fiscal.
Aprovechando un contexto internacional favorable que demandaba materias primas en el mercado mundial y una afluencia de capitales hacia los países en desarrollo, se logró un importante crecimiento económico y un efecto derrame. Se redujo la pobreza y la indigencia, se aumentó el salario real, se redujo el desempleo, la informalidad y el subempleo.
Esto explica en buena medida la estabilidad social, ya que se ha contado por un lado con el beneplácito del sector empresarial nacional y trasnacional, y por otro lado con apoyo popular. Ahí radicaría su éxito, en posibilitar al mismo tiempo un gran dinamismo económico y una mejora de importantes sectores populares que habían padecido las consecuencias sociales más negativas de la crisis.
Mientras el neoliberalismo se caracterizó por el intento de reducir al estado a su función más elemental -la defensa de la apropiación privada de las ganancias- el modelo progresista uruguayo asumió la “compensación social” de los efectos más regresivos del sistema, aumentando el gasto público social.
Todo esto, sin embargo, no ocurrió en el marco de una modificación de las estructuras económicas y de poder, sino que por el contrario, tendió a reproducirlas.
El modelo aplicado no ha modificado el carácter dependiente, aún en el contexto de crecimiento económico señalado. Lejos de atenuarse, se consolidó la primarización de la economía, especializada en bienes agroindustriales de bajo valor agregado, mientras las importaciones tienen un carácter de bienes industriales de media a alta tecnología. Por otra parte, hay un claro proceso de extranjerización de la propiedad y de la producción, especialmente en el sector agroindustrial, con el consiguiente flujo de ganancias al exterior.
La distribución del ingreso ha permanecido prácticamente incambiada, y no se han producido cambios significativos en la proporción del ingreso apropiado por los sectores populares, manteniéndose en el entorno del 40%.
En resumen, el modelo aplicado desde 2005 es un nuevo modo de regulación del capitalismo en Uruguay, con un marco macroeconómico y normativo tendiente a favorecer la acumulación de capital, sin modificar las características estructurales de la sociedad. Se consolidó una economía con clara orientación agroexportadora, con procesos de concentración y extranjerización de su aparato productivo, que tiende a perpetuar su inserción dependiente en la economía mundial. No se avanzó en la reducción del mercado como regulador de la economía ni se cuestionó en nada la propiedad privada. Muy por el contrario, aún en el contexto de mejora de la situación de amplios sectores de la población y de gran dinamismo económico, la tendencia ha sido a reproducir la desigualdad social, manteniendo casi inalterada la proporción de riqueza que es apropiada por los sectores populares, y por tanto su situación relativa con respecto al capital. Todo con la bendición de capitalistas, comunistas, imperialistas, sindicalistas, socialistas y un largo etc. de “istas”.

jueves, 11 de junio de 2015

Desagradecido… jamás


Tengo que reconocer que soy un carnero, no hice el paro dispuesto por el sindicato. Ni este paro ni el anterior, ni el anterior.

 O sea, no hice nada para merecer el 10% de aumento que el gremio consiguió luchando. Por cada $100 que ganaba, hoy gano 110, pero si ganaba $20,000, hoy gano $22.000. Si, $2.000 más que antes sin haber hecho nada. Todo gracias a mis compañeros de trabajo que luchan.
Pero soy un carnero agradecido, por eso quiero agradecerles infinitamente a los compañeros de trabajo que luchan por mí y se los haré saber a mis hijos, que mis compañeros de trabajo también luchan por ellos. Si lo hago por intermedio de esta nota es porque me daría vergüenza  decirles esto cara a cara aunque los vea todos los días en el lugar de trabajo.
Gracias, porque cuando compro 10 caramelos, uno lo pago con la lucha de mis compañeros de trabajo y no con la mía.
Gracias, porque de cada 10 kilos de yerba que compro, 1 kilo es por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 litros de nafta que pongo en el tanque, 1 litro es por la lucha de  mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 días de vacaciones que tomaremos con mi familia, 1 día es gracias a mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 veces que vaya al cine, una, será gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo y no a la mía.
Gracias, porque de cada 30 días que mis hijos van al club, 3 son gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque 3 días por mes pago la luz por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de todo lo que gasto, un 10 % es gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque si llego a tener 10 hijos, 1 lo criaré con el aumento de sueldo  conseguido por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Seré carnero, pero un desagradecido jamás. Gracias.  Gracias.  Gracias.”
                                                                                                  
Esta nota apareció en el lugar donde yo trabajo. 
Raquel desde Paysandú               11-06-2015

martes, 9 de junio de 2015

LOS IMPUNES CONSTRUYENDO CIUDADANÍA


La página web del Ministerio de Defensa, da cuenta de una Resolución de la ANEP, por la cual el Consejo de Educación Inicial y Primaria autoriza la distribución del CIMARRÓN en las Inspecciones Departamentales de todo el país.
“El CIMARRÓN es un personaje de historieta que aparece en la revista producida por el Ejército Nacional “La Fuerza de todos”, una publicación mensual hecha íntegramente por la Institución. “La Fuerza de todos” integra diferentes temáticas del ámbito militar y su relación con la sociedad, cada número aborda diferentes aportes, “La Fuerza de la Música”, “La Fuerza de Nuestra gente”, “La Fuerza del entrenamiento”, “La Fuerza de la Paz” entre muchas otras”, es lo que explica la página del MDN.
“CIMARRÓN, el perro autóctono de Uruguay, que acompañó a Artigas en todas sus hazañas –nos explican-, se ha convertido en el personaje ideal para narrar el pasado y contar sobre las distintas actividades del Ejército Nacional. Su vestimenta se adapta al contexto histórico en que se encuentra, ya que vivió el nacimiento del Prócer, la Batalla de las Piedras, la Declaratoria de la Independencia y la Jura de la Constitución o acompaña a nuestro Cascos Azules a las Misiones Operativas de Paz.  CIMARRÓN estará entonces según la Resolución en apoyo en el área de campo disciplinar de construcción de ciudadanía”.
Sucede que los militares uruguayos, las fuerzas armadas como institución, fueron responsables de crímenes monstruosos, jamás conocidos en este país. Durante diez años se dedicaron a secuestrar ciudadanos, a encarcelarlos, torturarlos, violarlos, matarlos y hacerlos desaparecer. Llegaron al colmo del sadismo brutal y asesino de secuestrar una madre embarazada con el único propósito de robarle el bebé y luego matarla y hacerla desaparecer.  
Y uno se pregunta: ¿Les explicará el Cimarrón a los niños como hacían los militares para torturar seres humanos indefensos, cómo eran capaces de violar mujeres y hombres atados y encapuchados? ¿será capaz el Cimarrón de contarles la verdad a nuestros gurises? ¿les dirá el sabueso dónde están los desaparecidos?
Puede quizá causar asombro que un país que pasó por una atroz dictadura, en donde los militares violaron y pisotearon todos los derechos humanos y jamás mostraron arrepentimiento por ello, se autorice a que ese mismo ejército (en tanto no sea depurado, en tanto no se sepa la verdad, en tanto no se aclaren definitivamente sus crímenes seguirá siendo el mismo ejército) imparta enseñanza a sus niños, o lo que es lo mismo, ese ejército sea el que “apoye en la construcción de ciudadanía”. Y puede causar aún más asombro en aquellos que crean que ese país está gobernado por la izquierda.
Pero solo se asombrará quien no conozca al Uruguay. Uruguay es el país de la impunidad, y es el país en donde el ministro de defensa acusa de enfermitos y enfermitas a los defensores de los derechos humanos y nadie se anima a tocarlo. Es el país de la cola de paja, en donde ahora dejamos a nuestros niños en las manos de los impunes.
Quienes al día de hoy, insisten en el olvido, quieren a los “pobres viejitos” libres, como Mujica o Topolansky; quienes quieren un “nunca más enfrentamiento entre hermanos” como Tabaré Vázquez; quienes tratan de “enfermitos y enfermitas” a quienes con toda razón condenan los crímenes aberrantes de la dictadura, como el ministro Fernández Huidobro, ahora dan un nuevo paso, pretenden que a través de la enseñanza las nuevas generaciones olviden hasta el último rastro de la ignominia de los asesinos y torturadores.
A algunos seguramente les causará asombro.
A otros nos causa un profundo asco.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...