jueves, 30 de abril de 2015

IMPUNIDADES

El problema de la impunidad, es que quienes cometen un delito, al ver que no son castigados, se sienten con la libertad de volver a cometerlo. Si un delincuente comete un delito, y ve que nadie lo persigue o ni siquiera lo investiga, no verá ningún impedimento en intentar cometer el mismo delito, y lo que es peor, será ejemplo para otros que quieran hacer lo mismo.

La impunidad es un cáncer al cual todos estamos expuestos, una enfermedad que avanza y poco a poco va llegando a los rincones del cuerpo social, y si no la combatimos, o si la alimentamos, es muy probable que tarde o temprano seamos victimas de ella.
Por tanto, es vital combatir la impunidad, lo que incluye no solo luchar por la verdad y la justicia para que los responsables sean juzgados, sino también el señalamiento de aquellos que hacen posible la impunidad.
Esto que señalamos, cuando se aplica a los derechos humanos, posiblemente no tenga discusión entre los militantes políticos y sociales.
Y SIN EMBARGO
Sin embargo, se me ocurre que el mismo criterio y razonamiento debería aplicarse a la actuación política de nuestros representantes. Y ahí sí, no todo el mundo acepta los mismos criterios, y  muchos son fervientes partidarios de la impunidad, mientras que la gran mayoría perdona muy fácilmente y no está dispuesta a señalar responsabilidades.
Claro que acá no hablamos de delitos (aunque a veces pueda haberlos). Pero si un representante actúa en contra de los intereses de sus representados, lo natural y lógico es que deba asumir sus responsabilidades. Y quienes tienen que exigirle cuentas por sus actos, en primer lugar, son sus propios compañeros de partido.
Sus votantes harán luego lo que se les cante, y podrán perdonar las malas acciones de sus malos representantes si así lo consideran. Pero si sus propios compañeros de partido no lo llaman a responsabilidad, seguramente el representante quedará impune, y sus correligionarios serán cómplices de la impunidad.
Las consecuencias, serán las mismas que señalaba más arriba: quienes no son castigados o ni siquiera llamados al orden por sus dichos ni sus acciones, se sentirán en la libertad de hacerlo nuevamente, y habrá otros que se sentirán habilitados para hacer los mismos desaguisados, o decir las mismas mentiras o barbaridades, sabiendo que no hay castigo.
Por ejemplo. Si un gobernante intenta hacer algo que el programa de gobierno de su partido dice expresamente que no debe hacerse –digamos hipotéticamente la firma de un TLC con los EEUU- y ese gobernante (pongámosle nombres: Tabaré Vázquez, Danilo Astori) no es llamado a responsabilidad por su acción; y no solo que no es llamado a responsabilidad sino que es premiado con una nueva candidatura, ese gobernante se sentirá libre de presentarse nuevamente como candidato, y volver a hacer exactamente lo mismo o algo peor. Por ejemplo llevar adelante negociaciones como la del TISA.
Eso es impunidad, y los cómplices son muchos y variados; prácticamente el 99,9% de sus correligionarios se callaron la boca en su momento, y después no hicieron nada para llamarlos a responsabilidad. Antes bien los promovieron en forma activa y entusiasta para que fueran nuevamente presidente y ministro respectivamente.
Pero además, obviamente, al ver que esas actitudes quedan impunes, otros se vieron tentados de hacer las mismas cosas.
Así, por ejemplo, Mujica y Astori decidieron actuar abiertamente en contra de sendas resoluciones del Frente Amplio, cuando fueron juntos al Parlamento a decirles a sus legisladores que no votaran la anulación de la ley de impunidad, cuestión que había sido decidida en una larga discusión, y más de una vez, en las instancias orgánicas de esa fuerza política.
Y como esto también quedó en la más absoluta impunidad, Mujica se vio en la libertad de ir un poco más allá, y meter a nuestro país en las negociaciones del TISA, en contra de lo que decía el programa que lo había llevado a la presidencia. En esa impresentable y detestable acción fue acompañado activamente por el canciller Almagro, que ya había salido impune de sus primeras acciones como canciller. A una semana de asumir en su cargo, fue consultado por un periodista acerca de la eventualidad de un TLC con los EEUU, y se manifestó favorable a hacerlo (a pesar de que en forma por demás reiterada el FA se había pronunciado en contra de tal cosa). Como ninguno de sus correligionarios levantó la voz para llamarlo al orden, ¿por qué razón podría no llevar adelante esa miserable idea de ingresar al TISA?
Podríamos señalar otras cuestiones también detestables y sancionables, como la de Tabaré Vázquez vetando una ley (la del aborto) presentada y votada por su propia fuerza política. Nadie, absolutamente nadie, insinuó siquiera el intento de llamarle la atención, de apenas darle un tirón de oreja. Nada. Es una actitud totalmente impune, que le permitió luego actuar junto a la derecha más reaccionaria para intentar anular la nueva ley del aborto, cuestión que también quedó absolutamente impune, como era de esperar.
Son solo ejemplos, pero que muestran que la impunidad genera más impunidad y actitudes cada vez más alejadas de la ética.
Y esa impunidad tiene una cadena de responsabilidades de distinto grado, claro está. Cuánto más encumbrado está un dirigente, mayor es su responsabilidad. No es lo mismo el militante de un comité, que se entera del TISA por la prensa, que el ministro que está sentado en un consejo, es informado, pero se calla y no informa a su partido ni a la opinión pública.
No es lo mismo el militante de un sindicato que se entera por la prensa del asunto del TISA que un dirigente máximo de la central de trabajadores, que necesariamente debía estar informado mucho tiempo atrás y se calló la boca.
Muchos señalan –y los entiendo- que no es el momento de señalar responsabilidades, y que ahora hay que concentrarse en la lucha contra el TISA. Mi punto de vista no es ese. Creo que la lucha hay que darla siempre, en toda circunstancia, pero sin descuidar jamás el señalamiento de las responsabilidades, porque el no hacerlo es lo que permite la impunidad.
Está bien que un dirigente diga ahora que está en contra del TISA, pero si lo sabía hace un año atrás, y no dijo nada, es cómplice de la impunidad de los gobernantes. Y si quienes nos damos cuenta de esto no lo señalamos, estaremos también ambientando y alentando más y más impunidad. Luego no tendremos derecho al pataleo.
Ya se ha empezado a ver reacciones airadas en contra de la continuación de las negociaciones del TISA por parte del actual gobierno, y muchos se cuidan de no señalar al anterior, que fue en realidad quien nos metió en este baile. Y las razones son evidentes. Mirar hacia atrás los dejaría a ellos también en posiciones demasiado incómodas.
Yo al menos no estoy dispuesto a no señalar las responsabilidades que les caben.



jueves, 23 de abril de 2015

GESTIONANDO IDEOLOGÍAS (publicado hoy en el semanario VOCES)

Toda teoría del mundo es una ideología: lo es tanto el punto de vista reaccionario como el conservador, tanto el progresista como el de izquierda radical. Engels señalaba que "todo lo que mueve a los hombres tiene que pasar necesariamente por sus cabezas".

Les gusta a los políticos de la derecha decir que prefieren gestión a ideología. Que la que arregla los problemas es la primera, y que la segunda es cosa arcaica, desfasada e inútil. Es lo que señala Novick, el candidato de la concertación, cuando dice: “¿Cuándo se van a dar cuenta los políticos que Montevideo no se arregla con ideología? Se arregla con gestión, con administración, entre todos: los de izquierda, los de derecha, los de centro y los independientes”.
Sucede que la gestión incluye no solo las acciones concretas, sino el proceso de toma de decisiones. La decisión de autorizar la construcción de un shopping center, de exonerar de impuestos ese u otro emprendimiento económico, o destinar los esfuerzos sociales en la construcción de viviendas populares, por poner un ejemplo, tiene que ver y mucho con la ideología.
Cuando en Ciudad de la Costa, por ejemplo, vemos que abre un gran supermercado de herramientas, y la intendencia realiza en tiempo record el asfaltado de la calle de entrada y además coloca sendos semáforos allí para que los automovilistas puedan entrar y salir sin problemas, y sin embargo en esa misma ciudad hay paradas sin techo desde hace más de tres años, haciendo que los trabajadores tengan que esperar el ómnibus bajo lluvia o al rayo del sol ¿estamos hablando de ideología, de gestión, o de gente gestionando su ideología?
Si la cosa pública necesitara sólo buenos gestores, nos gobernarían tecnócratas, no políticos, y eso es lo que muchos políticos desearían sin duda, aunque a veces cueste darse cuenta.
Por cierto que este engaño no proviene solo de la derecha. Si bien el discurso del progresismo intenta ocultar esta visión, a través de la gestión es justamente que descubrimos su verdadera ideología.
Cuando al referirse al TISA, el ex canciller Almagro dice que “Todos fueron consultados, no solamente el PIT-CNT. El PIT-CNT estuvo en reuniones, hubo otros que no estuvieron en reuniones...; cámaras...las diversas cámaras del Uruguay. Entonces, fue un proceso lo más transparente desde el punto de vista sectorial, tratando de cubrir toda la cancha, y procurando que toda la información estuviera disponible”, está mostrando ese tipo de visión tecnocrática, en donde esos asuntos no tienen por que ser discutidos por el pueblo, ni siquiera por los políticos (que representan al pueblo), sino por los grupos de presión (cámaras empresariales, sindicatos) y el gobierno.
Cuando Almagro dice: “¿Qué es lo que pasa cuando hay una negociación como esta en la que participan los EEUU, la UE y pide para entrar China?, es que lo que surja de esta negociación van a ser las reglas de comercio y servicios de acá en adelante, nos guste o no nos guste. La única manera de incidir es con nuestra participación.”
Lo que está diciendo es: esto es un problema de gestión; la mejor forma de gestionar esto -que será sí o sí y no hay otra posibilidad- es de esta manera y no de otra. Descarta de antemano cualquier otra posibilidad, descarta hacer un planteo a nivel latinoamericano en los múltiples organismos de integración comercial y política que han surgido en las últimas décadas, para encarar el problema del TISA desde otra posición, por ejemplo. Y eso es ideología.
Desde otra ideología diferente, alguien puede decir: «Existen dos posibilidades de acción: La primera es asumir que lo peor es inevitable, y eso equivale a garantizar que las cosas no cambien nunca. La segunda opción es asumir que existe una esperanza de cambio, y que se puede coadyuvar a que ese cambio ocurra» (Noam Chomsky)



miércoles, 22 de abril de 2015

TISA PARA PRINCIPIANTES (o: todo lo que usted quería saber sobre el TISA y es bueno que se lo pregunte) (*)



Lo que sigue no es más que un intento de bajar a tierra lo que se conoce con el nombre de TISA (por sus siglas en inglés: Trade In Services Agreement) para que la información se democratice y se haga transparente.




¿Qué es lo que se negocia en el TISA?
El objetivo de este acuerdo es liberalizar el comercio y la inversión en servicios, y aplicar normas regulatorias favorables al capital en todos los sectores, incluyendo servicios públicos.

¿Cuáles servicios?
El acuerdo incluye todos los sectores relacionados con los servicios, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la logística y el transporte, construcción, suministro de energía, distribución del agua, contabilidad, marketing, publicidad, el sector bancario y de seguros, educación, salud y mucho más. 

Pero ¿qué es lo que buscan?
Los países centrales buscan reducir al mínimo las fronteras económicas, los sistemas de regulación que protegen el desarrollo productivo nacional, los derechos de los trabajadores y la existencia de empresas públicas, para facilitar la penetración de las Empresas Transnacionales, que serían las principales beneficiarias.
Se busca conceder a los proveedores extranjeros acceso libre en condiciones no menos favorables que las de los nacionales y restringir la capacidad de los gobiernos para mantener o adoptar normas proteccionistas. Lo cual podría cambiar en forma drástica la regulación de los servicios públicos que sustituirían las “regulaciones estatales” por las “leyes del mercado”. El interés de lucro de las corporaciones privadas extranjeras se impondría sobre el interés social. 

¿Cuándo comienza este asunto?
Las conversaciones secretas para constituir este acuerdo comenzaron a principio de 2012, pero se oficializaron recién en marzo de 2013

¿Quiénes lo integran?

Actualmente integran el acuerdo Australia, Canadá, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega, Paquistán, Corea del Sur, Suiza, Taiwán, Turquía, Estados Unidos, los 28 miembros de la Unión Europea y siete países de América Latina: Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Perú. En 2013 solicitaron participar de las negociaciones China y Uruguay. Nuestro país fue aceptado, China todavía no.

¿Quiénes pueden ingresar?
Si bien cualquier miembro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) puede integrar el TISA, el mismo se negocia al margen de la OMC evitando así que se discutan los reclamos históricos de los países más pobres, entre otros, la eliminación de los subsidios agrícolas que utilizan como política proteccionista los países centrales. 

¿A qué se comprometió nuestro país al ingresar?
A principios de mayo de 2014, el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht manifestó que "La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante".
Afirmó, además, que el ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país "comparte los objetivos de las negociaciones del TISA" y que "respetará los resultados de la negociación logrados por otros participantes si se une" a ellas.
Es decir, al solicitar el ingreso a las negociaciones, nuestro gobierno decía compartir los objetivos y se comprometía a respetar lo acordado hasta el momento por quienes ya participaban.

¿Qué consecuencias podría tener para nuestro país?
reducirá la soberanía nacional, porque se perderá control de la economía. Afectará la democracia, porque los acuerdos adquieren carácter supra constitucional. Los inversores extranjeros obtendrán protección respecto a las reglamentaciones restrictivas, no importa si las mismas estén diseñadas para proteger el medioambiente, la salud, seguridad pública, estabilidad financiera o para garantizar el acceso universal a los servicios. Los derechos laborales y los ingresos de los trabajadores, activos y pasivos, también podrán ser puestos en cuestión generando un deterioro significativo los mismos. 

¿Y las empresas públicas?
El TISA debilita la posibilidad de mantener y ampliar un sistema de empresas públicas, que actualmente se caracteriza por: preservar la soberanía nacional en importantes ámbitos económicos y por ser democrático en tanto depende plenamente de la legislación nacional. También debilita la posibilidad de mantener en manos del estado servicios que atienden las necesidades sociales, y prestar servicios universales de alta calidad para la población.

¿Nada queda afuera?
Si bien excluye los servicios suministrados “en ejercicio de facultades gubernamentales”, los servicios prestados en el ejercicio de dichas facultades están estrictamente definidos como “todo servicio que no se suministre en condiciones comerciales ni en competencia con uno o varios proveedores de servicios”.Esto implica que la mayor parte de los servicios públicos que presta el estado uruguayo quedarían incluidos en la liberalización del TISA (salud, educación, transporte de datos, etc...). 

¿Cuándo se supo que nuestro gobierno había pedido el ingreso al TISA?
El 2 de mayo de 2014 ya había cables internacionales que daban cuenta de la solicitud de ingreso de Uruguay. En julio el economista Antonio Elías escribía un extenso artículo en el semanario Voces sobre el tema. Una semana después el periódico La Diaria publicaba una entrevista al canciller Almagro sobre el tema. Dos semanas después Antonio Elías publicaba un segundo artículo sobre el tema.

¿Y por qué entonces el más absoluto silencio desde el ámbito político y sindical que recién se expresan sobre esto hace pocos días?
Al respecto, leer mi anterior artículo EL IGNORADO TISA

(*) Información obtenida del artículo de Antonio Elías ¿Por qué Uruguay solicitó integrarse al Trade in Services Agreement? 

lunes, 20 de abril de 2015

¿RENTABILIDAD O MUERTE? (artículo de Andrés Figari)

El tema del agua potable y la contaminación de las cuencas del río Santa Lucía y de la  laguna del Sauce, pone sobre la mesa un problema que trasciende largamente la cuestión de la “potabilización” tal como lo reconoció la Ministra del ramo.  Porque a decir verdad, OSE tiene que enfrentar algo cuyas causas se deben rastrear más allá del ocasional mal sabor y de la presencia de “cianobacterias”: las consecuencias del modelo de producción agropecuario dominante en el país.
Arrojar sobre el territorio nacional toneladas de fertilizantes químicos y de pesticidas durante decenas de años y pretender que eso no tuviera consecuencias significativas sobre el medio ambiente (tierra, flora, fauna, cursos de agua) y a la postre sobre la gente, es tan ilusorio como suponer que se puede quemar combustibles fósiles indefinidamente. Esto significa que si realmente se desea solucionar lo que se ha llamado el “problema del agua”  hay que empezar a pensar no tanto en cual es el filtro adecuado, sino cual debería ser el modelo de producción que no suponga como condición “sine qua non” el uso masivo de contaminantes químicos.
El problema no es sencillo porque en realidad no se trata de un problema puramente “técnico”.  El uso de agroquímicos (agro tóxicos en muchos casos) está ligado a técnicas de producción agrícolas cuya finalidad no es -como prima facie pudiera parecer- la producción de alimentos,  sino de dinero que se obtiene por su venta.  Esto conviene tenerlo claro, la inmensa mayoría de los bienes que provienen del sector rural no han sido producidos para ser consumidos por quien los ha producido, sino con la finalidad de obtener una ganancia al ser transados fuera del sector. Esa finalidad impone una lógica de hierro; la mejor tecnología será la que permita producir lo máximo con lo mínimo, o dicho de otra manera, la que más reduzca el costo de cada unidad producida.  Si fertilizar con sintéticos es más barato y rinde más que el abono orgánico, el productor-empresario que se orienta al mercado, preferirá el primero al segundo independientemente de las repercusiones que pudiera tener sobre los cursos de agua.  Al fin y al cabo este tipo de empresario está sometido a la misma lógica y a las mismas leyes del mercado que sus colegas y competidores dentro y fuera del sector: el que no crece perece y el que produce más barato tiene una ventaja.
Esto significa que mientras el territorio nacional permanezca en las manos de algunos agentes privados que lo utilicen como recurso para producir “rentas”, las técnicas susceptibles de ser utilizadas serán aquellas y solo aquellas que resulten compatibles con ese objetivo. El problema se genera cuando el interés del agente privado por obtener su renta, entra en contradicción con los intereses de todos aquellos que no se benefician directamente y hasta eventualmente se pueden ver perjudicados, tal como ha ocurrido.
En ese caso, es el “superior gobierno” el que debe determinar hasta donde el interés público y el privado coinciden y hasta donde no.  Hasta el presente todos los gobiernos han entendido que la maximización de la ganancia por parte de algunos particulares no solo no colide con el superior “interés general” sino que son uno solo y lo mismo y como consecuencia no se ha legislado contra del uso masivo de agroquímicos.  Se ha entendido que son preferibles las ganancias que algunos privados y el Estado obtienen para reproducir sus respectivas esferas,  que las consecuencias medioambientales que el “agronegocio” conlleva.
Y este es el quid del asunto que se debe examinar; 1) hasta cuándo puede perdurar una Sociedad cuya reproducción está atada a la lógica de la reproducción del capital agrario (si las vacas y la soya no se venden es una tragedia nacional porque “perdemos todos”) y 2) hasta cuándo puede sobrevivir una Sociedad cuya reproducción supone la permanente degradación del medio natural en el que lo hace. Hasta ahora y gracias a los beneficios que en algunos aspectos trae aparejado el “subdesarrollo” lo hemos logrado; en el futuro y a la luz de los últimos acontecimientos no es tan seguro.
Se podrá decir que esta es una visión excesivamente pesimista; que en algunos años seguramente se podrá contar con técnicas rentables y amigables con el medio ambiente; que se habrá logrado producir sin fertilizantes químicos ni glifosato; que se conseguirán escalas y formas de producción que harán superfluos a la inmensa mayoría de los agricultores; pues bien si eso ocurre –cosa que dudo- ojalá  sobrevivan muchos para disfrutarlo, mientras tanto parece prudente reflexionar sobre otras alternativas.
Andrés Figari Neves 
20-04-2015

miércoles, 15 de abril de 2015

EL IGNORADO TISA

Tal como lo consigna el economista Antonio Elías en uno de los primeros artículos que escribió sobre el TISA (¿Por qué Uruguay solicitó integrarse al TISA? – semanario Voces 10/7/2014), “El 2 de mayo la Agencia EFE informó, desde Bruselas, que el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht manifestó que "La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante".
Es decir, la solicitud de ingreso de nuestro país al TISA ya era un hecho público desde principios de mayo de 2014. Y si bien es posible que la central de trabajadores no se enterara en ese momento, es increíble que los legisladores no lo hicieran. Como es sabido, los uruguayos todos les pagamos a los señores legisladores suculentos viáticos para que puedan comprarse toda la prensa del mundo, y sendas tablets y acceso a internet, que debiéramos suponer que no son para jugar al tetris.
Por otra parte, desde el gobierno anterior se ha reiterado que el tema fue tratado en el Consejo de Ministros, y hasta ahora ningún ministro de ese entonces ha desmentido esa información. Como la mayoría de los sectores del FA están representados en los ministerios, es muy dudoso que no estuvieran informados de un hecho tan trascendente para el futuro del país. Y si lo estaban, es raro que los dirigentes sindicales de esos sectores no fueran alertados desde entonces de lo que se estaba gestando.
Admitamos la otra posibilidad: que nadie se enteró. Bien, estamos en problemas. Estamos gastando una enorme cantidad de dinero ($20 mil mensuales a c/u) para que nuestros legisladores estén informados y la estamos gastando al cuete. Y los dirigentes sindicales están muy mal informados. Ambas cosas muy malas.
Pero bien, supongamos entonces que no se enteraron de la noticia que difundió la agencia EFE.
¿Tampoco leyeron la nota que escribió Antonio Elías en Voces el 10 de julio de 2014?
Esto es aún menos creíble, ya que el semanario le llega religiosamente a todos los legisladores, posiblemente hasta en forma gratuita. ¿Lo reciben y no lo leen? ¿No leen una noticia que habla de un hecho que compromete la economía de nuestro país de la forma en que se está negociando en el TISA?
El PIT-CNT también recibe el semanario Voces religiosamente, y está allí para que lo lean todos los dirigentes sindicales que circulan a diario por la sede de la central. ¿A nadie le interesó el asunto? Permítanme dudar de esa posibilidad. Pero admitámosla por un instante.
¿Ni los legisladores del FA ni los dirigentes del PIT-CNT le dieron importancia a una nota de un economista de izquierda que estaba diciendo que nuestro país negociaba el comercio de servicios con los tiburones de la Unión Europea y EEUU en completo secreto...???
Prefiero no comentar esa posibilidad.
Una semana después, el 17 de julio de 2014, Natalia Ubal le hacía una entrevista al canciller Almagro en La Diaria, en la que intentaba contestar las preguntas que Antonio Elías se hacía sobre el TISA en la nota que mencionamos más arriba. En esa nota de La Diaria, el entonces ministro Luis Almagro explicaba la solicitud de ingreso de Uruguay, los senadores Enrique Rubio y Alberto Couriel se excusaban de opinar y Eduardo Lorier (secretario general del PCU) aseguraba confiar en Almagro.
Tanto los legisladores del FA como los dirigentes del PIT-CNT, reciben también La Diaria. ¿a ninguno le interesó lo que decía Almagro sobre un tema tan pero tan crucial para el país?
Dos semanas después, Antonio Elías publica un segundo artículo, esta vez comentando y polemizando con las respuestas que Almagro había dado a sus preguntas de la primera nota.
Y nuevamente nadie se enteró y nadie leyó el artículo, ni los dirigentes políticos del FA ni los dirigentes sindicales.
El tema no solo era ya público sino que se estaba discutiendo a través de la prensa por parte de destacados miembros del gobierno; un miembro tan destacado que era el que se había encargado de solicitar el ingreso al TISA, el propio canciller Almagro. Quien además sostiene que el tema se había hablado en el Consejo de Ministros y ahora también que el PIT-CNT no solo estaba enterado sino que hizo aportes sustanciales.
¿A qué se debe entonces que ni el Frente Amplio ni el PIT-CNT hubieran dicho una sola palabra hasta que el nuevo gobierno estuviera cómodamente instalado?
Las posibilidades son dos: 
1) Nadie leyó estos artículos (atentti La Diaria y Voces: no se gasten en llevar ejemplares a esta gente que solo lee Sábados Show); 
2) Sí leyeron estos artículos, sí se enteraron de lo que estaba pasando, pero eligieron callarse la boca.

¿Razones? A mi solo se me ocurre una: 2014, año electoral, difundir una entrega como la del TISA era condenar al FA al fracaso electoral. Cuestión que es crucial para los legisladores que tienen que cuidar sus poltronas, pero que no se entiende demasiado en dirigentes sindicales que deberían estar velando por los intereses de los trabajadores y del país y no por los intereses electorales de sus sectores políticos.
Los sorprendidos de ahora (dirigentes políticos y sindicales que se dicen de izquierda) son realmente patéticos.

sábado, 11 de abril de 2015

NIN NOVOA ES UNA CAPA ROJA

El semanario Brecha entrevistó al dirigente comunista y del SUNCA, Oscar Andrade a propósito de la posición del gobierno uruguayo respecto de Venezuela, expresada a través de su canciller Nin Novoa.
Lo que dice el entrevistado  es totalmente compartible. ¿Quién no compartiría frases como esta?: A ver… una cosa es un preso político y otra un político preso. No está preso por ser alcalde. Cualquiera que conozca la situación del alcalde procesado (Antonio Ledezma) sabe que es un hombre que viene de la época del Pacto de Punto Fijo, que participó del golpe de Estado a Chávez, del sabotaje petrolero, de las guarimbas que asesinaron a 43 venezolanos. Dejemos entonces un espacio mínimo a la posibilidad de que efectivamente existan pruebas de lo que está acusado este señor. Porque si aparecen las pruebas (en el proceso judicial) ¿dónde te metés lo que dijiste de que está preso por ser alcalde?”; o esta otra: “Me imagino a los compañeros militantes de Venezuela cuando escuchan del canciller que la situación de ese país es similar a la del terrorismo de Estado que vivió Uruguay. No escuché a exponentes de la derecha nacional salir tan duro”.
Ahora bien, Andrade se pregunta: “¿Cómo se entiende que el FA convoque una movilización junto con el Pit-Cnt en respaldo al proceso bolivariano agredido y contra la intervención estadounidense y a los pocos días tengamos una declaración que compara la situación de Venezuela con el terrorismo de Estado en Uruguay? Es de esquizofrénico, ¿no? Coloca a todas las fuerzas populares en una situación muy compleja. Yo tengo claro que esa opinión no refleja ni de cerca la opinión de la militancia ni del pueblo frenteamplista”. Y allí se pone de manifiesto la primera cuestión que suena a tomadura de pelo.
Porque Andrade oculta que lo que dice Nin Novoa es la posición del gobierno. De su gobierno. Del gobierno que él contribuyó a instalar y que él integra ("El canciller expresa la posición del gobierno", afirmó Sendic a la prensa).
Porque el dirigente sindical –ahora diputado- fue uno de los principales promotores y defensores de la candidatura del más que conservador Tabaré Vázquez en el Congreso de su partido (el PCU). Porque Andrade no desconocía que Vázquez es un megalómano autoritario que tiene su propio proyecto político y que es capaz de manipular y tejer las peores traiciones a espaldas de su partido y de su pueblo. Y no desconocía que Vázquez conformaría un gobierno conservador con un gabinete conservador a su imagen y semejanza.

Por lo tanto, decir que es “un error del compañero” al referirse a las asqueantes declaraciones de Nin Novoa, es ocultar deliberadamente la verdad de los hechos: la política internacional del gobierno –de su gobierno, del gobierno que él ayudó a instalar- es una política servil a los intereses del imperialismo yanqui. Esa es la cruda realidad, que ni él ni tantos otros dirigentes de lo que alguna vez fue un partido de izquierda podrán ocultar, porque la ola ya los está tapando.
En un reciente artículo en el semanario Voces ,Hoenir Sarthou utiliza una imagen que me parece brillante para describir la forma en la que el FA en el gobierno oculta lo central de los hechos. Sarthou habla de “la democracia torera”, y dice que “El secreto de la corrida de toros es el engaño. El torero provoca e irrita al toro con la capa. La  clave de su éxito está en distraerlo con la capa, lograr que, cegado por la furia, el toro embista a la capa y no al cuerpo del mismo torero”.  Y agrega: “El pueblo, la ciudadanía, es decir la materia prima y la fuerza bruta de la democracia, recibe a través de los medios y de los discursos políticos una visión recortada y simplificada de la realidad. Como el toro, ve la capa, coloreada y brillante, pero no ve el cuerpo del  torero.  Entonces embiste, pero embiste al vacío, a un trapo coloreado detrás del cual no hay nada, porque el cuerpo del torero, que maneja el trapo y también la espada, está ya en otro lado, planeando el próximo “pase”.
En ese sentido, los Fernández Huidobro son la capa roja del torero que oculta la verdadera política de derechos humanos del gobierno, los Nin Novoa son la capa roja del torero que oculta la verdadera política internacional de este y el anterior gobierno y su servilismo consciente y gustoso. Porque la entrega del país al capital trasnacional a través del TISA tampoco es una obra de Nin (aunque a él le hubiese encantado) ni de Vázquez, aunque a muchos les viene al pelo utilizar al actual gobierno como capa roja, evitando así que el toro vea las complicidades que ocultaron. La idea es que descarguemos nuestra bronca en un Nin Novoa, para que los Andrade y otros gestores de toda esta parodia pasen desapercibidos.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...