jueves, 26 de febrero de 2015

TE DIJE UNA COSA E HICE OTRA (publicado hoy en el semanario VOCES)

Se va José “Pepe” Mujica, conocido internacionalmente como “el presidente más pobre del mundo”, cuestión desmentida por el propio Mujica. Alguien que gana alrededor de U$S 13.500 mensuales y que está casado con otra persona que gana una cifra parecida mensualmente, no es pobre, todo lo contrario. Menos aún si en su patrimonio se cuentan tres inmuebles por valor de más de U$S 200.000, dos vehículos, tres tractores y más de 2 millones de pesos en tres cuentas bancarias (según su propia declaración jurada).
Y es muy difícil juzgar a alguien que en el imaginario popular es prácticamente un santo. Se dedicó a promocionarse él y le salió bien. Tal vez por su vida austera, su desprendimiento del dinero, su aporte al Plan Juntos, su prédica anti consumismo y su aspecto y léxico campechanos. Lo cual es loable, sin duda, pero no fue para eso que lo votamos, sino para que actuara como presidente de la república, y eso sería lo que habría que juzgar.
La esperanza de muchos que lo votamos estaba puesta en un “giro a la izquierda”, cosa que no sucedió. Si tenemos en cuenta el cumplimiento del programa, veremos que dos de los aspectos que podían significar un giro a la izquierda fueron expresamente desechados y frenados por el propio Mujica: la instalación de una constituyente y el frigorífico multimodal. Tampoco se cumplió con el retiro progresivo de las tropas de Haití, algo muy sentido por la izquierda frenteamplista, y su papel en el bochornoso proceso de la anulación de la ley de impunidad (yendo al Parlamento a convencer a los parlamentarios del FA que no votaran la anulación de la ley –contra lo decidido en todas las instancias orgánicas del FA) fue lamentable y patético.
En el exterior cumplió un papel dual; si bien estuvo cerca de los latinoamericanos, también siguió su acercamiento con los EEUU (rol que había jugado en el gobierno de Vázquez según lo demuestran los cables de wikileaks), y con los grandes magnates e inversores extranjeros. Extranjerizó más aún la tierra, nos llenó de transgénicos y pesticidas que están contaminando el agua y el aire y metió capitales privados como nunca aún a costa de contaminar nuestro suelo y fuentes acuíferas...pasteras, forestación, minería, etc.
En cuanto a algún logro en lo económico, difícilmente pueda ser adjudicado al presidente -así como tampoco los errores- aunque posiblemente haya jugado un papel importante en la desastrosa salida de PLUNA.
Y sus caballitos de batalla: el Plan Juntos (muy lejos de cumplir con lo planeado) y su famoso “educación, educación, educación”, fueron un fiasco.
Uno tiene la percepción de que su principal acción como gobernante fue hablar, y hablar mucho, y de cualquier cosa que se le viniera a la mente. Sin embargo, pocas veces aportó alguna idea o posibles soluciones a los problemas planteados.
Pero el presidente habló también de los uruguayos. No de sus problemas concretos, problemas para cuya resolución los uruguayos lo votaron a él. No, al presidente le gusta hablar sobre la forma de ser de los uruguayos, sobre sus gustos, sus actitudes o su moral.
En un encuentro con políticos y empresarios españoles dijo que "no nos caracterizamos por matarnos en el laburo";  "Somos medio atorrantes, no nos gusta tanto trabajar”.  Nos ha criticado cientos de veces por ser consumistas, y de no ser solidarios. Se ha ensañado con los intelectuales, los mismos a los que elogió hasta el hartazgo en la Universidad, antes de las elecciones. La emprendió reiteradas veces contra los empleados públicos, a quienes los acusó de ser “trabajadores con coronita”. En particular con los docentes, diciendo que  “por cuatro libros más que leyeron, no son más que cualquier analfabeto que camina por la calle”. Por cierto, Mujica no es otra cosa que un empleado público desde el año 94, desde hace 21 años, como ministro, como diputado, como senador y luego presidente. Y seguirá siéndolo por otros cinco años más -al igual que su esposa- con los salarios más altos que paga el estado.
¿Qué hizo Mujica en estos 20 años que los uruguayos le hemos pagado el salario, para cambiar lo que tanto critica? Yo tengo una respuesta provisoria: nada, absolutamente nada.

Si tuviera que destacar algo positivo, su participación en la liberación de los presos de Guantánamo, el refugio a ciudadanos sirios, y la condonación de la deuda a Cuba (si es que se concreta).

martes, 17 de febrero de 2015

LA IZQUIERDA SE QUEDO SIN ESTRATEGIA (artículo de Andrés Figari)

La izquierda (aquellos  que decían que querían cambiar el mundo) se quedó sin estrategia, o en todo caso su estrategia no sirve para el futuro que se avecina.
La izquierda se jugó a que el mundo evolucionaba para mejor (el mito del progreso) y resultó que no.
La gran solución, el “crecimiento de las fuerzas productivas” (el progreso) ya no es posible. Más y mejor capitalismo como etapa previa al socialismo-comunismo no es viable.
El cambio climático y el fin de los combustibles fósiles le ponen fin al crecimiento perpetuo y por consecuencia, la gran solución  -la multiplicación de los panes y de los peces como condición sine qua non para un “mundo feliz”-  no existe.
El cambio climático, el ecocidio y el fin de los combustibles fósiles en curso, le están poniendo fin a un modelo civilizatorio basado en el capitalismo y la energía barata.
El fin de los combustibles fósiles (principalmente petróleo, pero también de otros recursos naturales) significa el fin del “industrialismo” y del “urbanismo”.  No existe ninguna fuente de energía capaz de ser utilizada por el hombre en condiciones de sustituir el consumo actual de energía proveniente de los c. fósiles como así tampoco de atender el crecimiento ad infinitum que la acumulación capitalista supone.  Cualquier especulación al respecto es mera fantasía.  La utopía decimonónica de las máquinas trabajando mientras el hombre se dedicaba a las “labores del espíritu”  no tiene ninguna posibilidad real (si la tuvo ya pasó, se desperdició la oportunidad como consecuencia del despilfarro de los c. fósiles y de no ser capaces de construir en tiempo y forma una Sociedad con una lógica diferente a la capitalista- productivista).
Esto plantea una pregunta inevitable ¿Qué hacer?
Seguir insistiendo en la conquista del poder del Estado para después impulsar los cambios en las relaciones de propiedad- producción con la creencia que al fin y al cabo el capitalismo “acumula para nosotros” es un acto suicida.  La estrategia de tomar el poder del Estado para liberar las “fuerzas productivas” es inútil y forma parte del mito del progreso.  En todo caso hacerse del Estado, sin tener el poder para modificar la lógica del sistema y mantener el curso de los acontecimientos supone fogonear más de lo mismo y contribuir a postergar la toma de conciencia para un imprescindible cambio de rumbo que requiere del “hacer consciente”.
Hace 150 años el “problema” era la desigualdad social y la miseria de las masas (el ecosistema no existía);  hoy,  el problema es que somos muchos en un planeta al borde de un cambio catastrófico.  Como especie viva y como soportes de una  construcción histórica no tenemos escapatoria.  La cuestión es cómo salvamos la especie sin que el colapso de la civilización capitalista nos arrastre a un mundo mucho peor de todo punto de vista.
¿La derecha se aferra al negacionismo con su lema “bussines as usual” y la izquierda, especialmente la vernácula, se enteró de cómo viene la mano?
La gente, por diferentes circunstancias, no sabe ni quiere saber, pero además no está preparada de ningún punto de vista para el mundo que se avecina y presiona con sus demandas de más y más consumo para que se mantenga el curso de la nave.  Esto nos encamina al naufragio sin botes salvavidas.  El problema no es únicamente que la gente no lo sabe y además no lo quiere saber; el problema es que los supuestos lideres, conductor
es, dirigentes o como se los quiera llamar, no saben o no quieren hacerse cargo de la situación, dar la voz de alarma y tratar de organizar el curso de lo que nos espera.
Confiar ciegamente que pase lo que pase habrá un final feliz es una tontería.  Esto es una herencia del optimismo intrínseco de la Modernidad del que la doctrina Socialista es heredera directa. 
Hasta hace muy poco se creía que después del capitalismo  “venía” el Socialismo (y después el comunismo), hoy sabemos que no es así.  Mañana puede ocurrir una guerra termo nuclear (y se termina todo) venir un capitalismo degradado, algo que se pueda considerar socialismo, o vaya a saber qué; todo dependerá de lo que ocurra y de la capacidad que los hombres se den de orientar conscientemente su destino.  Lo único seguro es que si el futuro queda librado al azar, estamos fritos. 
El socialismo que será posible tampoco será el de la utopía de la “liberación de las fuerzas productivas” y de la industrialización; de  haber algo que merezca ese nombre será predominantemente agrario, dependerá del grado de colaboración que se ponga por los humanos y requerirá de mucha de su energía física. 
Hay que tener claro que habida cuenta de los eventos futuros, el socialismo-comunismo nunca será el reino de la abundancia si por eso se entiende el “american way of life” para todos.  En todo caso la abundancia de bienes deberá guardar relación con la sobriedad del estilo de vida.  (Tengo mucho porque pido poco).
Andrés Figari Neves
13-02-2015

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...