domingo, 24 de agosto de 2014

LA CULPA NO ES DEL CHANCHO (artículo de Andrés Figari Neves)


(para Ana)

Una amiga me argumentaba el otro día, que una parte del retroceso del FA que miden las encuestas, se explicaría por la reticencia que tienen algunos sectores medios acomodados de volverlo a votar, por su negativa a continuar pagando algunos impuestos que ellos consideran injustos y que desde su punto de vista para lo único que sirven es para “alimentar a los pichis”.
Es probable que ese argumento contenga una parte de la verdad que muestran las encuestas y que niega su principal candidato.  Ahora bien, aún suponiendo que el argumento es correcto, no por ello debería interpretarse que la culpa de ese malestar la tienen esos mismos sectores y/o que la solución consiste en aceptar sus quejas y plegarse a sus demandas.
Culpar a esos sectores de su propio “egoísmo” sería como culpar al chancho por tener apetito.  Es una condena moral carente de sentido que no explica las razones por las cuales ese sector, (profesionales acomodados) reaccionan de la manera que lo hacen. La explicación debe ser otra, y ella es que el FA ha sido el responsable de lo que le ocurre, no por haberse volcado mucho hacia la izquierda, sino por haberlo hecho demasiado poco.  No me refiero a su política impositiva o las franjas con que se grava a los contribuyentes, -aunque eso también denota una filosofía de fondo-; me refiero a su posición complaciente con esos sectores medios.  No solo y no tanto del punto de vista impositivo, como del punto de vista llamémosle “ideológico cultural”.  La responsabilidad que la cabe al FA en la situación que actualmente tiene que padecer, es por haber sido demasiado indulgente con esos sectores, por haber incentivado su propio imaginario “pequeño burgués” y por haberle dado rienda suelta a su hedonismo consumista para terminar quedando prisionero de su propia política.
¿Que quiero decir con esto?  Que con tal de ganar más o menos rápidamente a los sectores de las clases medias para su crecimiento electoral, el FA renunció a meterse en una guerra cultural de largo plazo e intentar disputarle a las clases dominantes su hegemonía en ese terreno.  En lugar de eso, sea por debilidades propias (que no son pocas) sea por oportunismo liso y llano, el FA prefirió “moderarse”, hacerse “aceptable” para las clases medias ideológicamente conservadoras (recordar la cuestión de la impunidad), fomentar su egoísmo con tal de no arriesgar su crecimiento electoral o de postergar “sine die” su eventual victoria.  ¿Porque a qué fue al fin y al cabo a lo que apeló el FA para convocar a las masas; a su sentido de la justicia, a su espíritu de sacrificio, a su deseo de superarse como seres humanos o la simple y pura conveniencia personal?  Ahora no es cuestión de quejarse, los frutos de lo que se cultivó con tanto esmero están maduros. Los abnegados militantes desaparecen, los defensores de cargos pululan, los que votaban para pasarla bien vacilan.
El “avance” no salió gratis; las concesiones que ayer se hicieron para “crecer” son las debilidades que ahora se registran. El dilema actual no es por lo tanto puramente económico (a que santo desvestimos para vestir a cual); la cuestión es que las concesiones que en su momento se hicieron por razones de oportunidad, hoy generan un problema no solo electoral –lo que resulta obvio- sino que pone de manifiesto las debilidades intrínsecas de una fuerza política que vino para cambiar el país y que todo indicaría que el país –en este caso a través de sus sectores medios- la ha cambiado a ella.
No importa si la tendencia que registran las encuestas se mantienen o se revierten y el FA logra su tercer gobierno; lo que realmente interesa es que ninguna fuerza política con pretensiones transformadoras tiene alguna perspectiva de serlo cuando ni siquiera es capaz de atraer y de transformar culturalmente a sus propios seguidores.  Porque el problema de cambiar un “país” no consiste como creen algunos en hacer más infraestructuras, producir más bienes o lograr que los pobres desaparezcan;  el problema de verdad consiste en hacer que una parte de los hombres y mujeres de hoy se transformen en otros hombres y mujeres capaces de producir otro mañana.  Es una misión cuasi religiosa, pero si eso se consigue, todo lo demás vendrá por añadidura.

Andrés Figari Neves
24-08-2014  

¿Y POR QUÉ NO PODRÍA SER ASÍ?


Los artículos de Constanza Moreira siempre son interesantes, y dejan muchas cosas para analizar, y el que publicó el diario La República el pasado 21 de agosto no es diferente en ese aspecto.
El artículo se titula "La estrategia del salmón" y dice cosas como estas:

- “En estos días, nos hemos visto sacudidos por la encuestas de opinión pública: que el Frente baja, que el No a la Baja sube. ¡Qué panorama dispar! Pareceríamos estar ganando unas luchas (la cultural, la simbólica, la comunicacional del “no a la baja”), pero perdiendo terreno en una batalla crucial: la del gobierno, que es la base y la estructura de muchas otras luchas (la del 6 % para la educación, la de los Consejos de Salarios, la de la agenda de derechos)”.
Y bien, habría que señalar que no son dos cosas equiparables, salvo por tratarse de temas sin duda políticos y sobre los que habrá que decidir el último domingo de octubre.
Pero una cosa es la Comisión No a la Baja, que como bien explica su sitio web no es un espacio político partidario. Es un espacio formado con la fuerza de un grupo heterogéneo de organizaciones sociales, sindicales, estudiantil​es, barriales y políticas”, y que surge como instrumento puntual ante “...la necesidad de frenar la iniciativa que propone bajar la edad imputabilidad”, y muy otra cosa es el Frente Amplio, que sí es una fuerza política con 43 años de historia y que está luchando por retener el gobierno y las mayorías parlamentarias.
Concordamos entonces con Constanza Moreira en el sentido de que sin dudas es un “panorama dispar”, pero no concordamos cuando dice “estamos” ganando unas batallas y perdiendo otras. No, unos están ganando unas batallas y otros están perdiendo otras.

- “Ahora bien, las encuestas de hoy, como las de ayer, no pueden reemplazar a la reflexión política. Y la pregunta ya célebre de “qué hacer”, pergeñada por Lenin, viene después, y sólo después de conocer “qué pasa”. Sobre todo, es necesario saber “leer” las encuestas, porque todas las lecturas son políticas y porque la lectura del “qué pasa” será la que determinará el “qué hacer” después”.
Totalmente de acuerdo con Constanza. Las encuestas de intención de voto no son elecciones, ni una verdad incuestionable, son herramientas, instrumentos, que sirven para –junto a otros elementos de análisis político- evaluar cuales son los mejores pasos a dar para corregir lo que se viene haciendo mal y mejorar una campaña electoral. Pero desde que las encuestas existen, es costumbre entre los que aparecen rezagados en ellas criticarlas, como si fueran una opinión y no una herramienta.
Como agrega Moreira: “Bienvenidas las encuestas: son un instrumento particularmente útil. Pero son eso: un instrumento”. Y más adelante: “¿Debiera el FA cambiar la estrategia de su campaña? Yo diría que mucho más que hacer campaña, hay que hacer política. No una política para ganar las elecciones, y menos aún para intentar seducir a la “escurridiza” opinión pública. Hay que hacer política con nuestras convicciones y nuestras ideas”. Y es probable que eso daría mejores resultados, pero he ahí otro problema del FA: en lugar de llamar a Constanza Moreira –que sigue siendo botijeada y ninguneada- para tratar de revertir los resultados de las encuestas, llaman a Danilo Astori.

LO MÁS INTERESANTE

- “Los números nos están diciendo que el FA no crece, y que el Partido Nacional (PN) sí lo hace. No obstante, desde una perspectiva politológica, resulta muy improbable que los votos frenteamplistas se estén volcando hacia el PN.”.
Yo no tengo la perspectiva politológica de Morerira, desde luego, ya que ella es justamente politóloga, y desconozco cuales son las razones que la llevan a afirmar que “resulta muy improbable que los votos frenteamplistas se estén volcando hacia el PN”, pero sin duda esa es una pregunta que muchos se hacen hoy en día: ¿Es posible que votantes del FA puedan abandonarlo para pasar a votar partidos como el Partido Nacional, incluso el Colorado, el PI u otros tan opuestos como la UP o el PERI?
Y yo creo que sí, claro que es posible. Como también son posibles los movimientos inversos.
Uno puede suponer con toda lógica, que un votante de izquierda vota a un partido de izquierda, de la misma manera que un votante de derecha vota a un partido de derecha y que uno de centro vota a un partido de centro.
Uno de los problemas es que los votantes no son tan estables ni tan definidos de una punta a otra del espectro político; y el otro, es que ya no existen tantas diferencias entre los tres partidos tradicionales: PC, PN y FA.
Es posible que si alguien piensa en el FA como si fuera el FA del 71, se asombre de que un votante de ese partido pueda pasar a votar a uno de los otros partidos tradicionales o al PI, y tal vez no le parezca demasiado extraño que vote a otro partido de izquierda. Pero lo cierto es que entre el FA de hoy en día y el del 71 hay un abismo insondable; ni el FA es el mismo, ni sus votantes lo son. He ahí la cuestión.

CAMBIA, TODO CAMBIA

El FA del 71 era un conglomerado de izquierda, con postulados de izquierda, al que se sumaron sectores de los partidos tradicionales que habían intentado cambiar a sus partidos sin éxito. Luego de la dictadura, ese conglomerado de izquierda siguió creciendo en su expresión electoral, fundamentalmente por incorporación de jóvenes (crecimiento vegetativo). Era un hecho que la mayoría de los jóvenes que se incorporaban al padrón electoral votaban al FA. Eso hoy ha ido variando y la tendencia ya no es tan pronunciada.
Pero por otra parte, a lo largo de su historia el FA ha ido transformándose, entre otras cosas para lograr llegar al gobierno, y el FA que llegó al gobierno no es ni la sombra de aquel que se fundó en el 71.
Se ha transformado notoriamente en sus formulaciones programáticas, se ha ido modificando en sus referencias ideológicas, también en su estructura orgánica, y ni que hablar en convocatoria electoral y política (en el sentido de los destinatarios de su mensaje).
Desde la recuperación de la democracia, hasta las elecciones de 2004, la trayectoria del Frente Amplio ha tenido la impronta de un constante crecimiento político y electoral, el que se ha basado entre otras cosas –y al contrario de lo que algunos afirman- en una renovación constante. El crecimiento electoral prácticamente ininterrumpido (salvo las elecciones del 89 y las del 2009), se debe sin dudas a la constante renovación que es –entre otras cosas- la que le ha permitido expandir sus fronteras electorales y su llegada a cada vez más amplias capas de la población. 
Si tomamos el período 1971 - 1989 (que incluye los 11 años de dictadura), veremos que los contenidos programáticos prácticamente se mantienen, y que hacen énfasis en las transformaciones “estructurales”. Sin embargo, para las elecciones de 1994 y de ahí en más, es visible una tendencia a limar los aspectos que iban hacia cambios más decididamente transformadores.
Muchos sostienen que lo que se ha dado desde entonces es una “tradicionalización” del Frente Amplio (en el sentido de creación de una tradición propia), la que unida a su moderación programática ha llevado al FA a un corrimiento hacia el centro del espectro político incrementando su apoyo electoral.

LOS CAMBIOS MÁS NOTORIOS

En el programa del 84 hay dos cambios notorios: si bien se mantiene la propuesta de “reforma agraria”, desaparece la referencia expresa a la eliminación del latifundio (llegado al gobierno los latifundios crecen y se concentran en menos manos, en lo que algunos han denominado una “contrarreforma agraria”), y desaparece la mención a la “nacionalización del comercio exterior”.
El programa del 89 no presenta grandes cambios, pero ya no se habla más del no pago de la deuda externa, sino de “evitar el pago” de los intereses de la misma, debido a su carácter ilegítimo e impagable (cuando se llega al gobierno se paga la deuda con el FMI al contado, y se incrementa la deuda externa hasta cifras inimaginables).
En el año 94, la discusión programática más profunda se dio sobre dos temas centrales: la deuda externa y la estatización de la banca. El resultado fue que se eliminó la “estatización de la banca” y se volvió a la formulación del año 84: nacionalización de la banca. Y por otro lado, no se incluyó la moratoria de la deuda externa, y se mantuvo el llamado a la constitución de “un frente de países deudores…para el no pago de los intereses”. Por cierto que se retira cualquier referencia a la reforma agraria, y se establece que “se estudiará la productividad especialmente de las tierras en manos de extranjeros no residentes y dedicadas a la ganadería extensiva”. No hay que olvidar por otra parte que ese año (94) se creó el Encuentro Progresista, que influyó notoriamente en la moderación del programa de la izquierda. El programa del Encuentro Progresista de 1999, tiene un énfasis indudable en los aspectos sociales y políticos por sobre los económicos, que eran el eje del programa del 71.

LA RENOVACIÒN IDEOLÓGICA

Y no hay dudas, el Frente Amplio que accedió al gobierno en 2005 no es el del 71, si bien es una fuerza política que por su integración y programa podría caracterizarse de “popular”.
Los contenidos antiimperialistas y democráticos avanzados permanecen en teoría y figuran en los documentos, aunque la práctica contradiga la teoría.
El Frente Amplio aprobó su actualización ideológica en el IV Congreso Ordinario “Tota Quinteros”, en octubre de 2001 (30 años después de su fundación), sintetizando un ciclo de debates internos que duró poco menos de dos años, y que había sido reclamado por el mismísimo Tabaré Vázquez.
El título del documento aprobado decía: Compromiso por el cambio para el nuevo siglo – Pautas para el desarrollo ideológico y la elaboración programática. Decía Vázquez en el discurso de clausura de ese Congreso: “Lo resuelto es importante. Pero tan importante como lo resuelto es la forma en que lo hemos hecho: Primero: orgánicamente, en un Congreso en el que participaron, promedialmente, 1.600 delegados de todo el país, de los cuales el 52% son del Interior y según nuestros registros es el más numeroso de los Congresos que ha realizado el Frente Amplio en los últimos años. ¿Quién dijo que se acabó la ideología?, ¿quién dijo que el Frente Amplio vació su estructura militante?, ¿quién dijo que aquí se cocina todo en la cúpula? Aquí trabajan todos los militantes, todos opinan, todos son respetados”
Sin embargo, en la práctica luego –y sobre todo al llegar al gobierno- la estructura militante sí fue vaciada, sí se cocinó en las cúpulas y sí se promovió y defendió el fin de las ideologías, al mejor estilo Fukuyama.
Pero además, es innegable que la izquierda había ya comenzado un proceso de renovación mucho antes incluso de la formación del Frente Amplio. Y ni hablar que luego de la dictadura, la izquierda comenzó a replantearse sus marcos de referencia ideológicos, proceso que se llevó a cabo a la luz del día, en el medio de la recomposición orgánica de las estructuras de los partidos y sectores integrantes del FA, y del reencuentro de militantes dispersos y desconectados durante décadas. A lo que se sumó el fenómeno de la Perestroika, la caída posterior del régimen de la Unión Soviética y los países del Este europeo. Todas estas cuestiones enmarcaron un proceso indudable de transformación ideológica del conjunto de la izquierda, que ya no es la misma del año 71, aunque algunos quieran mostrarla de esa manera.

MI PERSPECTIVA

Mi perspectiva no es politológica, pero creo que tiene un buen sustento en la realidad.
Cuando un partido de izquierda se corre hacia el centro para ampliar su apoyo electoral, y luego llega al gobierno y aplica un programa de centro, no es tan extraño que sus votantes –que a esa altura son mayoritariamente de centro- puedan volcarse eventualmente hacia otro partido de centro izquierda o hacia uno de centro derecha.
Cuando un partido que tiene su origen en fuerzas políticas de izquierda con un alto contenido ideológico en lo teórico y en lo programático y hasta en la forma de desplegar su actividad política, se transforma en un partido “catch-all”, es posible que crezca electoralmente e incluso que llegue a obtener el gobierno (el Frente Amplio es una clara prueba de ello). Pero eso tiene sus costos.
Los partidos “atrápalo-todo” (catch all), cuando logran alcanzar el poder, tienden a sustituir su particular ideología por una visión amplia y omnicomprensiva de la realidad social. Una vez en el gobierno, el partido tiende a actuar como responsable del Estado en su conjunto y no como representante de un grupo concreto, y el objetivo de continuar en el poder resulta determinante para que termine modificando sus propuestas adaptándolas a las exigencias de la realidad, pero sobre todo, de la estrategia electoral.
En este contexto, el partido pretende abarcar el máximo número posible de electores y con ellos, sus votos. Ese lavado ideológico lleva sin duda a la ampliación de los posibles electores, pero hacen cada vez más difícil las distinciones en clave ideológica entre unos partidos y otros (los signos de identidad ideológica quedan reducidos a cuestiones instrumentales, la agenda de derechos, etc...). De esta forma, las diferencias entre derecha e izquierda tienden a reducirse cada vez más y el concepto predominante es el “centro político”.
En resumen, una fuerza política que alguna vez fue netamente de izquierda, pero que se ha ido transformando hasta ser una fuerza más de centro, sin propuesta hacia el futuro y sin más discurso que lo que fue alguna vez y lo que hizo, no puede suponer razonablemente que pueda tener un electorado cautivo de izquierda. Menos a su electorado de centro –que a esta altura es el grueso de su electorado- ni al de centro derecha, que también lo tiene.




viernes, 22 de agosto de 2014

SEIS AÑOS NO SON NADA...

Este mes de agosto se cumplen 6 años desde que comencé a publicar en este blog mis opiniones.
Ese mes de agosto de 2008, publiqué todas las columnas que venía escribiendo en el semanario Carta Popular (que luego se transformara en El Popular) desde junio de 2006, y luego continué publicando cada uno de los artículos siguientes, hasta que en mayo de 2012 aclaré lo siguiente: “Desde el día 5 de mayo de 2012, no escribo más en el semanario El Popular, por lo cual los artículos que de ahora en más aparezcan en mi blog no comprometen a nadie más que a mí”.
Cuando miro hacia atrás y releo aquellos artículos, siento orgullo de jamás haberme callado lo que veía.
No quiero decir que mis planteos siempre fueran correctos o acertados o la verdad revelada. Quiero decir que nunca oculté lo que pensaba y que planteé en forma honesta y abierta lo que entendía que estaba mal, así como las cosas que estaban bien hechas.
Nada. Eso. Orgullo. Y gracias a todos quienes se han tomado la paciencia de leerme, aún sin compartir totalmente mis ideas.
Les dejo algunas píldoras para poder aquilatar que tan errado estaba. Y para algunos que creen que yo  comencé a criticar al gobierno del FA una vez que me fui del Frente Amplio.

JUNIO/2006


estamos ante un cruce de caminos. Es ahora o nunca. O empujamos todos juntos –gobierno y fuerza política- en el sentido de profundizar los cambios o lo que es lo mismo, en la aplicación del programa, o el resultado de la primera experiencia progresista tendrá un resultado incierto. Todo esto no invalida lo que hemos dicho en notas anteriores, respecto a los aciertos de nuestro gobierno en múltiples áreas, cuando hablamos de luces y sombras. Lo que decimos es que ahora hay que encarar las reformas de fondo, porque así nos comprometimos con la población, y porque si no lo hacemos no habrá una segunda oportunidad. Las luces amarillas que se han prendido son muchas.

Téngase en cuenta que en este punteo de situaciones no he hablado para nada de la oposición, sino del mar de fondo que surge dentro del propio bloque alternativo de los cambios. Es decir, si blancos y colorados ni se sienten, si los industriales, los grandes frigoríficos, el sistema financiero, los latifundistas, etc, ni se oyen, y en cambio surgen protestas desde los sectores medios y el movimiento obrero, y si nos llevamos de maravillas con Estados Unidos pero andamos a las patadas con nuestros hermanos argentinos, entonces algo no anda bien.

AGOSTO/2006


Quienes siguen por la senda de resolver los asuntos de verdadera trascendencia (y este lo es sobremanera) por fuera de las instancias orgánicas de la fuerza política, y en contra de lo que la fuerza decide en esas instancias orgánicas, no tienen ni la menor idea del daño enorme que le están infligiendo al FA. Tal vez piensen que los votantes simplemente se acostumbran a que esto suceda así, y que finalmente quienes se oponen a este tipo de decisiones se disciplinarán y punto. Sin embargo no están aquilatando los jirones que van quedando por el camino en cada una de estas ocasiones (Tratado de Inversiones, tropas a Haití, maniobras UNITAS, etc). De continuar por ese camino, seguramente nuestro ministro de economía seguirá recibiendo premios como el de mejor Ministro de Economía del mundo, por parte de la revista "The Banker" del grupo británico "Financial Times". Un galardón similar al recibido por el Ec. Isaac Alfie cuando detentaba dicho cargo en el gobierno del Dr. Jorge Batlle. Y seguramente nuestro gobierno seguirá cosechando aplausos estruendosos de un público selecto como el de Punta Cala. Pero al final del período habrá que ver que es lo que queda de la fuerza política que tanto esfuerzo y vidas humanas costó construir, y lo más importante de todo, que país construimos por ese camino.

SETIEMBRE/20006


Tanto es así que entre las propuestas que presentaba el Frente Amplio a la ciudadanía estaba la de impulsar la creación del Consejo Ciudadano de Seguimiento de los Compromisos de Gobierno. El propio Tabaré Vázquez lo expresaba en el cierre del Congreso del 2004: “Esta instancia ya existe en otros países: se trata de un organismo de carácter independiente, honorario y consultivo integrado por un conjunto de ciudadanos (la mitad por designación en función de su ecuanimidad y relevancia en distintas áreas de la vida nacional y la otra mitad por sorteo entre los inscriptos del padrón electoral) que se reúne anualmente para analizar el avance del gobierno en el cumplimiento de los compromisos asumidos en la etapa electoral. En caso de desempeñar la responsabilidad del gobierno nacional nosotros queremos que la ciudadanía evalúe nuestra gestión, que nos indique si vamos mal, si vamos bien, si tenemos que ir mejor, etc. Por eso, adaptando sus características a la realidad uruguaya, promoveremos la creación de este Consejo Ciudadano para el Seguimiento de los Compromisos de Gobierno. Porque los cambios, para ser genuinos y duraderos, han de tener sustento político y sustento social”. Lamentablemente, el gobierno uruguayo está transitando por un camino diferente. Tan diferente, que la firma de un TLC sería impresentable ante ese Consejo (que aún es una promesa incumplida).

ABRIL/2007


Lo primero que tendríamos que decir respecto a la aplicación del programa, es que no es poco lo que se ha avanzado en ese sentido, como señalamos más arriba.
Pero también tenemos que decir que si hubiéramos aplicado a cabalidad el programa, tendríamos que haber intentado negociar la deuda externa en conjunto con los países de la región. Tendríamos que decir que el Tratado de Protección de Inversiones nunca debió ser aprobado, puesto que el mismo es un porcentaje enorme de un TLC, y eso está expresamente rechazado en el programa, y por lo mismo, no tendríamos que siquiera estar discutiendo el TIFA.
En el plano internacional, y “reafirmando nuestra clara postura antiimperialista” (como dice el programa) no deberíamos haber viajado tantas veces al centro del imperio, ni deberíamos haber recibido a su sanguinario representante, mientras nuestro presidente ha estado ausente en la asunción de Evo Morales en Bolivia, en la de Chavez en Venezuela, en la de Correa en Ecuador, en la de Daniel Ortega en Nicaragua, y no ha viajado hasta ahora a la hermana República de Cuba, habiendo faltado además a cumbres importantes como la energética de Isla Margarita y otras.
Tendríamos que estar priorizando en nuestra inserción internacional el Mercosur por sobre todas las cosas, como indica el programa. Seguramente si aplicáramos el programa, no hubiéramos pagado nuestra deuda con el FMI sin negociar al menos algo, sino que el Uruguay hubiera negociado en conjunto, sumando nuestra voz “…al conjunto de países con quienes comparte visiones para defender sus intereses en el contexto de los organismos multilaterales de comercio y de crédito”, como dice el programa. Y ni que hablar que seguramente estaríamos priorizando la deuda social sobre la deuda pública (tal cual decimos en el programa), e invirtiendo mucho más en salud, en educación, en recuperación de salarios, tanto públicos como privados, en asegurar la independencia económica del Poder Judicial, etc.
Sin duda que en el capítulo de los derechos humanos, si aplicáramos el programa, estaríamos asumiendo “el rescate de la memoria histórica de las luchas populares y sus protagonistas, como parte esencial de la identidad de nuestro pueblo, de su pasado, su presente y su futuro”, y de ninguna manera estaríamos discutiendo sobre un proyecto de la derecha que consagra la teoría de los dos demonios.
La aplicación consecuente del programa significaría “…devolver al Parlamento su carácter de foro crítico…y redefinir la democracia uruguaya como realización del paradigma representativo y de la participación popular”, por lo que no estaría en discusión la presentación o no del proyecto de Salud Reproductiva, ante la amenaza del veto presidencial.

MAYO/2007

Cuando se agita el fantasma de la inflación, en plena discusión sobre la Rendición de Cuentas, uno tiene derecho a pensar que eso se parece mucho a una operación política. Porque vamos a entendernos: sobre los márgenes de inflación posibles para un país cuando lo que está en juego es atender los reclamos del pueblo, hay varias teorías, y no una sola. La discusión es entonces sobre una diferencia de márgenes; sobre el tamaño del pretil sobre el que se camina, si se quiere así. Lo que está en cuestión es si cumplimos o no con el programa; si atendemos primero la deuda pública o la deuda social (cosa que ya estaba laudada). Porque cuando se critican los reclamos de la gente, hay que tener en cuenta que la gente espera más por dos razones fundamentales:1) porque estamos creciendo en forma excepcional, como ya dijimos, y 2) porque este es un gobierno de izquierda. Y lo que la gente razonablemente espera de un gobierno de izquierda, es que distribuya la riqueza a medida que el país crece. Y de un gobierno de izquierda espera que cumpla con sus promesas, que aplique el programa que comprometió ante la población. 

Compartimos plenamente lo que manifestara el entonces senador Enrique Rubio: “el Estado debe impulsar la integración social, combatir la fragmentación del entramado de la sociedad, en definitiva actuar como el «escudo de los débiles», de los sectores de mayor vulnerabilidad, de los que más lo necesitan”. Pero entonces, es natural que nos preocupemos, porque no nos parece que se esté actuando como el escudo de los débiles al destinar 1.720 millones de dólares al pago de deuda externa y tan solo 80 al Plan de Equidad. Pero el compañero Rubio decía además algo que compartimos de punta a punta: “Una reforma del Estado de signo progresista debe tender a la concentración de la acción estatal en la satisfacción de las necesidades básicas de los sectores más vulnerables; en el estímulo al país productivo real; en la defensa de la soberanía nacional y el impulso a la integración regional y mundial; en la transparencia de sus procedimientos, tanto políticos como administrativos, y en la participación directa de la sociedad en las políticas públicas”. Y la mayor parte de lo que Rubio plantea en el párrafo precedente, entendemos que es absolutamente incompatible con la política económica que lleva adelante nuestro gobierno. Porque los sectores más vulnerables han disminuido su participación en el producto; porque los estímulos al país productivo real son inexistentes; porque la defensa de la soberanía nacional y el impulso a la integración regional han sido puestos en cuestión con los Tratados de Protección de Inversiones, los TIFA, etc. No estamos hablando de socialismo. Hablamos de la exigencia histórica de superar esta era neoliberal y dar respiro a los pueblos desangrados por la rapiña neoliberal. Hablamos de políticas económicas a tono con los sueños de la gente, de transformaciones que pongan nuevamente de pie al Estado, la economía y las sociedades de nuestros países.

JUNIO/2007


Es ocioso decir todo lo que valoramos los avances indudables en materia de derechos humanos. Pero no seríamos honestos si no marcáramos algunos hechos que nos preocupan seriamente. Un gobierno de izquierda no puede incurrir en el error que significa presentar la ley de reparación elaborada por García Pintos, un fascista de primera línea. Una ley que ni siquiera se le ocurrió a este sujeto presentarla cuando ellos eran gobierno, y que llega al Parlamento por vez primera con un gobierno del Frente Amplio. Estamos además muy retrasados con respecto a los demás países de América Latina en relación con el tema derechos humanos, aún con países que ni siquiera tienen nuestra trayectoria democrática. Tenemos más de 200 desaparecidos, y han pasado más de 20 años del fin de la dictadura. No parece ser el momento de ninguna reconciliación. Primero que nada porque como bien dice Constanza Moreira “ninguna sociedad se reconcilia con sus horrores, sino que reconoce sus horrores, los recuerda y son irreparables”, pero porque además no ha habido una depuración de las Fuerzas Armadas, y los comandantes siguen defendiendo como si tal cosa el terrorismo de Estado. Nada bien le hacen al nunca más (en el sentido que siempre le dimos, el de nunca más terrorismo de Estado) los discursos de Rosales (y el silencio oficial al respecto), ni la ley de reparación de García Pintos, ni un 19 de junio como día del nunca más, ni el mantenimiento de la ley de impunidad que nos sigue avergonzando cada vez que sale un informe de Amnistía Internacional o de las Naciones Unidas. Estas cosas también hieren la sensibilidad de alguien de izquierda.

...la coyuntura actual es inmejorable para una unidad de pueblos y gobiernos en torno a un programa de cambios que nos permita terminar con la dependencia del imperialismo y crear las bases de una verdadera integración latinoamericana. Y entonces nos preocupa la tendencia manifiesta de nuestro gobierno a acercarse fundamentalmente a los Estados Unidos (Tratados de Protección de Inversiones, TLC, TIFA), y a menospreciar todo lo que tenga que ver con lo que expresamos anteriormente. Pareciera que nada nos interesa el Banco del Sur, y que nuestra apuesta seguiría siendo por los organismos multilaterales de crédito al servicio del imperio. Nuestro presidente no concurrió a la asunción de Chávez, ni a la de Evo, Ni a la de Ortega, ni a la de Correa, ni a la cumbre energética de isla Margarita, ni a otras cumbres, y cuando lo hacemos (como en Mar del Plata) y en esa instancia se rechaza el ALCA por parte de todos los países, nosotros nos reunimos aparte con Bush y firmamos un Tratado de Inversiones. Entristece ver que nuestro presidente aún no haya viajado a Cuba, al menos a expresarle personalmente a ese pueblo nuestro agradecimiento por su solidaridad en tantas y tantas circunstancias, como actualmente con la colaboración en la operación milagro.

...nuestro país –con su política económica continuista (cito al compañero Tabaré Vázquez)- ha aumentado significativamente las exportaciones, pero también el déficit, ya que las importaciones han crecido más. También ha aumentado nuestra deuda externa, a pesar de haber pagado por adelantado al FMI, y apenas hemos podido disminuir la pobreza en dos puntos y medio. La torta creció, pero los ingresos de los ciudadanos crecieron menos, lo que significa que la distribución ha sido negativa, que los que tienen más ahora reciben más que antes, y los que antes tenían menos, reciben menos también ahora. Esto no parece ser una política de izquierda. Y así como el compañero Astori dice: "Lo digo con humildad y firmeza, si el proyecto (de Rendición de Cuentas) se modifica se le haría daño al gobierno y al Frente Amplio", también decimos con humildad y firmeza que el daño al gobierno y al Frente Amplio se lo hacen quienes se apartan de su programa y de sus postulados históricos.

AGOSTO/2007


Las críticas a la política económica surgidas en el propio Frente Amplio (de afuera generalmente recibe alabanzas) no son nuevas. En el año 2005 fue el Tratado de Protección de Inversiones y la discusión del 4,5 % para la educación (recuérdese que Astori amenazó con renunciar). Y más tarde la discusión sobre un posible TLC con los Estados Unidos, el TIFA, la reforma tributaria, la rendición de cuentas, el manejo de la deuda externa y la carta de intención con el FMI, la intromisión del ministro en asuntos de política internacional con ataques al Mercosur y el acercamiento a la potencia del norte, y recientemente la crítica al estilo confrontativo de Chávez, etc.
Lo nuevo, es que cada vez más sectores y más voces se alzan cuestionando la política económica. Ya no son sólo los comunistas, ni las organizaciones de jubilados y de trabajadores que reclaman incrementos de sus ingresos, o modificar al alza las pautas salariales oficiales. Ahora se suman dirigentes socialistas y del MPP que coinciden en señalar que las excelentes cifras de la macroeconomía no distribuyen por sí solas ni automáticamente la riqueza, y que el programa frenteamplista iba bastante más allá que lograr el crecimiento o atender la emergencia social. Dicen que en los pasillos del Palacio Legislativo circula una expresión atribuida al diputado vertientista Edgardo Ortuño: “Si no cumplimos con lo prometido, no hay candidato que nos salve”.

Ya dijimos en algún artículo anterior, que la estabilidad de los indicadores macroeconómicos, la consolidada disciplina fiscal, la confianza de los organismos internacionales de crédito (FMI, BM) como resultado del pago puntual y hasta por adelantado de los compromisos, y el crecimiento indudable de la economía, no son cosas que puedan conformar a las grandes masas populares de este país, que saben de ver crecer tortas que nunca se reparten. El asunto es entonces el rumbo de la política económica (y no el ministro); rumbo que hay que torcer. Y el viraje debe ser hacia lo planteado en el Programa del FA. Y aquí tenemos que hablar del otro planteo del artículo de Brecha y que señalamos más arriba. El de que “no aparece con nitidez la política alternativa”. La política alternativa a este modelo económico (que es el mismo que se venía aplicando en gobiernos anteriores, en lo sustancial) ya fue planteada hace cuatro años en el Congreso “Héctor Rodríguez”. Es ese programa que plantea como objetivo prioritario “poner la economía al servicio del ser humano, dejando atrás aquella concepción economicista que concibe a las personas como meros agentes económicos, con olvido de su dimensión integral y trascendente”, y como centro de su concepción que “la condición indispensable de cualquier modelo de país es que tenga como centro la generación de empleo genuino para todos sus habitantes”. El que plantea con profunda convicción que “para alcanzar ese objetivo será necesario una organización de la economía que atienda simultáneamente el crecimiento de la producción, la redistribución del ingreso y la estabilidad en las relaciones económicas y sociales”.

Porque en el preámbulo del Programa, decimos que “La actual conmoción de la vida nacional se supera con un proyecto de amplios acuerdos, capaz de movilizar a la mayoría social en torno a objetivos de crecimiento, distribución, participación, acción e integración social que permita la sustentación en el tiempo del nuevo Uruguay propuesto”. Es decir: crecimiento sí. Pero también distribución de la riqueza generada. Porque de otra manera, estaríamos movilizando a la mayoría social en torno a uno sólo de los objetivos (el crecimiento) y los resultados se los estarían apropiando las minorías (de siempre). Algunas de estas cosas ya se pueden adivinar mirando los balances de los bancos, o el dinero depositado por uruguayos en el exterior, que estarían indicando que porciones cada vez mayores de la torta son acaparadas por sectores cada vez más minoritarios.

NOVIEMBRE/2007


aunque coincidamos en que hay “factores estructurales que debilitan la participación política”, no nos podemos hacer los distraídos y mirar hacia otro lado desestimando causas de esa desmovilización como las que tienen su origen en la propia acción del gobierno. No se puede desconocer que una gran cantidad de militantes frenteamplistas de toda la vida se han ido para sus casas decepcionados por lo que consideran acciones contrarias a definiciones básicas y originarias del Frente Amplio. No son pocos los militantes frenteamplistas que consideran que firmar un Tratado de Protección de Inversiones con el imperio, o enviar tropas a Haití a defender una situación creada por los Estados Unidos, o trabajar por la concreción de un TLC con ese país, sumarse a las maniobras Unitas, etc., es abandonar nuestra condición de antiimperialistas. No son pocos los que consideran que una reforma tributaria que rebaja los aportes de los capitalistas y aumenta los de los asalariados es abandonar nuestra condición de antioligárquicos (con el agravante que plantea el documento de balance del gobierno: “El sistema será evaluado permanentemente y en la medida que los resultados expresen mejoras tanto en la administración como en la recaudación, será posible mejorar la equidad”. Es decir, habrá más equidad si mejora la recaudación). No son pocos los que no entienden algunos errores garrafales como la presentación del “proyecto García Pintos” sobre el nunca más. Y esto lo decimos más allá de que quienes así piensan tengan razón o no. La cuestión es si estos temas han sido discutidos en la forma adecuada. Si en estos temas se ha tenido en cuenta una correcta relación entre fuerza política y gobierno, o si se han resuelto por la vía de hechos consumados. Eso es lo que importa.

Compartimos lo que expresa el documento en cuanto a que “La movilización social no es solo para protestar, es también para apoyar y defender. Sirve para consolidar y corregir”. Pero para salir a la calle a apoyar y defender, la militancia se tiene que sentir consustanciada con los cambios. Debe sentir que los cambios van en el sentido de lo que elaboramos y propusimos entre todos. La militancia tiene que enamorarse del proceso de cambios y sentirlo profundamente. Y sobre este punto debemos decir que no siempre ha sido así. Que no siempre los cambios han ido en el sentido de lo que habíamos definido en el programa ni con la profundidad que allí proclamábamos, y que muchas veces las acciones de nuestro gobierno han ido en sentido totalmente contrario, más allá de las razones que se esgrimieran en cada caso para adoptar esa actitud. ¿O es que la firma de un Tratado de Protección de Inversiones con los Estados Unidos, o los esfuerzos realizados para llegar a la firma de un TLC son en cumplimiento del Programa? Recordemos lo que dice el programa al respecto: “Rechazamos el actual proyecto ALCA y los eventuales acuerdos bilaterales de comercio con Estados Unidos concebidos en este marco, en tanto no resultan favorables a nuestros objetivos de consolidación de país productivo”. El envío de tropas a Haití, o la participación en las maniobras UNITAS ¿son acciones de gobierno consustanciadas con la mística frenteamplista y que deberían generar manifestaciones incondicionales de apoyo? Ningún frenteamplista consciente podría dar una respuesta positiva a estas preguntas.

cuando se analizan las causas de ello, los compañeros cargan prácticamente toda la responsabilidad en la fuerza política, cuando rompe los ojos que los niveles de participación tienen que ver con la correspondencia entre lo que la fuerza política dice y lo que sus representantes en el gobierno hacen. El documento atribuye la desmovilización a “un insuficiente debate político en los diferentes niveles de la estructura que no ha permitido procesar adecuadamente las distintas valoraciones sobre algunas políticas de gobierno”. No creemos que el debate haya sido insuficiente. El frente amplio ha debatido fuertemente sobre los temas más importantes que han estado sobre la mesa en este período, pero tenemos que decir que cuando de ese debate han surgido críticas a las acciones del gobierno, esas críticas no se han tenido en cuenta, salvo en el caso del proyecto del nunca más (que se dejó absolutamente de lado) y el retroceso a medias en el caso del TLC.

Si como dice el documento, cuando no éramos gobierno, “La movilización y la efervescencia generaron en su momento niveles de participación que acercaron decididamente nuestra fuerza política a la gente”, y ahora que somos gobierno “No hemos sido capaces de movilizarnos a la hora de defender y difundir los logros de nuestros gobiernos”, las razones que se nos ocurren para ello son dos: 1) La fuerza política no tenía suficientemente discutido su rol y su relación con el gobierno, y no supo encontrar su lugar en el espacio político al ganar las elecciones; 2) Los logros del gobierno no han sido de tal magnitud como para generar en la militancia frenteamplista una movilización proactiva, mientras que las acciones contrarias a la mística antioligárquica y antiimperialista (ya mencionadas) fueron lo suficientemente fuertes como para desmovilizar al núcleo más militante.

Pero no entendemos como quienes elaboraron el mismo no encuentran una relación directa entre el decaimiento de nuestra fuerza política y la acción del gobierno. ¡¡Claro que estamos ante una coyuntura histórica invalorable!! Que el FA llegara a obtener el gobierno en una coyuntura histórica como esta, seguramente no estaba en los planes de nadie. El documento de balance agrega algo nada menor: “El FA accede al gobierno nacional y a ocho gobiernos departamentales, que en conjunto contienen al setenta y cinco por ciento de la población y la mayor parte del PIB nacional. A la vez obtiene la mayoría absoluta en el parlamento, como consecuencia de un profundo cambio operado en la sociedad uruguaya”. Y nosotros agregamos: con un mundo creciendo a niveles record en la historia, con nuevos y más amplios mercados, y con precios record de las materias primas que exportamos. Una América Latina que crece en conjunto, pero además girando a la izquierda e intentando llevar a cabo los sueños integracionistas de nuestros libertadores. Nadie podía esperar que el Mercosur fuera lo que es hoy, con nuevos países que se suman, con gobiernos progresistas y con pueblos empujando los cambios. Un imperialismo desacreditado ante las grandes masas y acorralado en todos los frentes. De manera que es verdad, ahora es el momento. Estamos en un momento excepcionalmente bueno en el país, en la región y en el mundo; la recaudación ha tenido un crecimiento espectacular; hemos hecho ahorros significativos en el gasto del Estado simplemente terminando con las corruptelas; según nos dice el equipo económico hemos ahorrado divisas también con el pago por adelantado de la deuda con el FMI; ya no perdemos con las inversiones de ANCAP en Argentina, y estamos ahorrando por la compra del petróleo a Venezuela. Entonces, la pregunta es: ¿no será que los avances de nuestro gobierno no están a tono con esas posibilidades de la coyuntura histórica? ¿No será que la militancia se desmoviliza porque no entiende por qué en un entorno latinoamericano antiimperialista y favorable a la integración, nuestro gobierno lo primero que hace es firmar un Tratado de Protección de Inversiones con los Estados Unidos y luego trabaja denodadamente por un TLC, aunque ello le provoque problemas con los hermanos del Mercosur? ¿No será que la militancia frenteamplista no entiende como es posible que en un entorno tan favorable económicamente y con un gobierno del FA quienes más ganen sean los grandes capitales y el sistema financiero? Esto no significa que no reconozcamos los avances del gobierno fundamentalmente en el combate a la pobreza y la indigencia. Pero en una coyuntura de estas características, nadie puede extrañarse que la militancia frenteamplista se niegue a salir a combatir a las calles empuñando un volante que festeja porque rebajamos el IVA del pollo (aunque el pollo suba). O que esa militancia festeje como si fuera un acto revolucionario y antioligárquico destinar 18 millones de dólares a la rebaja del boleto urbano, cuando eso significa en el bolsillo de un trabajador aproximadamente 80 pesos por mes, y cuando los empresarios, en cambio, acaban de ser beneficiados con la rebaja de impuestos por 64 millones de dólares con la reforma tributaria.

DICIEMBRE/2007


Para la Comisión que trabajó en el documento de balance de gobierno, hay cosas que nunca existieron. O de lo contrario son de tan poca trascendencia que no merecieron ni siquiera una mención. A vía de ejemplo digamos: Hay un capítulo destinado al Ministerio de Vivienda, Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, que consta de 7 párrafos, y otro específico sobre el Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente que consta de 4 párrafos; en ninguno de ellos se menciona ni siquiera al pasar el problema de Botnia y de la industria celulósica. El tema apenas es rozado en un subtítulo llamado “Política de Fronteras”, en un solo renglón, y que podemos transcribir en forma textual: “Las relaciones con la República Argentina dificultaron la definición y la instrumentación de acciones en ese campo”. Al parecer eso es todo lo que nuestra fuerza política tiene para decir acerca de un tema como el de la industria de la celulosa como tal y el problema agregado que nos ha traído como es el conflicto con la hermana República Argentina. El documento Anexo Uruguay Integrado, que consta de 115 párrafos sobre el tema de la integración, le dedica al tema de Botnia y el conflicto con Argentina el mismo renglón que transcribimos más arriba.

Pero un tema que tiene sin lugar a dudas una importancia cardinal en lo que tiene que ver con el comercio exterior y las inversiones extranjeras, así como con las relaciones con el país más poderoso de la tierra, ni siquiera es mencionado al pasar. Para los compañeros que elaboraron el documento, nuestro gobierno nunca firmó un Tratado de Protección de Inversiones con los Estados Unidos. Aquello que según el propio ministro de economía significaba el 80% de un Tratado de Libre Comercio, y que había que completar luego con un acuerdo sobre propiedad intelectual, comercio de servicios, compras gubernamentales, etc, no mereció por parte de los compañeros que elaboraron el documento ni siquiera una mención. Tal vez porque sea algo para el olvido. Como las maniobras UNITAS, que ya fueron olvidadas y por eso no figuran tampoco en el documento (de discusión para el Congreso) en ninguno de los capítulos.

NOVIEMBRE/2010


 hay que tener bien claro que la política también tiene un fundamento moral y ético, y la lucha contra la impunidad ha tenido y tiene (y lo seguirá teniendo en el futuro) ese componente que hace que un colectivo ponga el alma en lo que hace. Administrar el capitalismo mejor que los partidos tradicionales el Frente Amplio ha demostrado sobradamente que se puede. Pero eso no basta para convocar a las grandes mayorías a militar. Porque como dice Fidel, "Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio". Lo que mueve al compromiso e inyecta energías en los militantes de izquierda es el compromiso con los cambios profundos, la constatación diaria de que podemos siempre ir un paso más allá, avanzando hacia la utopía. Eso es lo que nos legó a todos Néstor Kirchner (y Cristina, sin duda), la sensación de que se puede más que lo que nos quieren hacer creer algunos, que se puede enfrentar al imperialismo en Mar del Plata, que se puede enfrentar el poder latifundista si se logra entusiasmar al pueblo para que sea el garante de los avances en democracia.
La anulación de las leyes de obediencia debida teniendo apenas un puñado de votos, es la prueba del nueve de la grandeza ética y moral de Néstor Kirchner. El mantenimiento de la ley de impunidad, teniendo la mayoría absoluta en el Parlamento, es lo opuesto, y proyecta una sombra oscura sobre el futuro de nuestra fuerza política, que por cierto no se arreglará con retoques de un Estatuto.


Compartimos la preocupación de Pintado en cuanto a la necesidad de prestar atención a la estrategia de acumulación de fuerzas. El compañero propone: “Dinamizar la estrategia de acumulación de fuerzas a nivel nacional coordinando esfuerzos con todos los actores y clases sociales”. En principio estamos de acuerdo, en el sentido de que compartimos la estrategia de una amplia alianza de sectores de la burguesía nacional, capas medias, trabajadores rurales y urbanos, campesinos, para llevar adelante los cambios. El problema se presenta cuando después de años de acumulación llegamos al gobierno y desde allí no cumplimos con las expectativas de esos amplios sectores a los que convocamos. Porque de esa forma, en lugar de acumular, desacumulamos, y luego tenemos a FUCVAM oponiéndose a los planes de vivienda, o al PIT-CNT realizando un paro general reclamando la redistribución prometida de la riqueza. Difícilmente pueda favorecer a la acumulación a nivel social cuando desde filas frenteamplistas se proclama orgullosamente que se va a concurrir a trabajar el día del paro general, o cuando el mismo día del paro algunos ministros y legisladores frenteamplistas concurren orgullosos a una gala de ballet.

FEBRERO/2011


En el discurso en ADM que mencionábamos en nuestro artículo anterior, Astori destacó que el objetivo final del programa que el pueblo votó no es el crecimiento, sino "la distribución del ingreso, algo que todos los uruguayos queremos y habla bien de nosotros".Pero luego agregó que “Se eligió no redistribuir la riqueza acumulada, sino las posibilidades del flujo de ingresos que permite esa acumulación". Esto es: no se trata de que no se pudo redistribuir la riqueza, sino que “se eligió” no redistribuir. Si queremos redistribuir la riqueza, si realmente y en verdad todos coincidimos en que la riqueza generada por los trabajadores debe ser repartida en forma más justa, tal vez no tengamos problemas en coincidir que el Estado cumple una función básica y central en este tema (el mercado no distribuye riqueza). Si esto es así, habrá que ver si el Proyecto de Ley de Participación Público-Privado no va en el sentido precisamente opuesto, en la medida que promueve la actividad privada en ámbitos en los que usualmente el Estado es el inversor.

MARZO/2011


Hace un año atrás, el ministro de Defensa viajó a los Estados Unidos y estuvo reunido con este señor Frank Mora que ahora nos visitará, y a su regreso el portal Montevideo.com decía: “El ministro Rosadilla confirmó además que José Mujica analiza firmar un acuerdo de defensa con los Estados Unidos, tras participar en Washington de un encuentro con altos funcionarios del área”.
¿Estaremos por contratar al zorro para que cuide el gallinero?

ABRIL/2011


Cuando hablamos de que el Parlamento debería tener un mayor control sobre estos contratos de PPP, nos referimos a algo muy diferente a lo que propone por ejemplo Alfredo Asti: Respecto a agregar el control parlamentario a los contratos, Asti dijo que a AU le parece “perfecto”…Para el diputado “se podría exigir que en las rendiciones de cuentas anuales todos los organismos estatales detallen qué contratos han firmado y entreguen copias de éstos a los parlamentarios”. No hablamos de entregar una copia de los contratos en las rendiciones de cuentas (con todo respeto compañero Asti, parece chiste). Hablamos de que toda una gama de actividades de capital importancia para el rumbo económico del país, no pueden sustraerse al tratamiento por parte del órgano más representativo de la voluntad popular como es el Parlamento, y depositarse en una Unidad que se crea dentro del Ministerio de Economía. Nos parece que el Parlamento debería intervenir para opinar y definir la conveniencia o no de los contratos, y no para recibir una copia después que los contratos están en marcha.

MAYO/2011


Una nota de UY.PRESS del 23 de mayo pasado, titulaba: “Frente Amplio camina hacia un cambio en su funcionamiento”. Y luego agregaba: “La secuencia de hechos políticos que enfrentaron a las estructuras del oficialismo, con su bancada legislativa y el Gobierno, es tema de análisis y ya se manejan varias propuestas de cambio”. Es decir, hay una fuerza política que llega al gobierno y obtiene mayorías en el Parlamento. Es esa fuerza política la que puso a los gobernantes en el sitio de gobernantes, y es esa fuerza política la que puso a los parlamentarios en sus bancas del Parlamento. Pero cuando no coincide lo que decide la fuerza política con lo que hacen los gobernantes entonces parece que lo que hay que modificar es la fuerza política. Toda una teoría. La fuerza política elabora un programa de gobierno, y con ese programa sale a dar batalla para obtener el gobierno. Cuando obtiene el gobierno y debe cumplir con sus promesas, y no las cumplen quienes deben hacerlo (el gobierno y los parlamentarios), se saca como conclusión que lo que hay que modificar es la fuerza política. Tal vez para que lo que esta decide empiece a coincidir de una vez por todas con lo que quiere el gobierno.

JUNIO/2011


lo que no puede entenderse de ninguna manera, es que a raíz del proceso que culminó en la no aprobación del proyecto interpretativo se concluya en que “existe una contradicción entre la estructura del FA y la voluntad frentista”. Y menos aún, puede entenderse la afirmación de que la estructura en el FA ya "no representa al pueblo frenteamplista, ni los valores de las organizaciones sociales". Porque está claro que no ha habido mayor coincidencia que entre las resoluciones de la estructura del FA y los valores de las organizaciones sociales, que no han hecho otra cosa que luchar contra la impunidad desde que la misma se instaló en este país.
Al parecer –de acuerdo al menos a lo que informa una nota de El País- se trata de “una movida para quitarle poder a las bases”. En caso de que fracase la negociación –dice la referida nota-, Asamblea Uruguay, el sector que lidera Astori, convocará a un "plebiscito interno" para que los frenteamplistas decidan qué hacer con las bases. Si eso es todo, si algunos sectores del FA entienden que los problemas del FA se deben al poder de las bases, y si creen que los problemas del FA se solucionan quitándoles poder a estas, entonces estamos en graves problemas, porque estaría demostrando una pobreza ideológica de magnitudes gigantescas, y una ceguera imperdonable.

JULIO/2011


DE QUE LADO ESTAMOS
Hoy, mientras escribo estas líneas, estuve leyendo una noticia que señala: “780 mil niños podrían morir por hambre en Somalia”. También estuve leyendo acerca del dinero invertido en salvar al sistema financiero ante la crisis mundial, y aunque son cifras que ya han sido dramáticamente superadas (y lo serán aún más), asustan. En septiembre del 2009 se estimaba el paquete de rescate en 17 millones de millones de dólares. Y Manfred Max-Neff, economista y ambientalista chileno, ganador del Premio Nobel Alternativo de Economía se preguntaba lo siguiente: “Qué pasa si dividimos los 17 trillones de dólares por los 30 mil millones de dólares anuales que estima la FAO para superar el hambre en el mundo. Si hacemos esa simple división los resultados que se obtendrían será de 600 años de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenía? Se nos había dicho que no había el dinero para resolver la pobreza. Si siempre nos dijeron que no alcanzaba para resolver la pobreza y de repente, de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza”. Creo que difícilmente se puede concebir una realidad más obscena y más repugnante.
Y es bueno entonces discutir si el FA quiere conservar el sistema social, económico, político y cultural existente, o si lo que pretende es transformarlo radicalmente en otra cosa diferente, en una sociedad en donde esas cosas no sean posibles. Decimos esto porque el mismo día que leímos esas noticias, leímos opiniones de compañeros frenteamplistas de este tenor: “El capitalismo, pese a nuestros pronósticos, ha triunfado”.

AGOSTO/2011


La pregunta es: ¿qué es lo que podemos plantearnos como expresión de los intereses de los trabajadores y el pueblo? Podemos plantearnos medidas de todo tipo, en particular, aquellas contrarias al Consenso de Washington, medidas financieras, de control de cambios, medidas como el Banco del Sur, la moratoria de la deuda, la integración en profundidad, y mucho más. Medidas que, como dijimos, formen parte de un plan a largo plazo cuyo norte sea distribuir la riqueza generada por nuestros pueblos. Esto ya serían cambios revolucionarios (no necesariamente socialistas) para la correlación de fuerzas existentes, y seguramente enfrentarían intereses muy fuertes (“¡pero para eso queríamos el gobierno!!” -escuché decir hace unos días al “Polo” Gargano- y claro que tenía razón). 

Hemos dicho muchas veces que los desvíos por parte del gobierno son en buena medida responsables del estado de desmovilización de los frenteamplistas y de los sucesivos retrocesos electorales. A nadie puede llamar la atención que los militantes de izquierda, que se comprometen con un Programa y que dan la batalla para conseguir que la ciudadanía lo apoye, se sientan luego defraudados cuando su propio gobierno toma un rumbo diferente. 
Y lo que permite el ejercicio autocrítico de cualquier fuerza política es -al analizar los errores cometidos y sus consecuencias- evitar la repetición de esos errores. Es por eso que no dejamos de advertir cuando vemos que nos estamos apartando del Programa o que lo estamos soslayando como si fuera algo secundario, porque de nada sirve tener el gobierno si nos quedamos sin la base social que nos permitió llegar a él para hacer los cambios prometidos. 

SETIEMBRE/2011


El día que se votaba en el Parlamento (19 de mayo), el Frente Amplio convocó a concentrarse en sus alrededores, y aunque la convocatoria fue también de otras organizaciones como el PIT-CNT (que incluso decretó un paro parcial para ese día), no fue mucha la gente que concurrió allí en esa jornada. Sin embargo, al otro día, la tradicional marcha del 20 de mayo convocada por familiares convocó a más de 100 mil personas en la Avda. 18 de Julio.
Desde nuestro punto de vista, es evidente que el fracaso de la convocatoria no se debió al tema (en este caso el de los derechos humanos), cuestión que a veces puede ser determinante, ya que la gente en general se moviliza por aquello que le interesa, puesto que el tema era el mismo un día y el siguiente, y un día convocó poco más de 2 mil personas a lo largo de la jornada, y al otro día convocó a 100 mil. Lo que al parecer ese hecho puntual estaría marcando, es la falta de confianza de la gente en el sistema político. Podría estar significando que la gente no concurrió al Parlamento porque ya sabía que no iba a obtener ningún resultado, que los dados estaban echados y que no podía tener un mínimo de esperanzas en los parlamentarios. Se podría decir que la participación en la marcha, al otro día, tampoco iba a tener un resultado concreto, pero de alguna forma era una manera de expresar lo de todos los años: la voluntad de seguir luchando por verdad y justicia, y por otro lado, expresar el rechazo y el desprecio por lo que había sucedido el día anterior en el Parlamento.

NOVIEMBRE/2011

Todos podemos compartir la idea de que “los orientales se encuentren, que no se tengan que odiar”. Pero ahí sí, es necesaria la verdad para que eso suceda. No es posible que los orientales se encuentren cuando en el medio reina el ocultamiento. Para que el encuentro tenga una oportunidad, la sociedad necesita conocer la verdad sobre lo ocurrido, necesita saber donde están los desaparecidos, por qué los hicieron desaparecer, las circunstancias en que ocurrió, etc., pero fundamentalmente es necesario que quienes cometieron esas barbaridades de alguna manera muestren un mínimo de arrepentimiento y pidan perdón a la sociedad en su conjunto. Porque en todo este período, NI UNA SOLA VEZ, NI UNA SOLA, las Fuerzas Armadas de este país mostraron un mínimo de arrepentimiento; jamás, ni como colectivo ni en forma individual. Lo que hace mucho más repudiable -si esto fuera posible- su infame accionar y los crímenes cometidos durante los años más nefastos de nuestra historia.
Dice Mujica; “…el mundo del pasado no lo puedo arreglar. Si acaso puedo ayudar a que el mundo del mañana sea un poco mejor”. La cuestión es si perdonar, o aliviar la pena de quienes cometieron esos delitos aberrantes, es una forma de ayudar a un mundo mejor en el futuro. Porque si la señal que les damos a los jóvenes es que cuanto peor es el delito cometido, mayor es la posibilidad de obtener el perdón, entonces no es difícil imaginar como puede llegar a ser ese mundo del mañana.



jueves, 21 de agosto de 2014

¿Por qué Uruguay solicitó integrarse al Trade in Services Agreement?



El 2 de mayo la Agencia EFE informó, desde Bruselas, que el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht manifestó que "La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante". Afirmó, además, que el ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país "comparte los objetivos de las negociaciones del TISA" y que "respetará los resultados de la negociación logrados por otros participantes si se une" a ellas. Y continuó De Gucht "La Unión Europea y Uruguay esperan trabajar juntos para lograr un acuerdo ambicioso y abierto".

En el mismo informe de EFE se señala que Uruguay en septiembre del año pasado envió su solicitud para participar, algo que la Unión Europea espera que se concrete "rápidamente".

Inmediatamente surgen varias preguntas: ¿Qué es el TISA? ¿Quiénes lo integran? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué instrumento se han acordado hasta ahora? ¿Qué beneficios puede tener para el país este acuerdo? ¿En qué ámbito del Frente Amplio se resolvió la solicitud de integración al TISA? ¿Por qué este tema no es de conocimiento público?

1.- Saber que es el TISA (Trade in Services Agreement) no es una cosa fácil en la medida que lo que se está discutiendo entre los países que participan es secreto aunque existen, al menos, dos fuentes de información importantes que se utilizan en esta nota. El primero, es un informe especial de la Internacional de Servicios Públicos (ISP), difundido el 28 de abril, titulado “El Acuerdo sobre el Comercio de Servicios y la agenda corporativa”(1); el segundo, que fue divulgado por WikiLeaks el 19 de junio, es el proyecto de anexo correspondiente al sector de servicios financieros (2).

A partir de esos documentos podemos decir que las conversaciones secretas para constituir este acuerdo comenzaron a principio de 2012, se oficializaron en marzo de 2013 pero lo que se está negociando sigue siendo secreto y que actualmente van en la séptima ronda de negociaciones. Si bien cualquier miembro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) puede integrar el TISA, el mismo se negocia al margen de la OMC evitando así que se discutan los reclamos históricos de los países más pobres, entre otros, la eliminación de los subsidios agrícolas que utilizan como política proteccionista los países centrales.

Los estados que actualmente elaboran el acuerdo son Australia, Canadá, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega, Paquistán, Corea del Sur, Suiza, Taiwán, Turquía, Estados Unidos, los 28 miembros de la Unión Europea y siete países de América Latina: Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Perú. En 2013 solicitaron participar de las negociaciones China y Uruguay.

No es menor señalar que cuatro de los países latinoamericanos que integran actualmente el TISA confluyen en la “Alianza del Pacífico”, estos son Chile, Colombia, México y Perú, los cuales, al igual que Costa Rica, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos.

Queda claro, entonces, que en el marco de la crisis económica mundial continúa el proceso de eliminación de fronteras y de regulaciones. A pesar de que en 2005 se rechazó el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el proceso impulsado por los Estados Unidos sigue avanzando de múltiples maneras, sea tanto a través de tratados bilaterales de libre comercio y de protección de inversiones, como en nuevas iniciativas regionales. Cabe preguntarse, entonces, por qué el gobierno uruguayo recorre el camino de los países más comprometidos con los intereses del capital y no el de los gobiernos progresistas que luchan por construir caminos alternativos.

2.- El objetivo de este acuerdo es liberalizar el comercio y la inversión en servicios, y aplicar normas regulatorias favorables al capital en todos los sectores, incluyendo servicios públicos. Con este nuevo acuerdo las Empresas Transnacionales buscan superar las limitaciones del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) firmados en 1995, como parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El acuerdo incluye todos los sectores relacionados con los servicios, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la logística y el transporte, construcción, suministro de energía, distribución del agua, contabilidad, marketing, publicidad, el sector bancario y de seguros, educación, salud y mucho más.

Las negociaciones del TISA son parte del proceso de cambios institucionales impulsados por los países centrales para reducir al mínimo las fronteras económicas, los sistemas de regulación que protegen el desarrollo productivo nacional, los derechos de los trabajadores y la existencia de empresas públicas, todo lo cual facilita la penetración de las Empresas Transnacionales, principales beneficiarias de los tratados de libre comercio y de protección recíproca de inversiones.

El TISA es el resultado de la presión sistemática de las corporaciones de servicios a través de grupos de presión como, principalmente, la “Coalición de Industrias de Servicios” de Estados Unidos y el “Foro de Servicios Europeo”.

A título de ejemplo véase la posición de la “Coalición de Industrias de Servicios”, la cual sostiene que “Algunas barreras al comercio de servicios incluyen: movimiento limitado de información a través de las fronteras, competencia injusta de empresas estatales, falta de transparencia y debido proceso además de derechos de propiedad y discriminación en la obtención de licencias y permisos que favorecen a las empresas locales. Por lo cual un acuerdo de servicios internacionales tiene el potencial de crear condiciones de comercio que permitan a las industrias de servicio alcanzar su máximo potencial. El TISA puede ser una de las más importantes contribuciones económicas de este siglo para los Estados Unidos y el mundo.”(3)

La Unión Europea, interpretando los intereses del “Foro de Servicios Europeos”, ha defendido que las negociaciones vayan más allá de la mera apertura de sus mercados de servicios y que sirvan asimismo para desarrollar nuevas normas comerciales en esta área. Considera el comercio de servicios de una "importancia estratégica", dado que el sector acumula unos tres cuartos del PIB y de los empleos de la Unión Europea.

Estas normas tienen como objetivo conceder a los proveedores extranjeros acceso libre en condiciones no menos favorables que las de los nacionales y restringir la capacidad de los gobiernos para mantener o adoptar normas proteccionistas. Lo cual podría cambiar en forma drástica la regulación de los servicios públicos que sustituirían las “regulaciones estatales” por las “leyes del mercado”. El interés de lucro de las corporaciones privadas extranjeras se impondría sobre el interés social.

3.- Los principales instrumentos del TISA buscan promover la inversión privada en todos los sectores, así como perpetuar y tornar irreversibles las privatizaciones ya realizadas. A esos efectos se propician fusiones y, adquisiciones de empresas locales y la eliminación de aquellas regulaciones que ponen límites a la penetración transnacional, asegurando a estas empresas un mayor control y extracción de ganancias de las economías nacionales y la economía mundial.

Reseñando nuevamente, los principales objetivos que buscan los países centrales con este acuerdo son: a) Libre acceso a los mercados para sus empresas, sin limitaciones de ningún tipo; b) Trato nacional, sus empresas tendrían un trato igual que las empresas nacionales sin ninguna forma de discriminación; c) Trato de nación más favorecida, el máximo beneficio que se otorgue a cualquier nación se le debe otorgar a los miembros de este acuerdo.

Para lograr que esos objetivos se cumplan y no retrocedan tienen tres “blindajes”:

- uno, el “statu quo”, que “congelaría los actuales niveles de liberalización de la economía en todos los ámbitos” (4). Esto bloquearía la posibilidad de que un gobierno presente o futuro pueda volver atrás lo ya liberalizado.

- dos, las “disposiciones de trinquete”, que implica que “cualquier cambio o enmienda a una medida nacional relacionada con los servicios que en la actualidad no se ajusta a las obligaciones del acuerdo se realice en una dirección a una mayor conformidad con el acuerdo, no menos” (5). Esto significa que solo se pueden hacer cambios en dirección a mayores niveles de liberalización reduciendo cada vez más la soberanía nacional. Si un gobierno favorable al capital toma medidas que eliminan regulaciones y liberan mercados, un gobierno posterior que defienda los intereses de los trabajadores, un desarrollo económico con fuerte participación del Estado y la protección de empresas nacionales medianas o pequeñas no podría modificarlo.

- tres, en el artículo X.20: Arreglo de diferencias, la Unión Europea y los Estados Unidos, proponen que “el tribunal (panel) debe tener la necesaria formación y solvencia referida a los servicios financieros en controversia” (6). Lo que implica que las condiciones que se establecen serán reguladas y arbitradas, como en todos los acuerdos internacionales por tribunales propios, excluyendo así las competencias y las legislaciones de cada país y librando los resultados de las controversias al interés de los sectores dominantes.

Existen múltiples experiencias que demuestran que estos tribunales, tales como el CIADI, favorecen los intereses de las Empresas Transnacionales en detrimento de los Estados que reciben las inversiones.

Además el TISA establece por definición que todos los mercados existentes son parte del mismo, salvo que sean excluidos del tratado a texto expreso por una “lista negativa”, lo que implica que todo nuevo mercado que se genere por avances tecnológicos o por cualquier otra razón queda bajo las reglas del TISA. En contraste con el Acuerdo General de Comercio y Servicios, aprobado en 1995, que les permite a los países elegir cuáles servicios quiere liberalizar en lo que se denomina “lista positiva”.

4.- Este acuerdo que libera el comercio de servicios reducirá la soberanía nacional, porque se perderá control de la economía y se afectará la democracia, porque los acuerdos adquieren carácter supra constitucional. Los inversores extranjeros obtendrán de esta forma protección respecto a las reglamentaciones restrictivas del “libre” comercio, no importa si las mismas estén diseñadas para proteger el medioambiente, la salud, seguridad pública, estabilidad financiera o para garantizar el acceso universal a los servicios. Los derechos laborales y los ingresos de los trabajadores, activos y pasivos, también podrán ser puestos en cuestión generando un deterioro significativo los mismos.

El TISA, además, debilita la posibilidad de mantener y ampliar un sistema de empresas públicas, que actualmente se caracteriza por: preservar la soberanía nacional en importantes ámbitos económicos; ser democrático en tanto depende plenamente de la legislación nacional; mantener en manos del estado servicios que atienden las necesidades sociales; prestar servicios universales de alta calidad para la población.

Téngase en cuenta que si bien “el texto básico del TISA excluye los servicios suministrados ‘en ejercicio de facultades gubernamentales’ del ámbito de aplicación del acuerdo. (…) los servicios prestados en el ejercicio de dichas facultades están estrictamente definidos como ‘todo servicio que no se suministre en condiciones comerciales ni en competencia con uno o varios proveedores de servicios”.(7) Lo que implica que la mayor parte de los servicios públicos que presta el estado uruguayo quedarían incluíos en la liberalización del TISA.

Con la información de la que se dispone hasta el momento cabe preguntarle al Frente Amplio, al gobierno y, en particular, al Ministro Luis Almagro: ¿Qué es lo que motiva a Uruguay a vincularse a este engendro que es el TISA y cuáles serían las ventajas para el país, los trabajadores, su gente en general si se limitan en forma dramática las potestades de decidir del gobierno y la soberanía del país todo?

Notas:

(1) Elaborado por Scott Sinclair del Centro Canadiense de Alternativas Políticas y Hadrian Mertins-Kirkwood del Instituto de Economía Política de la Universidad de Carleton. http://www.world-psi.org/es/informe-especial-de-la-isp-el-tisa-frente-los-servicios-publicos 

(2) https://wikileaks.org/tisa-financial/. Publicado el 19 de junio de 2014.

(3) https://servicescoalition.org/negotiations/trade-in-services-agreement

(4) “El Acuerdo sobre el Comercio de Servicios y la agenda corporativa”, p.14.

(5) Idem, p. 14.

(6) Trade in Services Agreement (TISA), Financial Services Annex, WikiLeaks release: June 19, 2014, p. 16.

(7) “El Acuerdo sobre el Comercio de Servicios y la agenda corporativa”, p.6.

Antonio Elías. Docente universitario, asesor sindical y miembro de la REDIU.


Publicado en el Semanario “Voces”, Montevideo, el 10 de julio de 2014.

¿Por qué Uruguay solicitó integrarse al Trade in Services Agreement? (II)

Alainet
(tomado del portal Rebelión)

La respuesta del gobierno

Hace dos semanas publicamos un artículo en “Voces”  en el que informábamos que el gobierno uruguayo había solicitado integrar un acuerdo de liberalización del comercio de servicios (TISA, por su sigla en inglés). Las fuentes de información que manejamos en esa nota surgían del exterior -agencia EFE, Internacional de Servicios Públicos [1], Wikileaks [2]- y la que identificaba con mayor detalle la participación de Uruguay provenía básicamente de las declaraciones del comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht. A esa fecha no había ninguna información oficial del gobierno, ni del Frente Amplio acerca de la importante y riesgosa decisión de integrar este tratado.

La nota mencionada comenzaba con  una serie de preguntas. Unas, sirvieron como guía para describir las principales características conocidas de un acuerdo cuyos términos son esencialmente secretos: ¿Qué es el TISA? ¿Quiénes lo integran? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué instrumento se han acordado hasta ahora? Otras, apuntaban a quienes habían tomado la decisión y por qué: ¿Qué beneficios puede tener para el país este acuerdo? ¿En qué ámbito del Frente Amplio se resolvió la solicitud de integración al TISA? ¿Por qué este tema no es de conocimiento público?

En el cierre de la nota, luego de describir las principales características e impactos negativos del TISA se insistía con las interrogantes pidiéndole respuestas al Frente Amplio, al gobierno y, en particular,  al Ministro Luis Almagro sobre los motivos y las ventajas para el para el país de integrarse a un acuerdo multilateral que limita en forma dramática las potestades de decidir del gobierno (los acuerdos son supra constitucionales) y la soberanía del país (todo los diferendos serán resueltos al margen de la legislación nacional). 

El jueves 17 de julio a enterarnos de algunas respuestas a estos interrogantes, gracias a un artículo de Natalia Uval, publicado en  “La Diaria”. En el mismo se presenta una entrevista al canciller Luis Almagro consultados los senadores frenteamplistas de la comisión de Asuntos Internacionales (Enrique Rubio, Eduardo Lorier y Alberto Couriel),  y al asesor de la presidencia del Frente Amplio en política exterior (José Bayardi) estos se excusaron de opinar por no tener información.

En la nota se señala que idea de integrar el TISA surgió del Ministerio de Economía y Finanzas, que luego fue analizado en el ámbito de la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior (CIACEX) que, según el decreto 174/007, estará integrada por el Ministro de Relaciones Exteriores, quien la presidirá, y los Ministros de Economía y Finanzas; Ganadería, Agricultura y Pesca; Industria, Energía y Minería; Turismo y Deporte y un representante de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República.

Almagro informó a La Diaria que la CIACEX concluyó que es “oportuno y conveniente ingresar a la negociación, para poder asumir un papel más directo en ella, incidir en sus resultados y, de esa manera, posicionar los intereses de Uruguay de la mejor forma posible”. Dichas conclusiones se presentaron en un Consejo de Ministros en el que se resolvió la participación de Uruguay en el acuerdo.

El canciller destacó que el ingreso de Uruguay al acuerdo aún no fue aceptado y sí es admitido se tomará conocimiento “del material de base sobre el cual se está negociando y de las respectivas ofertas”, y se estará “en condiciones de evaluar la conveniencia de entrar”.

Nos preguntamos, entonces, si no se tiene conocimiento del material de base sobre el cual se está negociando en el TISA como pudo llegar la Comisión Interministerial a recomendar la solicitud de ingreso, más, aún como el Consejo de Ministros aprobó esa recomendación.

En el mismo sentido, si no se conoce el material de base, como es posible que el canciller puede afirmar que el TISA tiene como objetivo “establecer un régimen de comercio más amplio, flexible y predecible… lo suficientemente claro para no impedir que cada gobierno ejerza su propia soberanía para regular ciertos sectores… que las disposiciones del acuerdo estarán sujetas a excepciones generales, a excepciones relativas a la seguridad y a excepciones prudenciales en el caso de los servicios financieros” y que Uruguay podrá incluir sectores que quieran proteger “en listas de excepción”.

La información que ha trascendido sobre el TISA y que hemos publicado en la primera nota sobre este tema (“Voces”, 10/07/14) va en una dirección contraria a los dichos del canciller: el objetivo del acuerdo es una liberalización del comercio internacional de servicios que limite al máximo la posibilidad de que existan fronteras económicas, regulaciones proteccionistas y empresas estatales  que obstaculicen el funcionamiento del “libre” mercado que requieren las empresas transnacionales.

Al respecto sería muy interesante conocer la opinión que tiene esta Comisión Interministerial del documento del TISA difundido por Wikileaks, para ver si coincide con sus expectativas favorables a este tratado; pero más interesante aún sería que difundieran los documentos que utilizó la Comisión Interministerial para llegar a la propuesta de integración al TISA.

Por último, las declaraciones del canciller apuntan a señalar que la participación en las negociaciones del TISA no compromete al país porque es “voluntaria” y cuando concluyan las negociaciones “Uruguay puede aceptar o no la fórmula a la que se llegue” dado que tiene la posibilidad de rechazar “el paquete final y no ratificar el acuerdo”.  Lo cual entra en contradicción con las afirmaciones del Comisario de Comercio de la Unión Europea quién afirmó que el ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país "comparte los objetivos de las negociaciones del TISA" y que "respetará los resultados de la negociación logrados por otros participantes si se une", es decir si es aceptado en ellas. Como se observa una y otra cosa son absolutamente distintas.

Hasta aquí tenemos una respuesta, controversial e insuficiente, sobre las motivaciones del gobierno para participar en el TISA y los ámbitos del Poder Ejecutivo donde se tomaron las decisiones. Todo lo contrario sucede con el Frente Amplio, el tema no se discutió en la coalición, aclaró a la diaria el asesor de la presidencia del FA en asuntos internacionales, José Bayardi. Los senadores de la comisión de Asuntos Internacionales Enrique Rubio, Alberto Couriel  y Eduardo Lorier también se excusaron de opinar, por el mismo motivo.

No puede dejar de sorprender que el gobierno  uruguayo, convalidando los mecanismos secretos del TISA, haya solicitado participar en esas negociaciones sin informar y consultar, como corresponde en una sociedad democrática, a toda la ciudadanía. Más aún, ni siquiera consultó a su fuerza política. ¿Por qué no se discutió públicamente sobre las ventajas y desventajas del TISA? ¿Por qué no se informó de los pasos que se recorrieron para integrarse a este acuerdo? ¿Qué es lo que contiene el TISA que hay que esconder? ¿A quién o  a quiénes hay que ocultarles que se está recorriendo este camino de inserción internacional subordinada?

En el marco del actual proceso electoral sería fundamental conocer cuál es la propuesta programática del Frente Amplio respecto a la integración del país al TISA, así como la posición de su candidato el Dr. Tabaré Vázquez.
 
Antonio Elías es Docente universitario, asesor sindical y miembro de la REDIU.


Publicado en el Semanario “Voces”, Montevideo, el 24 de julio de 2014.

Notas:

[1] http://www.world-psi.org/es/informe-especial-de-la-isp-el-tisa-frente-los-servicios-publicos

[2] https://wikileaks.org/tisa-financial/. Publicado el 19 de junio de 2014.

Fuente: http://alainet.org/active/75685

miércoles, 20 de agosto de 2014

ALERTAS TARDÍAS

En octubre de 2009, luego de haber realizado “el mejor gobierno de la historia” –según todas las voces oficialistas- el Frente Amplio no pudo ganar en primera vuelta como en el 2004, casi pierde las mayorías parlamentarias y perdió dos diputados. Seis meses después, perdía varias intendencias del interior del país.
No hubo la más mínima autocrítica, y muy por el contrario, se siguió por el mismo rumbo. Se recurrió a las excusas más en boga aquí y en todos los lugares donde los gobiernos fracasan. 
Ahora se viene octubre nuevamente. Algunos anunciamos hace tiempo lo que se venía, y recibimos la andanada de críticas correspondientes, más los anuncios de siempre de que todo iba sobre ruedas, que el mesías aceptaría ser candidato (luego de algunas peregrinaciones y ruegos) y que él nos conduciría nuevamente a un triunfo por varias cabezas.
Ahora, que todas las encuestas y analistas políticos comienzan a confirmar nuestros pronósticos, aparecen los más oficialistas de entre el oficialismo, a dar sus alertas. Claro que lo hacen tarde y mal, uno le llama “alerta naranja” y el otro “alerta roja”.
Claro que tienen razón, es así, varios sillones están en peligro, no hay dudas.
Lástima –para ellos- que no supieron –o no quisieron- dar los alertas amarillos cuando había que darlos, sino que por el contrario, cantaron loas al progresismo durante todo este tiempo.
Así como nunca se hicieron una autocrítica seria mientras gobernaron, seguramente tampoco la harán cuando pierdan el gobierno. Solo agregarán una perla nueva: culpar a quienes no los votaron por la derrota, así como en 2000 en Estados Unidos se acusó a los votantes de Ralph Nader de haber impedido la victoria de Albert Gore.

ALERTA NARANJA

Valenti escribió en Uypress, y nos dio el “alerta naranja”. Dijo que “Hay que asumir la situación: la suma de las últimas encuestas demuestran que podemos perder las elecciones nacionales”.
Quien lea su artículo, sacará la siguiente conclusión: el FA corre el riesgo de perder las elecciones, y la causa es “la mayor operación de deformación y falsedad de los hechos de la política uruguaya”. No encontrará ni la más mínima mención a algún error cometido por los gobiernos del FA o por el FA. No. Lo que existe es la fabricación de un candidato, al estilo de lo que se hizo en su  momento en Brasil  con Collor de Melo o en Chile con Piñera; una propaganda eficaz aunque mentirosa, y punto, los uruguayos caen como moscas. Y contra eso es contra lo que hay que luchar para zafar del peligro de la tragedia que se cierne sobre...¿sobre el pueblo?...¿sobre el país?....no, sobre “nosotros”(ellos). Lo dice claramente: “...estoy hablando de perder el gobierno. Y eso sería una tragedia. Sobre todo por cómo y con quién perderíamos el gobierno”.
A Valenti le parece “una situación político electoral insólita” el hecho de que más del 50% de los uruguayos opine que la marcha de la economía es positiva, pero que el FA pueda llegar a perder el gobierno. Lo insólito es que él confunda la opinión sobre la economía con la intención de voto. Tal vez crea que los uruguayos deciden su voto de acuerdo a cuanto aumentó el PBI o al aumento o la disminución del déficit fiscal.
También es insólito que Valenti crea que la mayoría de la ciudadanía uruguaya piensa que es mejor Lacalle que Tabaré (lo cual es erróneo porque las encuestas dicen otra cosa. Las encuestas dicen que el 67% de la ciudadanía no piensa votar por Lacalle) y por eso cree que combatiendo la candidatura de Lacalle el FA se asegura las elecciones.
Para Valenti, las diferencias entre Vázquez y Lacalle son frontales, sobre todo, la política económica. Pretende decirnos que si gana Lacalle la política económica  cambiará, lo cual es al menos muy dudoso, ya que la posible ministra de economía de Lacalle anunció que no habrá cambios. Dudoso porque esta política económica es la misma que han aplicado los gobiernos rosados anteriores, y jamás se ha escuchado una sola crítica de blancos o colorados a la política económica. Nos alerta de la siguiente manera: “Imaginen por un momento una funcionaria sin la mínima experiencia política manejando el timón de la economía...y ni que hablar que Lacalle de ese tema no sabe nada”,  (olvidó sin duda lo que decía Vázquez en la campaña electoral del 2003, cuando decía que lo ideal sería poner de ministro de economía a un ama de casa. Luego optó por un Astori con un perfil diferente al de un ama de casa, y más potable a los organismos financieros internacionales)..
Pero en resumen, Valenti no expone otra cosa más que ese tipo de terrorismo verbal que pretende asustar al pueblo con las “tragedias” que se nos vendrán encima: “Lacalle esconde su motosierra detrás de su imagen angelical”“lo van a serruchar con todo” , “van a acerrar los salarios”, “habrá una concentración creciente de la riqueza. Como antes (y como ahora señor Valenti...y como ahora),  “No quiero ni pensar lo que serían las relaciones sociales, las enormes tensiones sociales”, “Es el anuncio de un caos creciente” , etc etc etc. En fin, nada nuevo....el conocido estilo Valenti.
ALERTA ROJA
Para Alberto Grille, director de la revista Caras y Caretas, el alerta es mayor, es de color rojo.
Para Grille hay que encarar las tareas urgentes para que Uruguay no sufra una restauración de la derecha reaccionaria y sofisticada (¿?), una derecha “directamente manejada por sus dueños”. Confieso que me cuesta un poco comprender la diferencia entre que los negocios públicos sean manejados por sus propios dueños o que estos solo actúen como titiriteros como en la actualidad. En todo caso, prefiero lo primero...es más fácil identificarlos.
Según Grille, “Estamos en una cruz de los caminos”.
No Grille, se equivoca; en una cruz de los caminos se estaba en marzo de 2005; ahí había que elegir si el FA iba a  hacer un gobierno nacional, popular y democrático, de raíces artiguistas, o si –por el contrario- se iba a seguir por el mismo camino de los partidos tradicionales, con una política de entrega al capital trasnacional, de buenas y carnales relaciones con el imperialismo, de mantenimiento de los privilegios del gran capital y de la profundización de los aspectos más negativos como la extranjerización de la tierra y la concentración de la propiedad de los medios de producción. Y esa elección, en aquel cruce de caminos, fue hecha, se eligió el segundo camino, y ahora se pagan las consecuencias. Ahora no se puede desandar el camino.
Lo más curioso, lo confieso, es la larguísima reflexión de Grille acerca de lo que el denomina “la miseria moral que campea en nuestro panorama político actual”. ¿Qué es lo que conmueve a Grille?: “la agresividad del candidato presidencial Luis Alberto Lacalle Pou, y su propósito de ridiculizar a Tabaré Vázquez por su edad”...textual.
No Grille. La miseria moral campea en nuestro panorama político, pero no se expresa precisamente en Lacalle Pou haciendo la bandera, o no es esa la más importante expresión de miseria moral en la política (convengamos, en todo caso, que LP no ha sido tratado tan modosamente por la izquierda y el progresismo uruguayos).
Miseria moral en política es por ejemplo decir una cosa en la campaña electoral y luego hacer otra cuando se está en el gobierno. Miseria moral es oponerse a las maniobras Unitas cuando se es oposición y apoyarlas cuando se está en el gobierno. Miseria moral es también oponerse al envío de tropas a Haití cuando se está en la oposición y enviarlas cuando se llega al gobierno. Miseria moral es llegar al gobierno con consignas antiimperialistas y al llegar al gobierno protegerle las inversiones al imperialismo. Miseria moral en política es llegar al gobierno con un programa que dice “No a los TLC con EEUU”, y llegado al gobierno negociar un TLC con los EEUU a escondidas. Miseria moral es vetar leyes que su propio partido impulsó, simplemente porque al monarca no le gustan. Miseria moral es pedir a escondidas y cobardemente ayuda al asesino imperial contra un hermano latinoamericano; y más miseria moral y política es contarlo luego a unos botijas en un colegio del Opus Dei como una gracia. Todas esas cosas, usted las vio del 2005 a esta parte, y no se lo vio indignarse de esa manera.
Al director de Caras y Caretas le parece mentira “que este Uruguay, tan civilizado que considera que una persona puede ser sometida a un tribunal de faltas por pegarle a un perro, tolere en silencio cosas como la frivolidad de un pituco”.
Es verdad, fastidia eso. Pero debo decir que a mi me parece mentira que se tolere en silencio la extranjerización de la tierra o la megaminería a cielo abierto o la concentración de la riqueza o las zonas francas, o las mentiras y los engaños oficiales...en un país tan civilizado. Y mire que no me refiero al silencio de todos, porque hay gente que ha alzado la voz ante esas cosas, me refiero al silencio de quienes como Grille o Valenti tienen un medio de prensa en su poder para expresar su indignación ante un pituco del barrio Carrasco si quiere, pero también ante esas cosas.
“Lo que más me enoja, al fin y al cabo” dice Grille “es que la izquierda –con honrosas excepciones– no haya reaccionado como debe ante este atropello, este escándalo, no de la razón, sino de la sociedad. Reitero: la política en nuestro país se ha vuelto miserable y mezquina”.
Y yo le pregunto, con todo respeto Grille: ¿cómo quiere usted que reaccionen ante esa estupidez –la bandera- cometida por un guarango que en todo caso terminará siendo sin duda un pelotazo en contra? ¿Cómo pretende usted que reaccionen ante eso si no fueron capaces de reaccionar –usted incluido- ante las inmoralidades cometidas dentro de sus propias filas? Sería fantástico que se escandalizaran ante un pelotudo haciendo la bandera cuando no lo hicieron ante las inmoralidades cometidas por Vázquez. ¿Cómo podrían reaccionar ante el oligarca, cuando la reacción ante las inmoralidades de su líder fue ir a arrodillarse ante él para suplicarle que volviera para ser candidato nuevamente? No tendría lógica. Daría para reírse a carcajadas que reaccionaran airados ante lo que usted considera una inmoralidad –la burla de Lacalle haciendo la bandera- cuando la reacción ante el procesamiento de un ex ministro de sus filas fue organizarle una caravana de apoyo!!
A Grille le preocupa que Lacalle y Bordaberry estén vinculados a los sectores más conservadores del Partido Republicano de EEUU. A mi también. Pero mire que Bush padre, aquel a quien Vázquez le entregó las llaves de la ciudad cuando era intendente, pertenecía al partido republicano, el del bloqueo a Irak que mató más de un millón de iraquíes, sobre todo niños. Y también Bush hijo, el asesino serial que mató en Irak y Afganistán y en tantos otros lugares, el gestor de la cárcel de Guantánamo y de las torturas clandestinas a lo largo de todo el planeta, ese también era republicano, y amigo de Vázquez, tan amigo que éste le pidió ayuda contra los hermanos argentinos. ¿Esas amistades no le preocupan? ¿No le preocupa que tanto Vázquez como su ya anunciado ministro de economía Danilo Astori quieran acercarse al imperialismo a través de la Alianza del Pacífico?
Y también incurre en el menosprecio de los votantes: “La gente común no ve estas cosas –lo que es peor, aún no parece comprender lo que significan Lacalle y Bordaberry juntos–“ nos dice Grille. Gente tonta que nada entiende y se cree todos los versos.
Y nos dice que “por la comisión de varios errores de diferente importancia que no es del caso tratar hoy aquí, el Frente Amplio no recoge el 54 por ciento de intención de voto que Oscar Bottinelli llama “el espacio frenteamplizante”, sino apenas el 43 o el 44 por ciento, con lo cual no estaría obteniendo la mayoría parlamentaria y tendría la propia presidencia en peligro”.
Claro, “la comisión de varios errores de diferente importancia que no es del caso tratar hoy aquí”. Y sí...no es del caso, porque si esos “errores” fueran tratados aquí (en su nota) la nota se le caería a pedazos y mostraría que lo que quiere decir es una fantochada. Porque el FA no llega a los porcentajes necesarios justamente por esos errores, y no por “la bandera del cuquito”.
Y no escapa Grille, claro está, al terrorismo verbal de Valenti. Si el FA pierde las elecciones, se viene la oscuridad, las tinieblas: “recorte de los programas sociales, empezando por el Mides”, “reducción de salarios y jubilaciones”, “aumento del peso de los impuestos al trabajo”, “Se interrumpirán los planes de vivienda, incluyendo la vivienda social, se reducirá la inversión en obra pública, se intentará desmantelar el Fonasa y se encarecerán las prestaciones de salud, se producirá una gravísima crisis en el mutualismo”, “vamos a ser más pobres”, “un feroz desmantelamiento de todos los esfuerzos por la educación y la salud públicas”, “va a traer una enorme conmoción social”, será una invitación, deliberada o no, al caos político, económico y social”, y linduras por el estilo, que solo y únicamente se podrán evitar votando el muy moral Tabaré Vázquez.
Recuerdo cuando la dictadura nos asustaba en el 80 con todos los males que sobrevendrían si no votábamos por SI su reforma constitucional fascista. O cuando el pachequismo nos asustaba con que si ganaban los comunistas se iban a llevar a nuestros hijos a Cuba. No hay duda que los tiempos cambian.
MENOSPRECIO DE LOS VOTANTES
La esposa de Lionel Jospin, dijo a modo de comentario cuando su marido fue derrotado en primera vuelta en la elección francesa de 2002: “es culpa de los votantes”. La culpa es de los votantes, es el pueblo que no sabe distinguir entre los “buenos” y los “malos” representantes. Es el menosprecio liso y llano, que a veces es altivo: “los votantes no entendieron nuestra política”. Es decir, son tan idiotas que no se dan cuenta de los beneficios de la extranjerización de la tierra y de la concentración de la riqueza, ni idea tienen de lo fantástico que es llenar el país de pasteras de soja transgénica y de minería a cielo abierto.
A veces es un menosprecio falsamente modesto: “comunicamos mal”. Es decir, lo que hicimos fue fantástico, pero no supimos explicárselos.
A veces mesiánico: “el tiempo nos dará la razón”, y a veces compasivo: “el mundo es cada vez más complejo”, dejemos en manos de los expertos y del mercado, que saben mejor lo que es bueno para nosotros.
Ya oiremos luego de las elecciones que la culpa es "de los que nos nos quisieron votar".
Es lo característico de la crisis que viven las democracias occidentales, en las que las elites políticas ya no actúan como representantes del electorado; para ellas, el pueblo siempre son los otros; porque ellos son los que saben como guiarlo lejos del error fatal de las reivindicaciones imposibles. “Sólo hay una política posible”, y quienes piensan diferente solo ponen palos en la rueda para retardar lo que inevitablemente tiene que ser.
Tal como conciben la derecha y los progresistas, el papel de sus tecnócratas consiste en validar decisiones ideológicas o en evaluar las opciones políticas en nombre de intereses privados: financieros, de las grandes empresas, intereses comerciales de los grupos agroalimentarios y de materias primas, etc.
El pueblo, la gente, no son más que meros espectadores, y por eso no hay discusión de propuestas ni media intención de transformar algo. Solo guerra de spots y anuncios de catástrofes y tragedias de todo tipo.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...