domingo, 28 de julio de 2013

LA IZQUIERDA URUGUAYA EN SU LABERINTO

Luego de 8 años en el gobierno, el progresismo parece haber dado todo de sí, y al parecer ya no tiene demasiado que ofrecer a los votantes de izquierda. 
El primer período mostró logros indudables en varios terrenos: recuperación de salarios, reducción de la pobreza y la indigencia, mejoras en el nivel del empleo, etc. Pero también retrocesos en otros, como una concentración y extranjerización de la tierra como jamás se había visto, al punto que podría hablarse de una reforma agraria pero en sentido contrario.
Sin embargo, desde el punto de vista de la izquierda, los elementos más decepcionantes se dieron en el terreno de lo político. Fue allí donde las señales fueron más claras, en el sentido de hacia donde apuntaba el proyecto de futuro. Nadie esperaba ya, desde luego, que el Frente Amplio en el gobierno concretara en el 2005 lo que había sido su programa en 1971. Ya habían sido descartadas progresivamente medidas radicales como la reforma agraria o la estatización de la banca mucho tiempo antes. Pero tampoco era factible esperar retrocesos, que sin embargo se dieron.
Muchas de las medidas que el Frente Amplio criticaba mientras estuvo en la oposición, fueron llevadas adelante luego como la cosa más natural. De esa manera, se hicieron maniobras conjuntas con tropas yankis, se enviaron tropas a Haití, se concretó en el primer año de gobierno un Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU (traducido al español: se le protegieron las inversiones al imperio), y se intentó por todos los medios un Tratado de Libre Comercio con ese país a pesar de que el programa planteaba exactamente lo opuesto.
Puede decirse, como bien lo señalaba un militante frenteamplista (contado por Constanza Moreira), que el FA en el gobierno mejoró muchas cosas pero no transformó absolutamente nada. Sin duda fue una administración mucho más eficiente que las anteriores de blancos y colorados, aunque mostró también diversas desprolijidades y oscuridades (por llamarles de una manera suave) cuyo caso más notorio fue el de PLUNA.
Se avanzó mucho en el tema de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, aunque sin dudas más a impulsos de las organizaciones de derechos humanos, de familiares, etc.., que a la propia acción del gobierno, que se limitó a la aplicación del art.4 de la ley de impunidad. Sin olvidar algunas cuestiones como las directivas concretas por parte del presidente Vázquez a sus ministros de no involucrarse en la campaña por la anulación de la ley de impunidad, o el ascenso a general del asesino de Nibia Sabalzagaray a pesar de habérsele advertido de quien se trataba; o el impulso al proyecto del “nunca más”, de cuño ultraderechista, solo por mencionar algunos ejemplos.
Otras perlas personales del presidente Vázquez fueron sin dudas dos vetos a leyes votadas por su propia fuerza política. Quizá el menos recordado sea el veto a la ley de seguros por accidentes laborales (que beneficiaba a los trabajadores), que había obtenido amplias mayorías en el Parlamento, y que el presidente vetó porque encarecía los seguros a los empresarios. Y luego el veto a la ley de salud sexual y reproductiva (conocida popularmente como ley del aborto).
SEGUNDAS PARTES
No obstante, la izquierda siguió apostando a generar cambios profundos. Para lo que sería el segundo período de gobierno, trabajó en la generación de un programa que de alguna manera pusiera proa hacia la izquierda, y logró introducir algunas medidas que, si bien no eran el socialismo, podían ser consideradas anticapitalistas. Sin dudas las más importantes, y que generaban mayores expectativas, eran la creación de un frigorífico multimodal y una flota pesquera, y la convocatoria en el primer año de gobierno de una Convención Nacional Constituyente. Las primeras generaban cambios sustanciales en lo productivo, y la Constituyente permitía generar una discusión y participación a nivel popular donde todo estaría a consideración, y donde se podían establecer nuevas reglas de juego, diferentes a las que históricamente las clases en el poder habían establecido.
La candidatura de un ex guerrillero, perteneciente además al grupo mayoritario dentro de la fuerza política gobernante, apoyado por el Partido Comunista, sin duda podía albergar expectativas de un viraje a la izquierda. Sin embargo, nada de eso sucedió. En primer lugar, porque desde el inicio, al conformarse la fórmula presidencial, se pactó que la economía quedara a cargo del mismo equipo económico que en el primer gobierno: el equipo de Danilo Astori, premiado como el mejor ministro del mundo por los grandes grupos del capital trasnacional (premio que ya había recibido antes el ministro colorado Alfie).
De manera que con la economía en manos de Astori, y la mayor parte de las reformas ya efectuadas en el primer gobierno, fue muy poquito lo que se hizo en este segundo período. Hubo una mejora sustancial en la política internacional, se aprobaron leyes como la del aborto y la del matrimonio igualitario y poca cosa más. El buque insignia del presidente, el Plan Juntos, no ha contado con los recursos necesarios y el presidente parece querer llevarlo adelante con mucho voluntarismo y nada más. Quien sabe si pueda apuntarse un porotito más con la legalización de la marihuana.
DE AQUÍ EN MAS
Para el futuro, el panorama para la izquierda no puede ser más desolador. Para lograr un viraje hacia la izquierda, necesita al menos dos cosas: un programa de izquierda y un candidato de izquierda. Ambas cosas parecen difíciles de lograr. Porque además no alcanza con que el programa tenga aspectos de izquierda...además tienen que llegar a concretarse, cosa que como hemos dicho no necesariamente sucede.
Si bien la comisión de programa viene trabajando y es poco lo que se conoce, algunos síntomas señalan que el rumbo no ha de variar sustancialmente. El economista Jorge Notaro (economista con concepciones avanzadas y de cambio) que estaba trabajando en esa comisión en el área temática de la economía, acaba de retirarse porque lo que se viene imponiendo es la concepción del ministerio de economía, y porque además no se le permitía hacer públicas sus diferencias.
En cuanto a candidaturas, más allá de un fuerte movimiento desde las bases por candidaturas múltiples o alternativas, es más que evidente que el ex presidente Tabaré Vázquez contará con el apoyo mayoritario de los sectores y grupos del FA (recientemente el MPP, grupo fundado por el presidente Mujica, decidió su apoyo a Vázquez). Un Vázquez que, desde que dejó su investidura, no ha hecho más que mostrar a todo el mundo que es más conservador que lo que uno podía llegar a imaginarse. Su confesión de haber pedido ayuda a Bush contra Argentina, su participación descarada en el plebiscito por la derogación de la ley del aborto, sus planteamientos en torno al cambio de “actitud imperialista” de los EEUU y su llamado a una agenda común con el imperialismo, amén de sus disquisiciones acerca de lo obsoleto de los términos derecha e izquierda, son claras muestras de ello.
De manera que la situación es clara. Un Frente Amplio que se ha modificado sustancialmente desde lo que fue en su origen -una fuerza de izquierda que pretendía ser la alternativa al conservadurismo de la derecha- hasta transformarse en un partido tradicional más. Que como alternativa hacia el futuro presentará un programa conservador con un candidato más que conservador (tal vez el más conservador de los posibles) para llevarlo adelante.
Hace unos años, en Italia, se constituyó el Partido Demócrata, como fusión de los Demócratas de Izquierda (DS, social-liberales) y de la Margarita (ex -democristianos), conformación que sellaba definitivamente la mutación profunda de la izquierda proveniente del Partido Comunista Italiano. Al mismo tiempo, otros proyectos intentaban reconstruir los pedazos de la socialdemocracia dispersos por ahí.
Lo que importa traer a colación, es que el proceso nacía marcado por su subalternidad a las fuerzas social-liberales en el gobierno y que se configuraría como izquierda complementaria de gobierno, revelando la actitud de unos grupos dirigentes que redescubrían el valor de la realpolitik.
Del otro mundo posible se pasaba al otro gobierno posible…que vota la guerra, privatiza los servicios y las empresas públicas etc. Un camino incapaz de modificar las relaciones de fuerza, y que mostraba la consecuencias de una izquierda encerrada en la perspectiva de gobierno, fundada en una lógica de mediación e incompetente para pensar una alternativa a la izquierda liberal.

Hace pocos meses hubo en Italia elecciones municipales. El dato más relevante es que la abstención superó a los votantes.

sábado, 20 de julio de 2013

CUESTION DE ACTITUD (Publicado por Semanario VOCES el 19/7)

Cuando un connotado dirigente del Frente Amplio dice que EEUU ha cambiado su “actitud imperialista”, por lo cual sería posible - desde su punto de vista- que los países latinoamericanos encararan una agenda común con ese país, y cuando ese dirigente –el Dr.Tabaré Vázquez- suena como el más probable candidato del FA en la próximas elecciones, y el FA –al menos en los papeles y hasta nuevo aviso- sigue siendo una fuerza política que se considera a sí misma antiimperialista, es bueno analizar esos dichos.
Lo primero que hay que decir es que el imperialismo es, antes que nada, una determinada etapa en el desarrollo del capitalismo; tiene obviamente mucho màs que ver con una necesidad económica que con una actitud.
No se levanta un día un presidente de los EEUU y se dice a sí mismo mirándose al espejo: “oh my god….qué imperialista que he sido hasta hoy!!...no debo ser así…a partir de hoy cambiaré mi actitud”.
Definitivamente no es así. El imperialismo sigue tan campante, imponiendo sus condiciones al resto del mundo; cuando puede hacerlo por las buenas, negociando, lo hace, y cuando no, se impone por la fuerza. Cuando se puede imponer mediante métodos civilizados, lo hace, y si no puede, hace acopio a todo su arsenal de medios primitivos  y por fuera de lo que es el derecho internacional de los Estados.
Las guerras desatadas por los Estados Unidos y en las que participa activamente hoy mismo, soy un claro ejemplo de ello, pero también sus intervenciones solapadas en golpes de estado o en “rebeliones espontáneas”.
Imperialismo existe y existirá hasta nuevo aviso, y no dependerá demasiado de quien es el presidente de los EEUU. Y han existido siempre y existirán, sí, actitudes antiimperialistas y proimperialistas. Han existido, y existen, hombres y mujeres consecuentes, dentro mismo de los EEUU (citemos simplemente a un intelectual de la talla de Mark Twain, o el joven Edward Snowden de popularidad reciente).
Y los ha habido muchísimos más, obviamente, fuera de los EEUU, y los ejemplos son tan numerosos que uno se niega a mencionar a unos por miedo de dejar a otros fuera. Nombraré a uno que, además, representa a todo un pueblo, militante antiimperialista de todos los tiempos: Fidel Castro y el pueblo cubano, herederos de otro gran antiimperialista como José Martí.
De la misma manera, han existido y existen hombres con actitud pro imperialista, sin importar demasiado quien sea el titular del gobierno de los EEUU. No es de extrañar, de ningún modo, el intento de acercamiento de Vázquez con los EEUU. Esa fue su actitud aún cuando el gobernante era el genocida George W. Bush. En ese momento, Vázquez no habló jamás de un “cambio de la actitud imperialista” del gobierno yanqui, y no obstante se acercó mucho más de lo que cualquier gobierno anterior de la derecha se había atrevido.
Proponer una agenda común de América Latina con el imperialismo es algo así como proponerle a mis vecinos tener una agenda común con el chorro del barrio, que a su vez es el que atiende la boca de pasta base.


lunes, 8 de julio de 2013

SIN PRETENDER AGRAVIAR A NADIE

Hace casi dos años, el ex presidente Tabaré Vázquez anunció su retiro de la política activa, con lo que parecía cerrar el círculo de sorpresa que abrió con su revelación de que analizó durante su mandato la hipótesis de un conflicto bélico con Argentina, "inoportunas" declaraciones por las que pidió disculpas. Es decir, pidió disculpas no por lo hecho, sino por haberlo dicho.
Vázquez dio a conocer un breve comunicado en el que admitió que "a pesar de haber hecho un relato de lo realmente acontecido", sus revelaciones fueron "inoportunas", al punto que, reconoció, podían "dañar" el proyecto del Frente Amplio, y anunció su "retiro de la actividad política pública".
Vázquez había revelado, ante alumnos de un colegio del Opus Dei, que pensó en la posibilidad de un conflicto armado con la Argentina por el diferendo que generó la instalación de la pastera UPM, ex Botnia, a orillas del río Uruguay. Relató que viajó a Estados Unidos a sondear un eventual apoyo para ese caso de la administración de George W. Bush.

POR LA VUELTA

Poco a poco, el año pasado comenzó a volver a la actividad, haciendo declaraciones por aquí y por allá, como por cuentagotas.
Tabaré Vázquez fue admitiendo que le resultaba “muy difícil sustraerse” de la vida política pública, aunque aclaraba que ese hecho no significaba que estuviera decidido a ser el candidato presidencial del Frente Amplio.
“Permanentemente; lo pienso, lo repienso y me preocupa, pero no tengo una definición”, respondió alguna vez, cuando se lo consultó sobre si evaluava ser candidato.
Las reiteradas apariciones comenzaron a alimentar las especulaciones sobre su retorno, pero Vázquez insistía diciendo que “dependerá de la biología y las circunstancias políticas”.
Ya totalmente inserto en la actividad política que había dejado en suspenso, comenzó a participar de reuniones de Comité, en actos de sectores partidarios, y hasta fue invitado  a hablar en el acto aniversario del FA por parte de la presidenta Mónica Xavier, sorprendiendo a muchos, ya que no estaba previsto que lo hiciera.

LA DEFINICIÓN CONCRETA

Lo cierto es que fue quedando claro que Vázquez volvía a la vida política activa, y que al parecer estaría dispuesto a volver a ser candidato por el FA. Con un pequeño detalle: está dispuesto a ser candidato, pero no está dispuesto a decir que quiere serlo.
Y esto es una cuestión nada sencilla de resolver para el Frente Amplio, si se toman en cuenta las declaraciones del propio Vázquez. Porque ¿cuál es su planteo?
En una entrevista con el semanario Búsqueda, afirmó: "El Frente Amplio tiene que decidir mediante las instancias formales que corresponden si quiere que yo sea candidato presidencial o no. Y, en caso de que resuelva que sí, entonces tendré que resolver en mi fuero íntimo si yo quiero aceptar ser otra vez candidato presidencial del Frente Amplio".
Y esto, así planteado –reitero- es un grave problema. Porque las “instancias formales” que tiene el FA para decidir sus candidaturas son complejas, y están establecidas en sus estatutos, en el art.84, de la siguiente manera:
La elección de los candidatos comunes del Frente Amplio a Presidente y Vice‑Presidente de la República se realizará de acuerdo al siguiente procedimiento:
     A) Convocado el Plenario Nacional a los efectos de la elección, recibirá las propuestas que sean presentadas con el respaldo de 1/5 de miembros del Plenario Nacional.
     B) Se procederá a poner en votación, en orden de presentación, los candidatos propuestos. Resultará nominado para proponer al Congreso quien obtenga 4/5 de votos de los miembros.
     C) Si ninguno de los candidatos nominados obtuviera el 4/5 de los votos, el Plenario Nacional pasará a un cuarto intermedio de hasta 14 días.
      D) Vuelto a reunirse el Plenario Nacional se pondrán a votación los candidatos. Resultará nominado para proponer al Congreso quien en una primera votación obtenga el 4/5 de los votos de los miembros, o quien en una segunda votación a cumplirse en el mismo Plenario obtenga un respaldo de 3/4 de votos de los miembros.
      E) En caso de no lograr la mayoría prevista en el Inciso D), para nominar el candidato, el Plenario Nacional elevará al Congreso la nómina de candidatos propuestos y los fundamentos de su propuesta.
El Congreso tomará resolución por 2/3 de sus miembros.
Es decir, quien toma la decisión de quien será el candidato, es el Congreso, el cual eventualmente puede habilitar la presentación de múltiples candidaturas como lo ha hecho más de una vez.

DE UNA VEZ POR TODAS

De manera que si Vázquez decidirá recién después de estas instancias, si quiere o no quiere ser el candidato del FA, está hablando de resolverlo en su intimidad luego de que el Congreso eventualmente lo designe.
Si luego Vázquez resolviera en su "fuero intimo" decir que no acepta, el FA tendría entonces que volver a recorrer todas esas instancias para elegir otro candidato/a.
¿Es esto lo que está proponiendo Vázquez? Tengo que suponer que no, porque tengo que suponer que conoce cuales son las instancias orgánicas para resolver el tema. Por lo tanto, sería bueno que de una vez por todas diga claramente si quiere o no quiere ser candidato, para que los frenteamplistas comencemos a poner en marcha un proceso amplio y participativo que nos lleve a elaborar un buen programa de gobierno y una candidatura acorde con ese programa.
A esta altura del partido, su actitud está siendo responsable de continuas especulaciones, de manoseo de nombres, de discusiones banales y enfrentamientos que nadie desea y que ningún bien le hacen al Frente Amplio.


SE PAGA LO QUE SE QUIERE

Un señor llamado Pablo Fleiss, escribe un artículo en La Diaria, titulado “Se obtiene lo que se paga” (http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/7/se-obtiene-lo-que-se-paga/), y allí fustiga la idea que anda por estos días en la sociedad, de equiparar los salarios de los políticos con los de los trabajadores.
El articulista dice que hay tres argumentos esgrimidos por los defensores de bajar los sueldos a los cargos políticos: a) Los políticos tienen sueldos muy altos y deberían ganar lo mismo que un trabajador promedio; b) al no pagarles tanto, ahorramos dinero que se podrá destinar a mejorar la salud, educación, etcétera.; y c) Los altos cargos deben tener un compromiso fuerte por el servicio público y no estar interesado por la remuneración que se obtenga. Un bajo nivel de salarios por tanto, permite elegir a la gente más honrada y con mayor compromiso, a la vez que ahuyenta a los que buscan simplemente enriquecerse con la actividad política.
El primer argumento, lo despacha con una sola frase: “Sobre el primer argumento sólo diré que la demagogia de igualar hacia abajo no ha hecho nunca progresar a ningún país” . No dice una sola palabra acerca del argumento en sí, es decir, acerca de si los sueldos son altos o no, y si deberían ganar lo mismo que un trabajador promedio o no. Simplemente dice que es demagogia.
Yo voy a decir que los sueldos sí son muy altos, altísimos, de los más altos que existen en el país en la actividad pública. Tanto, que con  el argumento de que los ministros optaban por cobrar el salario de legislador y no el que les correspondía por su cargo, este gobierno equiparó esos salarios. El articulista dice que para “discutir si efectivamente estos salarios son elevados o no, para lo que habría que definir primero contra qué comparamos estos sueldos”, pero el se saltea olímpicamente eso y ni siquiera intenta una comparación. Por algo será.
Yo digo que son muy elevados en comparación, por ejemplo, con los salarios de los legisladores de otros países. En América son los legisladores que están en el 2° lugar mejores pagos. Ahí tiene una comparación. Son altísimos comparados con lo que ganan otros funcionarios públicos. Son altísimos en comparación con lo que gana un docente (ganan unas veinte veces más), por ejemplo. Son altísimos en comparación con la canasta familiar básica; los docentes reclaman que sus salarios mínimos equivalgan a media canasta familiar, algo muy lógico si se quiere, ya que supuestamente una familia está integrada al menos por dos personas, y esas dos personas podrían aportar media canasta cada una. Pero los legisladores ganan, ellos solos, más de cinco canastas familiares básicas, esto es, cada legislador o ministro podría mantener por sí mismos cinco familias.
El segundo argumento, no le parece relevante, y dice que “Cuando hablamos de altos cargos nos estamos refiriendo a un conjunto pequeño de personas -como mucho algunas centenas- por lo que una reducción de salarios de este grupo provocaría cambios muy marginales sobre el resto de las asignaciones presupuestarias”.
Claro, no entra a detallar, porque seguramente los números lo desmentirían. Si se llevara el salario de los legisladores (y únicamente los legisladores) a la mitad, y se les quitara la serie de prebendas que tienen (como diarios y celulares, por ej.), el ahorro anual seguramente no baje de 7 millones de dólares. Alguna que otra escuela o ambulancia, por ejemplo, se podría obtener. Y hablo solo de los legisladores.
El tercer argumento, para el articulista, “es el más interesante y discutible”. Y se hace la siguiente pregunta: “Pagarles más a los políticos, ¿permite atraer a la función política a personas más capaces, o por el contrario genera selección adversa hacia gente con pocas alternativas de éxito en el sector privado y/o de baja integridad moral?”
Luego se explaya en supuestas comprobaciones empíricas que llevarían a la conclusión de que sí, que pagando más a los políticos atrae a personas más capaces, más motivadas y con vocación de servicio público. Parecería ser que si la respuesta es esa, entonces la contraria también se daría (si no, no se entiende por qué las plantea como disyuntiva). Esto es: pagar bajos salarios “genera selección adversa hacia gente con pocas alternativas de éxito en el sector privado y/o de baja integridad moral”.
Esto ya sería una buena razón para un aumento generalizado de los salarios públicos (los políticos ya están bien pagos), puesto que de otra manera es obvio que estamos reclutando para esos cargos (maestros, profesores, profesionales de la salud, etc.,) a gente con pocas alternativas de éxito en el sector privado y/o de baja integridad moral.
De todas maneras, no se entiende mucho por ejemplo, si pagando salarios descomunales a los políticos estamos atrayendo a personas preparadas, capaces, motivadas, y de gran éxito en la actividad privada, por qué les pagamos una especie de seguro de paro durante un año luego de terminado su período legislativo. Si son tan brillantes y preparados...¿no consiguen inmediatamente un puesto en la actividad privada?
Y por último se me ocurren un par de reflexiones que tal vez no tenga ninguna importancia.
En primer lugar, los maestros y profesores, remunerados en forma paupérrima para la tarea que hacen y la responsabilidad que asumen ¿tienen pocas alternativas de éxito en el sector privado? ¿no es que trabajan también en la actividad privada y se los acusa de faltar a unos y no faltar nunca a otros? ¿son “y/o de baja integridad moral” por haber sido reclutados con bajos salarios?
Y por último.
Cualquier docente, si quisiera, podría integrar el Parlamento; bastaría con integrarse a la actividad política, integrar una lista y salir electo. Yo mismo, que soy carpintero, podría hacerlo. No se necesita ninguna idoneidad o habilidad específica. En cambio, casi ninguno de los parlamentarios podría dar clases en una escuela o liceo. Yo tampoco.


viernes, 5 de julio de 2013

SALARIO DECENTE PARA DOCENTES

Es muy conocido que el sindicato de docentes ADES de Montevideo hizo una propuesta para que los legisladores y ministros perciban el mismo sueldo que los profesores grado 1 de Secundaria, que hoy es de $14.305 mensuales. La idea surgió de la asamblea que el gremio realizó en el marco de la Rendición de Cuentas, y luego fue trasladada a la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) donde se decidió finalmente impulsarla.
La papeleta con la que se salió a recoger las firmas habla de “promover un proyecto de ley tendiente a topear el salario de ministros y legisladores nacionales en el monto del salario de un docente grado 1 ejerciendo 20 horas semanales de Educación Secundaria”.
Ya di mi opinión el mismo día que salió la propuesta, en el sentido de que la iniciativa es jurídicamente equivocada, ya que la forma en que se fijan los salarios de los legisladores está establecida en la Constitución (en el art.117), y por lo tanto lo que se debería plantear, en todo caso, es una reforma de ese artículo, al que se le podría agregar que “"las remuneraciones que por todo concepto perciban los legisladores no podrán superar..etc...”.
También he manifestado mi percepción de que es hora de juntar todas las propuestas de reforma y formar de una vez por todas una suerte de Asamblea Constituyente.

EL FONDO DE LA CUESTIÓN

Pero no es a eso a lo que me quiero referir en esta nota, sino al fondo de la cuestión: la equiparación de salarios de docentes y legisladores.
La primera aclaración que se me ocurre hacer, es que la propuesta de los docentes no habla de rebajar el salario de los legisladores. Lo que dice es de equipararlos. Esto es, de aprobarse la propuesta, los legisladores no podrían ganar más que un docente grado 1 de secundaria, con 20 horas semanales, que ahora corresponden a $14.305.
Esto se logra de tres maneras: 1) bajando los salarios de los legisladores y llevándolos a esa cifra, 2) subiendo los salarios de los docentes y llevándolos a lo que ganan los legisladores, y 3) haciendo ambas cosas simultáneamente, esto es, fijando el salario de ambos en el punto medio.

IGUALANDO HACIA ABAJO

¿Cuál es el sustento de esa tan manida y repetida frase de que no se puede igualar para abajo?
Supongo que se referirá a la inconveniencia de rebajar salarios en determinada industria, o rama de actividad, a efectos de disminuir la desigualdad cuando esta es notoriamente injusta. En ese caso, es natural, igualar hacia abajo no tendría sentido, y además sería injusto.
Pero en el caso del que estamos hablando, no veo la razón por la que no se podría igual hacia abajo. Es la sociedad en su conjunto, la que paga los salarios de los legisladores; su salario sale de nuestros bolsillos, de nuestro propio esfuerzo. También, claro está, del esfuerzo de los docentes. Y si la sociedad considerara que esos salarios son muy altos, si considerara que son una ofensa en comparación con lo que esa misma sociedad le paga a otros trabajadores con responsabilidades similares o mayores, ¿por qué no podría decidir reducirlos, aunque más no sea para que la diferencia con otros salarios no sean una trompada en el hígado? ¿Por qué no?
Para empezar, esa diferencia puede achicarse eliminando las irritantes compensaciones que reciben por gastos de secretaría, compra de periódicos o celulares. Si a un maestro, que gana menos de 14 mil pesos, se le pagara sus gastos de celular, tal vez sería correcto, ya que su salario no le alcanza para pagárselos por sí mismo, pero que la sociedad le pague $4.600 para los gastos de llamadas, a quien además le paga un salario de 148 mil pesos, es una ofensa. Y si además se le paga por concepto de prensa, más que lo que se le paga a un profesor de secundaria por concepto de salario, entonces es una ofensa al cuadrado.
Por si esto no alcanzara, digamos que la inequidad alcanza ribetes internacionales, dado que Uruguay está 10° en América en cuanto a inversión en Educación en relación al PBI, pero está 2° en cuanto al costo de su Parlamento.

SUBIR LOS SALARIOS DE LOS DOCENTES

Sobre este punto, al parecer todo el mundo está de acuerdo. No he escuchado hasta ahora (sí lo he escuchado, pero voy a hacer de cuenta que no) a nadie decir que los docentes ganan un salario digno, decente. Por el contrario, todo el mundo comienza diciendo: “es cierto que el salario docente no es justo, pero...”. Algunos, han dicho la pura verdad, como el diputado Gandini, que dijo: No estoy dispuesto a ganar ese sueldo, la verdad que me dedicaría a otra actividad, no puedo mantener a mi familia con ese dinero”. Y es así...nadie puede mantener a su familia con ese dinero.
Desde el propio presidente de la República, hasta el último ciudadano, todos reconocen que es un salario miserable e indecente. Pero naturalmente...quienes tienen el poder de llevarlo a niveles justos, y razonables, a niveles compatibles con la responsabilidad de preparar a las generaciones del futuro -incluidos los parlamentarios del futuro-, no están nunca dispuestos a hacerlo. Ni este ni ningún gobierno anterior.
Y si no se está dispuesto a hacer llegar los salarios docentes a un nivel de decencia, es lógico que pongan el grito en el cielo ante la posibilidad de que la ciudadanía sí pueda hacerlo por la vía de la democracia directa.  Eso asusta, asusta mucho y a muchos. Y es bueno que así sea.

EL PUNTO MEDIO

La tercera opción, es nivelar los salarios docentes y parlamentarios en el punto medio. Es posible por ejemplo, eliminar todas las partidas que se adicionan a los salarios de los parlamentarios, para empezar. Llegado a este punto, nos queda un salario de $148.000 (salario de un senador), contra un salario de $14.305 de un profesor de secundaria con 20 horas. El punto medio, sería un salario de $81.153.
Con un salario de $81.153, seguramente un legislador no moriría de hambre, y Gandini podría mantener a su familia al igual que el resto de los legisladores. Serían casi dos canastas familiares ganadas por una sola persona. No es poco.
Y tendríamos docentes con un salario más que digno, que les permitiría trabajar en un solo lugar, no tendrían que repartirse entre la actividad pública y la privada preparando clases para 80 alumnos etc..., y tendríamos una educación seguramente de mejor calidad.
Por otra parte, estaríamos en condiciones de exigirles buenos resultados, de exigirles que no falten y todo lo demás, cosas que exigir hoy en día debería hacer caérseles la cara de vergüenza a quienes lo hacen, dado el salario que se les paga.
¿Qué sería un salario muy alto? Es posible. Depende de con que se lo compare. Seguirían ganando menos que el Director de Protocolo del Parlamento; y que un Dir.Administrativo; y que el Dir.Cons.Edilicia; y solo un poco más que el Jefe de Electricistas, o el Jefe de Sanitarios, o el Jefe del Dpto. De Pintura, o el Jefe L. Encerados, del propio Palacio Leislativo.

La cuestión siempre será qué es lo que priorizamos como sociedad.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...