sábado, 25 de mayo de 2013

UNA PELEA QUE SE DEBE DAR

 “El Frente necesita afirmación. Primero, de su identidad, de su programa, de su razón histórica de existir, acompañado de la credibilidad de la gente y del enriquecimiento con las nuevas inquietudes y las nuevas respuestas a los problemas que la vida crea. Pero necesitamos un Frente en la calle; un Frente que nació en el 71 como opción transformadora, revolucionaria, con un compromiso político, una declaración de principios y un programa, y que no apareció como fuerza integrable al sistema y dispuesta a entrar en la sala de la buena sociedad”
Rodney Arismendi                                                                             

En “Tele Buendía”, entrevistaron al doctor en ciencia política Adolfo Garcé, acerca de lo que el semanario Brecha tituló como “la semana vazquista”, una información muy abundante girando en torno a la candidatura (o no) del Dr. Tabaré Vázquez.
Una de las afirmaciones que hace Garcé, es que Tabaré “no quiere confirmar su candidatura hasta que se termine el proceso de elaboración programática dentro del Frente Amplio”. Según el politólogo, si Vázquez confirmara ahora su candidatura, lo que termina pasando es que en los próximos tres meses le hacen un programa de super izquierda, porque los que manejan la elaboración programática son básicamente los comunistas y el MPP”. Esa, según Garcé, “sería la única manera de “atarlo”, es ponerle un libreto, un guión, bien de izquierda”.
Sin embargo (y como contradiciéndose a sí mismo), inmediatamente agrega que una de las cuestiones más interesantes, que hay que seguir bien de cerca, como analistas, es “lo que está haciendo Lescano”. Que como se sabe, es el presidente de la Comisión de Programa, y no es ni comunista ni del MPP, y sí muy cercano a Vázquez.
Para Garcé, la presencia de Vázquez en la presentación del libro sobre el veto al aborto, son señales hacia dos lados: hacia quienes no son sus electores, y para adentro; “Vázquez siempre da señales hacia derecha y hacia la izquierda, todo el tiempo”. Hacia adentro, la señal sería: “miren que soy Tabaré Vázquez, y a mi no me corren con el poncho”, una señal de afirmación de autoridad. Si Vázquez concurre a votar el 23 de junio, será un hecho más de esos de “señales hacia la derecha, señales hacia la izquierda”.
Afirma también el politólogo que hay una parte del Frente Amplio que considera que con Tabaré Vázquez no hubo un gobierno suficientemente de izquierda”, y que si este vuelve a ser presidente se corre el riesgo de volver a no tener un gobierno suficientemente de izquierda.
Entiende Garcé que la probabilidad de que Vázquez no sea candidato es muy baja; y que "si hay incertidumbre es porque a Vázquez le conviene que la haya".
Dice también que al ala izquierda del FA le conviene que Tabaré Vázquez sea el candidato, porque con él hay más chances de obtener mayorías parlamentarias (agrega además que no hay manera de obtener esas mayorías si no es con TV).
La pregunta es de que sirven las mayorías parlamentarias si luego Tabaré Vázquez veta las leyes que esa mayoría vota. Para que sirven esas mayorías si son para votar cosas que no están en el programa (como el envío de tropas a Haití o el Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU). Pero además, puede suceder justamente lo contrario; esto es, que la candidatura de Vázquez genere el rechazo del ala izquierda y que esta termine votando anulado o en blanco, y el FA no tenga las mayorías.
Esto que digo, lo confirma el propio Garcé cuando más adelante dice que Vázquez no representa a todo el FA, sino a los más moderados (cosa que es cierta, por lo que hizo en su gobierno).
Dice también Garcé que los moderados encontraron la forma de controlar a Mujica poniendo a Astori como vice, y que el ala izquierda buscaría ahora colocar en la vice a uno de izquierda para controlar a Vázquez. Este vice de izquierda sería, para Garcé, Raúl Sendic.
Por cierto, es poco probable que Sendic puede ser un vice de izquierda que pueda hacer de contrapeso al conservadurismo de Vázquez, si uno tiene en cuenta algunas posturas muy conservadoras que ha tenido históricamente. Recuerdo por ejemplo en 2003, cuando Brecha lo consulta acerca de que hacer con la ley de impunidad y él era partidario de dejar todo como estaba y mirar hacia el futuro. O su total coincidencia con Vázquez en el tema de la despenalización del aborto.
Sin tener en cuenta, además, algo sumamente importante: los moderados pusieron a Astori como forma de controlar a Mujica, pero con el manejo casi exclusivo de la economía (esta habría sido la condición puesta por Astori para acompañar a Mujica en la fórmula). Difícilmente Vázquez le daría el manejo de la economía al ala izquierda del FA.
LOS DIFERENTES ESCENARIOS
Se me ocurren diversos escenarios, a partir del planteo de Garcé, ambos sobre la base de Tabaré candidato:
1)      Tabaré presidente con un programa de izquierda y mayorías parlamentarias. Este escenario, sería muy parecido al que se dio en 2005-2010; escenario que no le impidió a Vázquez llevar adelante asuntos que no eran de izquierda, aunque es cierto que otros temas (como el TLC) no pudo lograrlos por más que quiso. Tendría además el manejo exclusivo de la economía, junto a Astori y su equipo. La izquierda comprometería nuevamente su credibilidad, llamando a votar por un programa y un candidato que decepcionan a sus votantes.
2)      Tabaré presidente imponiendo previamente en la interna su propio programa conservador, y con mayorías parlamentarias. Un escenario aún más favorable para una política continuista de los gobiernos anteriores. En este escenario, el ala izquierda del FA sucumbiría definitivamente, por aceptar un candidato y un programa conservadores y llamando a la izquierda votarlo.
3)      El mismo escenario 1, pero sin mayorías parlamentarias. Este escenario reitero que no es descartable, puesto que muchos votantes de izquierda, en caso de ser TV el candidato, difícilmente voten al FA. Un Vázquez conservador con un programa de izquierda que no quiere llevar a cabo y que además no puede porque no tiene mayoría (excusa perfecta). Obligado a buscar acuerdos con la derecha, moderará convenientemente el programa y aplicará un programa conservador. También sucumbiría la izquierda, que llamó a votar por un programa de izquierda que no se aplica.
4)      El escenario 2, pero sin mayorías. Casi ningún problema para los conservadores, puesto que un programa conservador se negocia muy fácilmente con la derecha. Una tragedia irremediable para la izquierda del FA.
FABRICAR ESCENARIOS ESPERANZADORES
La izquierda del FA no necesariamente debería aceptar esos escenarios. La izquierda debe luchar por un programa de izquierda, por un programa antiimperialista, que no le proteja las inversiones al imperio, que no haga acuerdos de defensa con los EEUU, que no le haga el juego al imperio en Haití; por un programa antioligárquico, que alivie el sacrificio de los trabajadores y las capas medias y haga recaer la carga impositiva sobre quienes se han enriquecido todos estos años; por un programa que en lo internacional sea profundamente latinoamericanista, integracionista, que defienda los instrumentos creados en esta nueva realidad latinoamericana progresista, el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, el ALBA, etc.; debe luchar por una economía de izquierda, solidaria, alejada del consumismo, respetuosa del medioambiente; por un programa que como punto fundamental tenga el de la instalación prioritaria, al otro día mismo de acceder al gobierno, de una Asamblea Constituyente; por un programa que sea respetuoso de los derechos humanos y de los tratados internacionales suscritos por nuestro país en ese tema.
Y la izquierda del FA, para llevar adelante un programa de esas características –que por otra parte es lo más respetuoso de las tradiciones frenteamplistas y de sus principios- tiene el derecho y la obligación de luchar por una candidatura acorde. Esto es, por un candidato/a de izquierda, que garantice la conformación de un gabinete de izquierda (más allá de los acuerdos necesarios) y que garantice el cumplimiento del programa.
SIEMPRE SE PUEDE PERDER
No caben dudas que esa pelea se puede perder, nunca hay garantías de triunfo. Pero el solo hecho de presentar batalla, planta a la izquierda de otra manera; deja de ser furgón de cola de la socialdemocracia para mostrar un rumbo posible, un programa honesto, y la confrontación clara de proyectos. El problema más acuciante de la izquierda frenteamplista, desde mi modesto punto de vista, es la falta de alternativa ante el status quo, la falta de un proyecto consistente y que pueda ser mostrado como alternativa clara y esperanzadora ante una gran masa que hoy se decepciona. La única propuesta parece ser suavizar las aristas más conservadoras de la mayoría del FA, la táctica del contragolpe, una actitud a la defensiva.
Aún perdiendo la batalla, la izquierda quedará plantada firmemente como una alternativa posible para el futuro, y tendrá la fuerza y el respaldo para enfrentar los posibles manejos de un gobierno frenteamplista conservador.
De no hacerlo, los escenarios 1, 2, 3 y 4 son una posiblidad cierta para la izquierda.

viernes, 17 de mayo de 2013

SUPREMAS CONTRADICCIONES DE LA SUPREMA


Ya he señalado algunas incongruencias de la declaración de inconstitucionalidad de la ley N°18.831 (interpretativa de la ley de impunidad), por parte de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
La contradicción más importante, a mi juicio, es con dictámenes anteriores sobre el mismo tema. Es que esa misma Corte, con idéntica integración, al declarar inconstitucional la ley de caducidad en octubre de 2009, reconoció que “las convenciones internacionales de derechos humanos se integran a la Carta por la vía del artículo 72, por tratarse de derechos inherentes a la dignidad humana que la comunidad internacional reconoce”.
De manera que si los derechos humanos violados durante el período del terrorismo de estado, ya estaban protegidos por el art.72 de la Constitución, no puede esa misma Corte decir que esos delitos no estaban tipificados como de lesa humanidad cuando fueron cometidos.
Por otra parte, la ley N°13.751, es de julio de 1969, y consta de un solo artículo, que dice lo siguiente: “Apruébanse los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y el Protocolo Facultativo aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 16 de diciembre de 1966 y suscritos por el Uruguay el 21 de febrero de 1967”. Pactos que protegen todos y cada uno de los derechos humanos violados salvajemente por la dictadura cívico militar. De manera que no hay ninguna ley aplicada con retroactividad como sostiene la SCJ. Sin olvidar además que el principio de no retroactividad de la ley es un principio de la ley penal, y no de rango constitucional, por lo cual una ley no debería declararse inconstitucional si infringiera ese principio.

CONTRADICCIÓN INTRÍNSECA

Pero además, entiendo que hay una contradicción en la misma declaración de inconstitucionalidad, al declarar inconstitucionales solo dos de los tres artículos.
Porque la SCJ solo declara inconstitucionales el art.2° (que habla sobre el cómputo de los plazos de prescripción), y el art.3° (que declara los delitos como de lesa humanidad de conformidad con los tratados internacionales de los que somos parte), pero no hace cuestión del artículo 1°, el cual queda firme.
¿Y qué dice el artículo 1°?: Se restablece el pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985, comprendidos en el artículo 1º de la Ley N° 15.848 de 22 de diciembre de 1986”.
De manera que la SCJ acepta que es legítimo decir que fueron “delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado”, y entonces, veamos qué significa terrorismo de Estado.
El terrorismo de Estado consiste en la utilización de métodos ilegítimos por parte de un gobierno orientados a inducir el miedo o terror en la población civil para alcanzar sus objetivos o fomentar comportamientos que no se producirían por sí mismos. Dichas actuaciones se justifican por razón de Estado.
Se ha considerado que el terrorismo de Estado adquiere una o varias de las formas siguientes: Uso de la coacción o persecución ilegítima, el secuestro, desapariciones forzosas, la tortura, el asesinato o ejecución extrajudicial.
Lo que es lo mismo que decir que los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado son crímenes de lesa humanidad.
En resumidas cuentas, la SCJ declara inconstitucional el artículo 3° de la ley interpretativa porque interpreta que no pueden ser considerados delitos de lesa humanidad, pero deja intacto el artículo 1° que, en los hechos, dice exactamente lo mismo. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

A ROMPER ESE MURO


El viernes 17 de mayo, a las 19 horas, en el Paraninfo de la Universidad, la Mesa Permanente Contra la Impunidad organiza una Mesa Redonda, con la participación de personalidades y juristas argentinos y uruguayos.
Este evento surge como forma de buscar una opinión académica sobre la situación en la que se encuentra el tema de los derechos humanos en nuestro país, luego de sendas decisiones de la Suprema Corte: primero con el traslado de la jueza Mariana Mota, y luego con la declaración de inconstitucionalidad de dos artículos de la ley 18.831 (interpretativa de la ley de impunidad).
Respecto del traslado de Mota, hubo una reacción popular inmediata, concurriendo a la Corte a brindarle apoyo a la jueza ese día, y la respuesta ha sido la citación por parte de la policía a algunos de quienes estuvieron allí. Hubo también una invitación a la Corte a concurrir al Parlamento para explicar las razones del traslado, invitación que fue desestimada, y luego un pedido de informes por escrito, el que fue contestado.
La contestación de la Corte es sumamente pobre, ya que el único argumento es que puede hacer “traslados por razones de mejor servicio”. Y uno se queda sin entender como se mejora el servicio cuando se saca de un Juzgado a una jueza que se ha especializado en el tema de los derechos humanos y que tiene más de 50 expedientes en sus manos y se pone a alguien que tiene que comenzar a estudiar todos los casos nuevamente.
Pero además, dice que no se dio vista al Fiscal de Corte (como lo mandata la Constitución), porque nunca se hizo. Esto es, como nunca se cumplió lo que manda la Constitución, nosotros seguimos sin cumplirlo.
Luego se da la declaración de inconstitucionalidad de la ley interpretativa. La mayoría de la SCJ niega que las atrocidades cometidas por la dictadura cívico militar sean delitos de lesa humanidad, y dice que no se pueden castigar porque no eran delitos en ese entonces, con lo cual niega lo que ella misma afirmó en 2009, y además se opone al cumplimiento de una sentencia de un Organismo Internacional de derechos humanos al que estamos suscritos.
Algo inaudito, ya que la SCJ (con la actual integración), al declarar inconstitucional la ley de caducidad en octubre de 2009, reconoció que las convenciones internacionales de derechos humanos se integran a la Carta por la vía del artículo 72, por tratarse de derechos inherentes a la dignidad humana que la comunidad internacional reconoce”
La lucha continúa de todas formas, y algunas juezas han procesado sin remitirse a la ley, simplemente aplicando el derecho internacional. También se ha recusado a la mayoría de la Suprema Corte por prejuzgar, cuando el ministro Jorge Ruibal expresó que los jueces podían seguir adelante con los juicios pero que eventualmente van a encontrar una ‘muralla’ cuando llegue el momento en que expida el Tribunal o llegue el fin del expediente penal, y tenga la posibilidad de expedirse la Corte”.
Contra esa muralla -que es la muralla de la impunidad-, la Mesa Permanente seguirá haciendo todo lo posible para derribarla, junto a otras organizaciones de derechos humanos y junto a toda la ciudadanía preocupada por estos temas.
Es en ese marco que organizamos este evento en el Paraninfo de la Universidad, donde juristas argentinos y uruguayos darán su visión académica sobre estos temas.
Estará el Dr. Gastón Chillier, que es el director Ejecutivo del CELS, que es un organismo no gubernamental que desde hace 30 años desarrolla acciones destinadas al fortalecimiento de las instituciones democráticas y la vigencia de los derechos humanos y el estado de derecho (El presidente es Horacio Verbitsky).
Estará Graciela Rosenblum, presidenta de la Liga  Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) histórica asociación fundada  el 20 de diciembre de 1937. En los años de la dictadura de los  generales (1976–1983) la Liga acompañó los familiares de las victimas en la continua búsqueda de sus seres queridos, presentando casi 5mil recursos de Habeas Corpus  y con otras iniciativas concretas y militantes. Al final de la dictadura,  la Liga fue “una de las más fuertes promotoras por los  procesos y el  castigo hacia los culpables del  genocidio y en la lucha contra todas las formas de impunidad”
El Dr. Alejandro Artucio – Ex Embajador uruguayo ante la ONU. Preso en la dictadura y luego exiliado en Francia.
La Dra. Olga Díaz, que es Asistente Académica de la Facultad de Derecho de la UDELAR y que trabajó junto al Dr. Alberto Pérez Pérez en el Instituto de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho.
Y el Dr. Pablo Chargoñia, abogado de derechos humanos, patrocinante de varias causas vinculadas con la violación de Derechos Humanos durante la dictadura militar.
La idea es que luego de las exposiciones el público pueda hacer (por escrito) algunas preguntas. Siéntanse todos invitados; derribar el muro de la impunidad será también una tarea colectiva.


lunes, 6 de mayo de 2013

¿PUEDE EL DR.VÁZQUEZ ACTUAR EN CONTRA DEL FA?


Si nos atenemos a los Estatutos del Frente Amplio, el artículo 23 es muy claro, y dice lo siguiente: “OBLIGATORIEDAD DE LAS DECISIONES.- Las decisiones de los órganos del Frente Amplio adoptadas dentro de sus competencias y con sujeción a los requisitos formales establecidos en el presente Estatuto y los reglamentos respectivos, serán obligatorias dentro de la respectiva jurisdicción, para todos los sectores y adherentes del Frente Amplio”.-
De manera que una vez que el FA decidió llevar adelante una “Ley de salud sexual y reproductiva”, esa resolución era obligatoria para todos los sectores y adherentes del Frente Amplio.
Claro que muchas veces algunos sectores o adherentes del FA pueden sentir que lo resuelto por los organismos los afecta en sus principios filosóficos o políticos, y hay formas de evitar hacer lo que es obligatorio para todos. Muchas veces, un legislador deja su banca a su suplente, y de esa forma no hace lo que no quiere hacer (votar por algo con lo que íntimamente está en desacuerdo); esto sucede a menudo, y sucedió incluso cuando se votó la ley de despenalización del aborto.
No es la única forma. El propio Estatuto lo prevé en su artículo 22 (RESOLUCIÓN NO OBLIGATORIA) que dice: “Cuando un sector se considere afectado política o filosóficamente, ante una resolución de los organismos de dirección nacional, podrá solicitar la opción de no participar en los actos previstos. manteniendo total abstención en acciones que se relacionen con dicha resolución. Será competencia exclusiva del Plenario Nacional, que tomará resolución por mayoría calificada (4/5)”.
Quiere decir entonces que el Dr.Vázquez, pensando como piensa sobre el tema del aborto (y estando en su derecho de pensar como quiera), podía haberse eximido de participar en la aprobación de aquella ley, sin siquiera recurrir al artículo 22 del Estatuto, simplemente pidiendo licencia y dejando que quien promulgara la ley fuese el vicepresidente.
Está claro que lo que el Estatuto permite, es la "opción de no participar", pero nunca la posibilidad de actuar en contra de lo resuelto.
No obstante, el entonces presidente Vázquez, lejos de abstenerse, actuó decididamente en contra de lo que los organismos del FA habían decidido, vetando la ley que había sido aprobada en el Parlamento.
Eso, sin lugar a dudas, es una violación flagrante de los estatutos por parte de un integrante del Frente Amplio, y no de cualquier integrante, sino de quién en ese momento ocupaba el cargo más alto a que puede aspirar un frenteamplista e incluso cualquier ciudadano uruguayo.
Desde luego que tal violación ameritaba una grave sanción. Sin ir más lejos, en uno de los últimos Plenarios Nacionales, el diputado Víctor Semproni fue sancionado con seis meses de suspensión por no acatar el mandato de votar el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad a mediados de 2011 (razón por la cual, a mi entender, también deberían ser sancionados José Mujica y Danilo Astori, que concurrieron al Parlamento a pedirles a los legisladores que no acataran lo resuelto por los organismos del FA), y antes ya se han aplicado sanciones por la misma causa en otras oportunidades.

NUEVA LEY, EL MISMO DESACATO

En este período de gobierno, el Frente Amplio nuevamente vota una ley que despenaliza el aborto, decisión que obviamente es obligatoria para todos los frenteamplistas, porque además es una decisión del máximo órgano de la fuerza política: el Congreso.
Cuando la derecha comienza una campaña para derogarla e impulsa la recolección de firmas para llamar a referéndum, Tabaré Vázquez vuelve a desacatar el mandato de su fuerza política, y públicamente se manifiesta y firma a favor del referéndum. Por estos días, lanzará además un libro en donde fundamenta sus razones para estar en contra del aborto, lanzamiento en el marco de la campaña contra la ley, con el apoyo de la Universidad Católica, del Opus Dei y connotadas figuras de la derecha, incluido un ex consejero de estado de la dictadura.
Tenemos entonces a Tabaré Vázquez desacatando nuevamente una decisión de los organismos del Frente Amplio, haciéndolo públicamente y propagandeando tal acción a los cuatro vientos. Y esto es tanto o más grave que lo que hizo anteriormente siendo presidente.
El Dr.Vázquez, podría haber recurrido al artículo 21 del Estatuto, y solicitar LIBERTAD DE ACCIÓN. Al respecto, dice el art.21:    “a) La libertad de acción será autorizada previa solicitud fundamentada por un miembro del Plenario Nacional por acuerdo de 4/5  de sus componentes.
                               b) La libertad de acción podrá ser concedida siempre que no violente los principios del Frente Amplio y provoque consecuencias contradictorias en la puesta en práctica de las decisiones de la mayoría”.
Debo decir que si yo integrara el Plenario Nacional, votaría en contra de la libertad de acción en este caso, no porque violente los principios del FA, sino porque provocaría consecuencias contradictorias en la puesta en práctica de las decisiones de la mayoría, tal como dice el literal b. Es evidente que la libertad de acción para actuar en contra de lo resuelto por el FA, en el caso de Vázquez, es extremadamente contradictorio.
Pero de cualquier manera, el Dr.Vázquez ni siquiera se molestó en recurrir al artículo 21. Simplemente se consideró por fuera de la obligación que disponen los estatutos. Al parecer, Vázquez entiende que los estatutos fueron hechos para mandatar a todos los frenteamplistas menos uno: él.
¿La culpa es únicamente de Vázquez? Claramente la mayor responsabilidad es suya, porque es él quien ha decidido en todos los casos (que no son los únicos que menciono en esta nota) actuar en contra de lo resuelto por su propia fuerza política. Pero hay una enorme responsabilidad también en el propio Frente Amplio, que mira para un costado. Si no se lo sancionó la primera vez, Vázquez se siente impune, y actúa con total impunidad, es así de sencillo.
Y lo más grave, es que no solo no se lo sanciona y que ni siquiera se lo llama al orden; lo más grave, es que en la gran mayoría de los sectores (y buena parte de las bases), el ánimo sería de premiarlo con una nueva candidatura.
El Che decía: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa”. Este pensamiento revolucionario, indicaba la necesidad de construir, junto a condiciones de vida decentes, un hombre nuevo, en el cual la moral y la ética estuvieran ligadas a todo lo demás. Hoy y acá, los avances revolucionarios parece que ya no se miden con esos parámetros, sino en porcentajes de PBI, en si tienes o dejas de tener el investment grade, en cuánto avanzó o retrocedió el índice Gini. Al parecer para comenzar a hablar de ética se precisan un par de períodos más de gobierno. O tal vez una gran derrota.

domingo, 5 de mayo de 2013

LOS NOMBRES...¿NO IMPORTAN?


He escuchado muchas veces decir que “los nombres no importan, lo que importa es el programa”. Esto traduce una cuestión que la izquierda ha sostenido históricamente, en el sentido de que las transformaciones las realizan los pueblos, que en el fondo lo importante son las ideas que están detrás de esas transformaciones y el apoyo popular que generen para llevarlas adelante.
Y sin duda que el asunto tiene su justificación innegable; en el fondo se trata de que los cambios realmente trascendentes son con la gente, y no para la gente.
En cuanto al Frente Amplio, siempre hemos sostenido eso mismo. Primero discutamos el programa, y luego veamos quienes son las personas, los nombres, adecuados para llevarlo adelante.
AHORA BIEN
Lo dicho, no significa desconocer la importancia de los líderes; importancia que muchas veces es cardinal. En el sentido que nos es tan descabellado decir que determinados hechos históricos no hubieran sucedido, o hubieran sucedido de una manera muy diferente o en otros plazos, si no fuera por la presencia de tal o cual personalidad.
Por dar unos ejemplos muy evidentes:
-         ¿La Revolución Rusa hubiera sido lo que fue si no hubiera existido Lenin?
-         El pueblo cubano hubiera derrotado tarde o temprano la dictadura de Batista, es muy posible, pero ¿la Revolución Cubana hubiera sido lo que fue sin la existencia de Fidel o del Che?
-         ¿Venezuela estaría inmersa en el proceso actual si no hubiera existido Hugo Chávez?
-         El general Gestido, le había ofrecido la vicepresidencia a Zelmar Michelini, la que finalmente terminó en Jorge Pacheco Areco ¿El proceso autoritario de fines de los 60 hubiera sido exactamente el mismo si Michelini hubiera sido el presidente?
Lo que quiero decir, es que los nombres y las personalidades también importan, y que muchas veces importan tanto como el programa.
En algunos casos, porque los nombres pueden garantizar que el programa se cumpla, mientras que otros nombres pueden generar dudas.
EJEMPLOS RECIENTES
El programa que llevó al gobierno al Frente Amplio en 2005, se oponía a los Tratados de Libre Comercio, pero el nombre que elegimos para llevarlo a cabo, intentó por todos los medios hacer lo contrario a lo que decía el programa, y buscó un TLC con los EEUU.
Yo no puedo asegurar que el Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU se hubiera firmado igual fuera quien fuera el presidente y el ministro de economía del gobierno del Frente Amplio
La fuerza política elaboró y votó proyectos en el Parlamento, que luego esa personalidad elegida los vetó. Seguramente no hubiera sucedido lo mismo con otro nombre elegido para ese cargo ¿no es cierto?
El programa con el cual accedió al gobierno en 2009 el FA, dice que se estudiará la instalación de un Frigorífico Multimodal; y ni siquiera se estudiará, y en ello tiene muchísimo que ver la oposición del propio presidente.
El Congreso del FA decidió la anulación de la ley de impunidad. La fuerza política formó una comisión que redactara un proyecto. El proyecto se elaboró y fue aprobado por la Mesa Política y luego por el Plenario Nacional. Pero los nombres que elegimos para la fórmula presidencial (Mujica-Astori), fueron juntos a decirle a nuestros parlamentarios que no votaran el proyecto, y convencieron efectivamente a uno de ellos, con lo cual lograron hacer fracasar el proyecto.
¿Importan entonces los nombres, o no?
Desde mi punto de vista, sigo sosteniendo lo mismo: primero programa, y luego los nombres para llevarlo a cabo. Pero no soy ingenuo. Muchos sostienen lo mismo, pero permiten pasivamente que determinadas candidaturas se promuevan y se instalen y se afirmen mucho antes de que el Programa sea una realidad. Así no se juega limpio.
Algunos consideran que para llevar a cabo el programa hay que ganar las elecciones, y que para ganar las elecciones el candidato no siempre es el más adecuado en relación al programa, sino aquel que garantice que las elecciones se ganan. En los hechos, invierten los términos, y consideran más importante ganar las elecciones (tal vez por la cantidad de cargos en disputa) que aplicar el programa.
No estoy de acuerdo. Las evidencias empíricas muestran que las elecciones se ganan pero el programa no se aplica.


LOS HOMBRES DE LA BOLSA

(publicado esta semana en semanario VOCES) El tema no es nuevo, y cada tanto vuelve al tapete, como tanta cuestión en este país. ...