viernes, 25 de junio de 2010

APOYAMOS, EMPUJANDO PARA IR A MÁS


Días pasados, el semanario Búsqueda dio a conocer una versión del último informe del Comité Central del Partido Comunista, y algunas de las cosas que allí se dicen desataron la polémica y el nerviosismo en el seno del Frente Amplio. El punto principal, el que parece estar en el centro de la tormenta, es la pretensión del PCU de construir un proyecto alternativo para contraponer al proyecto económico que hoy es hegemónico en el Frente, en conjunto con otros sectores del FA que opinan que no aceptan un continuismo liso y llano de la política económica de nuestro anterior gobierno.
Pero para el PCU -y otros compañeros y sectores del FA- esta no es una postura caprichosa, sino que surge claramente del propio Programa del Frente Amplio, ese que todos deberíamos comprometernos a defender y a impulsar, y que nos mandata a profundizar en los cambios iniciados y a asumir cuestiones que no fueron resueltas en el anterior gobierno. Entre otras cosas, el tema de la redistribución de la riqueza, cuestión que nosotros advertimos en su momento –no fuimos los únicos- y que hasta el propio ex ministro de economía, el compañero Danilo Astori, durante la campaña electoral reconoció que no habíamos podido resolver. Y en este aspecto, el Programa del FA es absolutamente claro, y dice que “La redistribución del ingreso y de la riqueza es un elemento de identidad de la izquierda”. Pero más adelante, es aún más específico, y señala que “La política salarial del primer gobierno del Frente Amplio se basó en recuperar el salario perdido durante la administración Batlle. Fue una política de dignificación del salario, aún es necesario avanzar en redistribución del ingreso. Por ende la política salarial del período 2010– 2014 debe tener claramente un efecto redistributivo y para ello es necesario mejorar la relación entre masa salarial e ingreso nacional (indicador de la redistribución funcional de los ingresos).” Y lo que nuestro Partido y algunos economistas vienen planteando, es que si uno compara el crecimiento esperado del PBI, con el aumento de la masa salarial, se puede constatar que en realidad el equipo económico no está previendo –al menos por la vía salarial- una redistribución del ingreso y de la riqueza.
SI ES POSIBLE, IR A MÁS
Hay algo que debemos tener en cuenta, y es que la política económica no está desarrollada en el Programa. Pero allí se sintetiza -en términos de grandes orientaciones y objetivos- la propuesta de la izquierda para el período de gobierno. En función de ello, es que el gobierno debe actuar, y cada una de las orientaciones que se establecen en el Programa se expresan luego en la política económica, y tienen un punto de partida fundamental en el Presupuesto quinquenal, porque es allí en donde se definen las grandes líneas económicas para el período. Esto tampoco es un invento de los comunistas, y fue una decisión soberana de los frenteamplistas. Dice el documento del Congreso: “Gran parte de la acción del Estado se expresa en la elaboración del presupuesto 2010-2014. Si bien esa es una tarea a emprender en el propio gobierno y condicionada a la situación de recursos y fiscal del momento, los lineamientos del programa de gobierno deben incluir, al igual que lo hicieron en el programa anterior, las prioridades del gasto, que surgirán de los lineamientos programáticos aprobados en la instancia del Congreso”.
Al parecer, hay quienes piensan que el Frente Amplio puede elaborar el Programa que quiera, pero que después, en el gobierno, la política económica es de exclusiva incumbencia del ministro y su equipo. Y esto no es así, porque el ministro y su equipo integran el gobierno gracias a que la fuerza política ganó las elecciones, y eso es producto del esfuerzo mancomunado de todos los frenteamplistas, y la aplicación de lo que prometimos a la población es responsabilidad también de todos.
La actitud de nuestro Partido ha sido la de “apoyar empujando”, y lo seguirá siendo. Hemos apoyado todo lo bueno que hizo el primer gobierno del Frente Amplio, y seguiremos apoyando a este segundo gobierno. Pero eso no implica que nos conformemos o que rebajemos nuestras expectativas. En principio, seremos impulsores acérrimos de lo que entre todos establecimos en el Programa del FA en el último Congreso. Y si es posible profundizar aún más de lo que está establecido en el Programa, porque existen condiciones para hacerlo y ello beneficia al pueblo uruguayo, también empujaremos para hacerlo. No creemos que haya motivo para molestarse por ello, y creemos que todos los frenteamplistas deberían tener la misma actitud de avance en democracia.
EL ROL DEL ESTADO
El Programa resalta la importancia de la inversión, hace ver que también es necesaria la inversión estatal, y plantea la necesidad de que la inversión extranjera contribuya al desarrollo nacional (que no sea especulativa). Y más adelante refuerza más aún la idea, señalando que “Una estrategia de desarrollo implica un rol activo del Estado”.
El rol activo del Estado tiene también -como uno de sus objetivos básicos- promover una estructura productiva compatible con el desarrollo nacional en el mediano y largo plazo, y que permita que nuestra producción no sólo abastezca el mercado interno con alimentos, materias primas y manufacturas, sino que nos permita acceder a los mercados
internacionales más exigentes con producción competitiva y de mayor valor agregado.
Como país pequeño que somos, no podemos competir en cuanto a volúmenes de producción, pero sí nos proponemos generar factores competitivos en productos específicos orientados a mercados segmentados donde la competencia se basa menos en el precio y más en otros factores.
Dos criterios básicos entonces para la conformación de esa estructura productiva: la competitividad y la generación de empleo productivo. Y por lo tanto, habrá que elegir los rubros que nos permitan avanzar en políticas activas, sectoriales y selectivas; rubros y actividades económicas con posibilidades de competitividad actual y futura. Y en ese sentido sostenemos que es posible aprovechar más nuestras riquezas naturales en beneficio del país y de su gente, mediante la participación del Estado en algunas áreas estratégicas mediante la creación de entes testigos donde sea necesario, constituyéndose en palancas del desarrollo y en herramientas para transformaciones productivas profundas. Y en ese sentido, se destacan dos propuestas en el Programa, la de un Ente pesquero y la de un Frigorífico nacional. Respecto a lo primero, dice: “Se creará el ente estatal del mar que incluya: flota nacional control del “empadronamiento de buques”, adecuación y utilización del astillero de la Armada, frigorífico pesquero para el abasto interno y plan de educación alimentaria”. Respecto de la segunda propuesta dice: “Estudiar el desarrollo de un Frigorífico Nacional estatal a través del cual el estado cumpla un rol activo en los objetivos de generar empleo, crear una fuente de ingreso público y abaratar el precio de la carne para consumo interno. El Frigorífico nacional estatal tendrá como destino de lo producido el mercado interno. En la producción se involucrará especialmente a los pequeños productores rurales, brindando el asesoramiento de los técnicos de MGAP”.
EL PRESIDENTE NO QUIERE
¿Cuál es el motivo entonces de tanto nerviosismo? ¿Qué cosas extrañas está planteando nuestro Partido? ¿Acaso queremos hacer un Programa diferente al del Frente Amplio? No, todo lo contrario. Lo que queremos, es la aplicación del Programa, ese que continuamente está puesto en cuestión por muchos compañeros. Entre otras cosas porque como dice el documento “FUERZA POLÍTICA, GOBIERNO, TRABAJADORES Y ORGANIZACIONES SOCIALES” del Congreso “Héctor Rodríguez” (ese que la Mesa Política definió como documento base para el proceso de análisis a darse dentro de la Fuerza Política): “Nuestro gobierno resultará de la decisión soberana de la ciudadanía, expresada en el respaldo de nuestra propuesta electoral, lo que supone una legitimidad democrática que siempre hemos reivindicado y que valoramos profundamente. Dicha legitimidad democrática implica que el gobierno tiene un fuerte respaldo y un mandato expreso de la ciudadanía de gobernar –esto es, decidir y arbitrar intereses diversos- y de hacerlo de acuerdo a un programa explicitado clara y oportunamente ante los electores”.

viernes, 18 de junio de 2010

APUNTES PARA LA DISCUSIÓN (5ª parte – Cero autocrítica)


INTERNAS
Luego de las internas, se escucharon explicaciones de todo tipo para la baja votación. Desde el frío hasta el ¡¡miedo a la gripe porcina!!), y muy poca autocrítica. En su momento, dijimos que la baja votación se debió fundamentalmente a que los frenteamplistas no estaban motivados por una contienda que les era ajena. Ya habían manifestado en diciembre a quien querían de candidato, y por eso las mesas repartiendo listas brillaron por su ausencia en muchos lugares, y por eso no se conseguían delegados para cubrir los circuitos, y por eso se suspendieron actos, y tantas otras cosas. Y mientras en muchos lugares tuvimos dificultades para lograr que compañeros de diferentes sectores se pusieran a repartir listas todos juntos en una sola mesa, la burguesía festejaba el triunfo a la noche cantando: “los blancos unidos jamás serán vencidos”.
Nuestra interpretación fue que el grueso de los frenteamplistas estaba desconforme y defraudado por la multiplicidad de candidaturas, puesto que eso era contrario a toda una tradición unitaria dentro del FA. Es más, también lo estábamos la mayoría de quienes fuimos de todas formas a votar, aún con nuestra disconformidad a cuestas. Muchos, además, estaban desconformes con el candidato por el que había optado su propio sector político, y hubieran preferido a otro. Este hecho atravesó a todos los sectores sin distinción. La gran mayoría de los que no estaban conformes con la multiplicidad de candidaturas, o no estaban conformes con la decisión de su sector político, optaron por manifestar esa disconformidad de la manera más natural que tenían de hacerlo, con la abstención (así como en mayo último manifestaron su disconformidad votando en blanco). Lisa y llanamente, ese frenteamplista, sectorizado o no, dijo: esto a mi no me interesa, no cuenten conmigo para esto. De ahí la relativa baja votación del Frente Amplio y la caída de la mayoría de sus sectores respecto de la interna anterior. OCTUBRE
Así las cosas, arrancamos la campaña electoral hacia octubre, no sin pasar por dificultades en la conformación de la fórmula, que todos disimulamos para no complicar aún más las cosas. Y como parece ya una norma establecida por decreto en nuestro Frente Amplio, comenzamos una nueva etapa sin hacer el más mínimo análisis crítico de la anterior. Recordemos que el comienzo fue una recorrida que en un principio pretendió ser una charla con la militancia, como forma de promover el entusiasmo y el compromiso militante que se encontraba por demás alicaído. El primer punto elegido fue Ciudad de la Costa. Se anunció a la Coordinadora de la zona que la fórmula quería tener un activo de militantes, para intercambiar opiniones acerca de la realidad del Frente Amplio, pero sin embargo, cuando los militantes de esa Coordinadora ya habían acordado las posiciones que cada Comité llevaría a ese encuentro, se modificaron los ejes y se les comunicó que solo hablarían los integrantes de la fórmula, y que a lo sumo podría hablar un representante de la Coordinadora y no más de 5 minutos. Esto –que recién ahora lo exponemos porque no hubiera sido bueno hacerlo en ese momento- es tan solo un ejemplo de la forma en que se ha venido desvirtuando la esencia misma del Frente Amplio. Ese Frente Amplio que Zelmar Michelini concebía como “el instrumento que promoverá hondos cambios en el país. Un arma de lucha antes, durante y después de la elección, con amplia participación popular: con bases organizadas y cuerpos opinando. Que además, al alcanzar el Gobierno deberá llevar a cabo esa gran tarea con el pueblo en la calle”.
La campaña fue naturalmente ganando en calor, aunque nunca llegó a movilizar como en otros momentos, y pese a todos los esfuerzos por tratar de comunicar a la ciudadanía los logros del gobierno (los que no había sido posible explicar en los cinco años anteriores, aparentemente), no se pudo ganar en primera vuelta y se hizo necesario la segunda (se obtuvo un 4% menos que en 2004). Se obtuvo la mayoría parlamentaria por muy poquito (se perdieron dos diputados), y se perdieron los dos plebiscitos, el de anulación de la ley de impunidad y el del voto epistolar. Habría mucho para analizar de octubre, pero creemos que se pueden señalar al menos dos o tres cosas esenciales. En primer lugar, habría que decir que ganamos gracias a los tremendos errores cometidos por el adversario. La motosierra de Lacalle fue una bendición, así como las duchas en los asentamientos, el sucucho de Mujica y todo lo demás, que parecía hecho a propósito para perder. También habría que decir que ganamos “pese” a los tremendos errores nuestros, y como muestra solo vaya un botón: el compañero Tabaré Vázquez, en plena campaña electoral, declarando ante los medios de prensa que nuestro candidato estaba diciendo “estupideces”. Y respecto a los plebiscitos, hay que decir que no hubo mayores esfuerzos por difundir el tema del voto epistolar (tal vez porque las encuestas lo daban como un hecho su aprobación), y que la anulación de la ley de impunidad no estuvo en la agenda de los candidatos. El esfuerzo por ganar el voto para los plebiscitos recayó sobre los hombros de los militantes de las organizaciones sociales y de algunos sectores políticos. Esto provocó que aparecieran muchos sobres de sectores frenteamplistas que no contenían las papeletas por el SI, y que en cambio muchos sobres de votantes de los partidos tradicionales sí habían apoyado los plebiscitos. Esto demuestra que si los dirigentes frenteamplistas (en particular la fórmula, que era la que estaba en los medios de comunicación permanentemente) hubieran tomado esos temas, los plebiscitos se ganaban sin problemas.
NOVIEMBRE
Digamos además que el casi nulo trabajo de la fórmula frenteamplista por la anulación de la ley de impunidad significó, ya para la segunda vuelta de noviembre, una campaña en Internet por el voto en blanco como castigo. Los votos en blanco y anulados que habían sido un 2,8 % en octubre, pasaron al 4,1 % en noviembre (un aumento de 1,3). En las elecciones nacionales de 1999 (único antecedente con balotaje) el voto en blanco y anulado solo creció 0,6 en la segunda vuelta (había sido de 2,03% en la primera vuelta). Sin hacer un mínimo de autocrítica (nuevamente), pero corrigiendo algunos errores cometidos en octubre, logramos obtener el gobierno. Hay que decir que en esa etapa todo el mundo se puso las pilas, y al parecer se comprendió por parte de la militancia (y de los dirigentes) lo que estaba en juego, y se puso toda la carne en el asador. También, hay que decirlo, fue la ciudadanía la que comprendió lo que estaba en juego, y ante la disyuntiva Mujica o Lacalle, no lo dudó. Pero inmediatamente, muchos compañeros hicieron un análisis absolutamente equivocado: adjudicar los votos de noviembre al Frente Amplio.
EL TOBOGÁN ELECTORAL
Tenemos entonces que 2004 fue el último año en que el Frente Amplio como tal creció electoralmente. Inmediatamente después, comenzamos un descenso que tuvo su pico más bajo en mayo pasado, pero que no debió habernos sorprendido. Porque ya en mayo de 2005, los votos obtenidos en todo el país –a pesar de obtener siete nuevas intendencias que se sumaban a Montevideo- fueron menos que los de octubre de 2004. Y como vimos, en las internas de 2009 obtuvimos una votación menor que en las internas anteriores, y en octubre tuvimos un 4% menos que en octubre de 2004. Cualquier ola, hasta la más apacible, responde al gigantesco bullir en profundidad de fuerzas que tarde o temprano aparecen en la superficie. Y lo que hemos querido significar con nuestros artículos anteriores, es que los resultados del pasado 9 de mayo no pueden ser adjudicados (al menos no únicamente) a factores inmediatamente previos a la elección, sino que más bien son el último tramo de una cadena de traspiés electorales que hemos venido sufriendo reiterada y sistemáticamente y que hemos rehuido analizar como se debe

jueves, 10 de junio de 2010

APUNTES PARA LA DISCUSIÓN (4ª PARTE - EL FRENTE AMPLIO TAMBIÉN)


En nuestras tres primeras notas de análisis, hemos ido repasando algunas cuestiones que tienen que ver con la gestión de nuestro primer gobierno frenteamplista y que desde nuestro punto de vista influyeron negativamente.
Fundamentalmente, el apartamiento de postulados históricos de izquierda, generó la pérdida de aquellos militantes…yo no diría más comprometidos (porque los más comprometidos con el proyecto fueron los que se quedaron), pero sí más entusiastas. Esa es la cuestión medular, porque tal vez a doña María y a Don José no les haya afectado en lo más mínimo todo lo que recordamos en las notas anteriores (TLC, tropas a Haití, Tratado de Protección de Inversiones, maniobras Unitas, etc…), pero si con eso se fueron para la casa los militantes que luego iban a ir a conseguir el voto de doña María y de don José, entonces estábamos en el horno.
Los síntomas más notorios, fueron el desprendimiento de sectores (el 26 de Marzo), el comienzo de la pérdida de votos en Montevideo y otros departamentos frenteamplistas, y la notoria pérdida de militantes (que se fue manifestando en el progresivo vaciamiento de los Comités de Base). Y si vemos este progresivo deterioro de nuestro capital político, y lo analizamos en el contexto de América Latina, veremos claramente que aquellos países cuyos gobiernos emprendieron cambios realmente profundos y democráticos (en el sentido de que esos cambios se hicieron con la gente), y siguieron siendo antiimperialistas coherentes, han ido creciendo sostenidamente en apoyo popular. Es el caso de los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En cambio, aquellos gobiernos que se limitaron a administrar las grandes variables macroeconómicas y repartir de una manera un tanto más equitativa la torta, sin afectar en lo más mínimo las relaciones de poder, fueron generando el desencanto, primero en su militancia y luego en los votantes. Algunos irremediablemente perdieron su oportunidad y cedieron el paso a la derecha (Chile) y otros se salvaron raspando (nosotros, claramente), mientras que resta saber aún el destino de hermanos como los brasileños. Pero en este proceso, sin duda la gestión de gobierno no fue el único factor, y como ya dijimos, también la fuerza política hizo lo suyo para que los resultados fueran los que hoy estamos analizando.
LOS ERRORES DEL FRENTE AMPLIO
Tempranamente (sobre fines de 2007) se comenzaron a largar nombres por la prensa, de futuros candidatos a presidente por el Frente Amplio, y un día sí y otro también, aparecían nombres de compañeros que alguien postulaba como el mejor candidato para ganar las elecciones que tendrían lugar al año siguiente. Dijimos muchas veces por ese entonces -e insistimos en ello- que lo importante era el programa, y que luego de tener los acuerdos sobre el programa recién era el tiempo de discutir candidaturas. Y esto no es un capricho. Para un partido político de izquierda, el programa es un aspecto esencial en una contienda electoral. Son las ideas y los proyectos políticos los que definen la batalla en el terreno electoral. Es el programa el que identifica los problemas cotidianos de la gente y el que despierta el entusiasmo político por ese partido. Desde nuestro punto de vista, de lo que se trata es de conjugar tres factores, todos ellos de importancia: La definición del partido, con su ideología y trayectoria, el programa electoral y la imagen del candidato. Pero no se puede sostener de ninguna manera que primero hay que tener una estrategia electoral y un candidato para ganar las elecciones y que luego recién veremos si hay que maquillar un poco el programa para que se adapte a ese candidato. Y eso, de cierta manera, es lo que algunos compañeros estuvieron planteando por esos días.
Pero por sobre todo destacábamos la importancia de llegar a los consensos o a las grandes mayorías para que el candidato fuera electo en el Congreso, y que las elecciones internas eran el peor escenario para el Frente Amplio. Y de esa manera actuamos, pero sobre una base muy clara: el PCU no descartaba ningún candidato a priori, el FA tenía muchas figuras importantes para integrar la fórmula. En ese sentido, también descartábamos las “fórmulas cantadas” que se nos quería imponer a través de la prensa.
EL CONGRESO DE LAS CINCO CANDIDATURAS
Finalmente, el Congreso “Zelmar Michelini” se llevó a cabo (diciembre de 2008), y de allí surgió un buen programa, que profundiza muchos de los cambios iniciados por nuestro primer gobierno. Pero allí cometimos, desde nuestro punto de vista, un tremendo error, que por otra parte trajo una serie de agravantes con el correr de los meses. A pesar de que un solo candidato obtuvo las mayorías que marcan los Estatutos para ser elegido, el Congreso habilitó a otros cuatro compañeros para que pudieran competir en las elecciones internas. Aunque dos de ellos finalmente no participaron, el hecho es que el Frente Amplio se zambulló de lleno en una competencia interna que la gran mayoría del pueblo frenteamplista no deseaba y rechazó. Por más que se habló de una campaña “de guante blanco”, las declaraciones de algunos compañeros inmediatamente después del Congreso, mostraban a las claras que la contienda no iba a correr por esos andariveles. “Una competencia interna abre las puertas a distanciamientos, diferencias, enojos, heridas, pérdida de energías y entusiasmo militante, que perfectamente podríamos ahorrarnos”, decía Rafael Michelini en agosto de 2008, y nosotros lo compartimos en ese momento y lo seguiremos reafirmando.
LOS RESULTADOS
Los resultados de la interna, vinieron a mostrar una profundización de los problemas del Frente Amplio. Por un lado, la elección por amplia mayoría del compañero Mujica, vino a mostrar que todos los comentarios y vaticinios previos de algunos compañeros y de muchos politólogos eran equivocados, pero ya el daño estaba hecho. Se equivocaron quienes decían que una cosa es lo que vota la militancia en un Congreso y muy otra lo que vota el “pueblo frenteamplista”. El Congreso se expidió por la candidatura de José Mujica por un amplísimo margen, que no admitía ninguna duda. Si se hubiera acatado esa decisión soberana, tal como lo establecen los estatutos, desde el mes de enero hubiéramos comenzado una campaña verdaderamente frenteamplista y habríamos llegado en mejores condiciones a las elecciones de octubre. Se equivocaron quienes pretenden que también la política se maneje con los criterios del mercado, y que por tanto hay que ofrecer competencia y un abanico de posibilidades para que se genere más demanda. “Puesto que en las internas el voto no es obligatorio, para que eso ocurra tiene que haber competencia real al interior de cada partido, de manera que la gente se sienta motivada a participar”, decía Luis Eduardo González en abril. Por supuesto, esto no es así. No es la competencia lo que motiva a los uruguayos a participar en una elección, como quedó demostrado en las internas. El porcentaje total en 2004 fue de 53% cuando no hubo competencia interna en el Frente Amplio. Mientras que en 1999, que sí la hubo, fue de 44%. En febrero de 2008, un representante de Asamblea Uruguay decía: “tiene que haber competencia...la falta de competencia contribuyó, entre otras cosas, a que triunfara el partido nacional en ese pleito" (refiriéndose a las internas de 2004). Sin embargo, la de junio fue la interna con menos votantes desde que se realizan, y volvimos a perder con el Partido Nacional. Se equivocaron también quienes dijeron que dos eran pocos. El argumento era que muchos votantes frenteamplistas no estaban de acuerdo ni con Mujica ni con Astori, y por lo tanto ese “tercer polo” permitiría que alrededor de un 15% de ese electorado tuviera a quien votar. Ese 15 terminó siendo un 8, y el porcentaje de votación del FA finalmente fue inferior al que las encuestas daban como intención de voto cuando se largó la tercera candidatura (la de Marcos).
Hubiéramos preferido que los equivocados fuéramos nosotros, porque el error de ir a una competencia interna nos hundió todavía un poquito más, y como resultado no pudimos ganar en primera vuelta en octubre, tal como era nuestro objetivo.

jueves, 3 de junio de 2010

APUNTES PARA LA DISCUSIÓN (3ª PARTE - LA COYUNTURA HISTÓRICA)


Quienes analizamos los acontecimientos políticos con las herramientas del marxismo leninismo, acostumbramos a ver los procesos de nuestro país insertos en el marco mundial y continental correspondiente. Por eso es importante seguir con el análisis del documento hacia el Congreso “Líber Seregni” en su capítulo 3: “Somos gobierno”. Allí se planteaba acertadamente que estábamos “… atravesando un período histórico, con un entorno político y social, sumamente favorable para el crecimiento de nuestra fuerza, para la expansión de nuestros valores, la consolidación del liderazgo político del Frente Amplio, el desarrollo de nuestro perfil público de acumulación y nuestra implantación en el escenario de la sociedad uruguaya”. Y a continuación se lamentaba de que “Sin embargo, frente a esta gran oportunidad, el accionar de nuestra fuerza política, no cuenta con la vitalidad y la dinámica necesarias. Lejos de ello, el trabajo organizado de los frenteamplistas denota cierto decaimiento, nuestra capacidad de movilización y articulación con la sociedad aparece deprimida, el mensaje político se dispersa en énfasis sectoriales, la fuerza política pierde protagonismo”.
Y el razonamiento era correcto, pero le faltaba llegar a la conclusión que estaba a la vista: la relación directa entre el decaimiento de nuestra fuerza política y la acción del gobierno. ¡¡Claro que estábamos ante una coyuntura histórica invalorable!! Que el FA llegara a obtener el gobierno en una coyuntura histórica como aquella, seguramente no estaba en los planes de nadie. El documento de balance agregaba además algo nada menor: “El FA accede al gobierno nacional y a ocho gobiernos departamentales, que en conjunto contienen al setenta y cinco por ciento de la población y la mayor parte del PIB nacional. A la vez obtiene la mayoría absoluta en el parlamento, como consecuencia de un profundo cambio operado en la sociedad uruguaya”. Y nosotros agregamos: con una economía mundial creciendo a niveles record en la historia, con nuevos y más amplios mercados, y con precios record de las materias primas que exportamos. Una América Latina que crecía, pero además girando a la izquierda e intentando llevar a cabo los sueños integracionistas de nuestros libertadores, con nuevos países que se sumaban, con gobiernos progresistas y con pueblos empujando los cambios. Un imperialismo desacreditado y acorralado en todos los frentes. De manera que estábamos realmente en un momento excepcionalmente bueno en el país, en la región y en el mundo; la recaudación había tenido un crecimiento espectacular; las reservas internacionales crecían a cifras récord; habíamos hecho ahorros significativos en el gasto del Estado simplemente terminando con las corruptelas; ya no perdíamos con las inversiones de ANCAP en Argentina, y estábamos ahorrando por la compra del petróleo a Venezuela. Entonces, las preguntas correctas en ese momento eran: ¿no será que los avances de nuestro gobierno no están a tono con esas posibilidades de la coyuntura histórica? ¿No será que la militancia se desmoviliza porque no entiende por qué en un entorno latinoamericano antiimperialista y favorable a la integración, nuestro gobierno lo primero que hace es firmar un Tratado de Protección de Inversiones con los Estados Unidos y luego trabaja denodadamente por un TLC, aunque ello le provoque problemas con los hermanos del Mercosur? ¿No será que la militancia frenteamplista no entiende como es posible que en un entorno tan favorable económicamente y con un gobierno del FA quienes más ganen sean los grandes capitales y el sistema financiero? Incluir estas reflexiones en el balance, no significaba de ninguna manera no reconocer los avances del gobierno fundamentalmente en el combate a la pobreza y la indigencia, pero hay quienes al parecer prefieren contabilizar únicamente en el haber, e incluyen inmediatamente en el “eje del mal” a quienes intentan ejercer su derecho de critica y autocrítica.
EL PUEBLO SE CONVOCA SOLO
Porque en una coyuntura de las características que señalábamos más arriba, nadie puede extrañarse que la militancia frenteamplista se niegue a salir a combatir a las calles empuñando un volante que festeja porque rebajamos el IVA del pollo (aunque el pollo suba). O que esa militancia festeje como si fuera un acto revolucionario y anti oligárquico destinar 18 millones de dólares a la rebaja del boleto urbano, cuando eso significaba en el bolsillo de un trabajador aproximadamente 80 pesos por mes, y cuando los empresarios, en cambio, acababan de ser beneficiados con la rebaja de impuestos por 64 millones de dólares con la reforma tributaria.
Lo que queremos significar, es que si ante una coyuntura histórica, tanto en lo internacional como en lo nacional, la fuerza política no es capaz de movilizar al pueblo en apoyo de su gobierno, las causas no hay que buscarlas exclusivamente en la fuerza política. Porque hay algo que si no lo tenemos claro no vamos a llegar a ninguna conclusión correcta: cuando el pueblo tiene un gobierno que lo interpreta a cabalidad, se moviliza solo, sin necesidad de que lo convoquen. Y ejemplos de ello no faltan, basta mirar hacia Cuba, Venezuela o Bolivia. Por lo tanto, las invocaciones que hacía el documento de nuestra fuerza política respecto a “Sacudirnos, reaccionar cuanto antes y hacer los ajustes de enfoque y funcionamiento político,…” no deberían estar dirigidas únicamente a la estructura del FA (que sí necesitaba -y necesita- mejorar su funcionamiento), sino que también era necesario dirigirlas a nuestro gobierno, y no se hizo.
Estamos de acuerdo en que el rol de la fuerza política -como planteaba el documento- debe ser “controlar el cumplimiento de los grandes lineamientos, evaluar los resultados, generar objetivos y propuestas hacia el futuro, profundizar su rol de promoción de los principales logros del gobierno”, pero para eso es necesario que cuando la fuerza política controla el cumplimiento de los grandes lineamientos y evalúa los resultados y esta evaluación es crítica, sea tenida en cuenta. Y para promocionar los logros del gobierno el militante debe estar convencido de que vale la pena promocionarlos. Estos logros deben ser propios de una fuerza de izquierda, y no porcentajes o meras cifras macroeconómicas que nada dicen a doña María ni a don José. El documento señalaba como logros -entre otras cosas- la reestructuración de la deuda y el mejoramiento de su relación con el PBI (pero olvidaba decir que la relación mejoró por el aumento del PBI, porque en realidad la deuda ha seguido aumentando); el aumento de las exportaciones a un valor record de millones de dólares (sin decir que esto se debía fundamentalmente a la coyuntura internacional favorable). Y no mencionaba que a pesar del crecimiento del PBI a niveles previos a la crisis del 2002, los ingresos de la población no habían crecido de la misma manera, lo que estaba indicando que la torta crecía pero se seguía distribuyendo en forma desigual.
LOGROS SI, PERO
En ese momento decíamos: No desmerecemos los logros de nuestro gobierno, pero los militantes de izquierda siempre tuvimos claro que detrás de los números hay gente de carne y hueso que sufre y que son el motivo esencial de nuestra militancia. No consideramos una cosa menor que se haya reducido la pobreza del 31,9 al 24,3 % y el de indigencia del 3,9 al 1,4 % como señala el documento, pero nos duele que siga habiendo más de 700.000 pobres y 42.000 indigentes (casi 12 estadios centenarios repletos) en un gobierno nuestro. Y más nos duele cuando eso se da en simultáneo con el pago por adelantado al FMI. Porque mientras se nos dan porcentajes como demostración de logros, nosotros convivimos con la gente que no consigue empleo, o con los que sobreviven con trabajos precarios, o somos los que estamos en contacto con los que se siguen yendo del país buscando un futuro mejor.” ¿Alguien puede afirmar que las cuestiones que venimos recordando nada tienen que ver con el vaciamiento de los comités de base ni con los magros resultados electorales de hoy? En las próximas notas seguiremos profundizando en el tema.

NI VÍCTIMA NI INGENUO (publicado esta semana en VOCES)

La aseveración de Sendic: “si es de izquierda no es corrupto, y si es corrupto no es de izquierda” , es falsa (como tanta cos...