jueves, 27 de mayo de 2010

APUNTES PARA EL ANÁLISIS (2ª parte - la desmovilización)



Antes de proseguir con el análisis del documento hacia el Congreso “Liber Seregni” de 2007, tendríamos que mencionar al menos las primeras consecuencias electorales de lo que veníamos diciendo en la nota anterior. Nos referimos a las elecciones internas del año 2006. Si bien en esas elecciones superamos en un 10% la cantidad de votantes de las anteriores, realizadas en 2002, ya en ese momento –y sugestivamente, visto ahora en perspectiva- bajamos la votación en aquellos departamentos que gobernábamos: Montevideo, Canelones, Florida y Paysandú (todos ellos con intendentes frenteamplistas). En Canelones votaron 1.000 personas menos que en 2002 y en Paysandú la merma fue de 1.200 votos. Y como otra señal también significativa, en los barrios obreros de Montevideo como Cerro, La Teja, Paso de la Arena, Municipal y Malvín Norte, votó menos gente que en 2002. En cambio, la cantidad de adherentes creció un 5 % en las zonas donde predomina la clase media y alta, como ser Pocitos, Punta Carretas, Carrasco, y Punta Gorda.
SIGUIENDO CON EL CONGRESO
En ese entonces decíamos: “Compartimos lo que expresa el documento en cuanto a que “La movilización social no es solo para protestar, es también para apoyar y defender. Sirve para consolidar y corregir”. Pero para salir a la calle a apoyar y defender, la militancia se tiene que sentir consustanciada con los cambios. Debe sentir que los cambios van en el sentido de lo que elaboramos y propusimos entre todos. La militancia tiene que enamorarse del proceso de cambios y sentirlo profundamente. Y sobre este punto debemos decir que no siempre ha sido así. Que no siempre los cambios han ido en el sentido de lo que habíamos definido en el programa ni con la profundidad que allí proclamábamos, y que muchas veces las acciones de nuestro gobierno han ido en sentido totalmente contrario, más allá de las razones que se esgrimieran en cada caso para adoptar esa actitud. ¿O es que la firma de un Tratado de Protección de Inversiones con los Estados Unidos, o los esfuerzos realizados para llegar a la firma de un TLC son en cumplimiento del Programa?... El envío de tropas a Haití, o la participación en las maniobras UNITAS ¿son acciones de gobierno consustanciadas con la mística frenteamplista y que deberían generar manifestaciones incondicionales de apoyo? Ningún frenteamplista consciente podría dar una respuesta positiva a estas preguntas. Y en ese sentido, es extraño que a los compañeros que elaboraron el documento no les haya llamado la atención que, si bien la fuerza política como tal ha dejado de convocar, el pueblo no se ha dejado de movilizar. Como botones de muestra, podríamos señalar los siguientes: 1) las marchas del 20 de mayo en reclamo de verdad, justicia y nunca más terrorismo de Estado; 2) las movilizaciones en torno al rechazo al TLC; 3) las manifestaciones de repudio a la visita del genocida Bush; 4) la movilización del PIT-CNT en rechazo al paro de los transportistas y a la arremetida de la derecha”.
LA DESMOVILIZACIÓN Y SUS CAUSAS
Ya en ese momento –y como una confirmación de que los problemas en el FA no comenzaron en 2010 con la resolución de la candidatura a la intendencia de Montevideo-, el Frente Amplio consignaba que “Seguimos asistiendo a un proceso de dispersión de la militancia orgánica frenteamplista”. Pero cuando se analizaban las causas de ello, los compañeros cargaban prácticamente toda la responsabilidad en la fuerza política, cuando rompía los ojos que los niveles de participación tenían que ver con la falta de correspondencia entre lo que la fuerza política decía y lo que sus representantes en el gobierno hacían. El gobierno no lograba enamorar a la militancia.
El documento pretendía que una de las tareas fundamentales de la fuerza política era “… ayudar al gobierno a aplicar el Programa común acordado y difundir en el seno del pueblo sus realizaciones y proyectos en desarrollo o a desarrollar”. Y nosotros entendíamos -y lo seguimos sosteniendo- que si hay una tarea fundamental para la fuerza política, ella no es otra que seguir generando la participación y el compromiso de la gente desde abajo (para apoyar…y también para cuestionar cuando sea necesario). Ese es el compromiso que asumimos en nuestro programa: “…el compromiso con el desarrollo de una ciudadanía nueva, activa, participativa y responsable”. Y una ciudadanía responsable, es una ciudadanía necesariamente crítica, que piensa con cabeza propia. Es exactamente al revés de lo que plantea el documento: es la fuerza política la que necesita la ayuda del gobierno. El frenteamplista necesita que su gobierno aplique el programa que comprometimos ante la ciudadanía, para que cuando actúe entre la gente no tenga que estar dando explicaciones de por que no estamos haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer. La fuerza política, sus comités de base, necesita tener el respaldo de un gobierno comprometido con las causas populares para trabajar entre el pueblo con credenciales incuestionables. Si esto se diera de esa manera, es decir: con un gobierno aplicando el programa democrático avanzado que entre todos elaboramos, con una fuerza política promoviendo la participación popular, haciendo que los ciudadanos ocupen los espacios de participación que se generan desde el gobierno, con un pueblo movilizado en la defensa de sus derechos, entonces los cambios se convierten en profundos e irreversibles.
LA RELACION FUERZA POLÍTICA GOBIERNO
Si como decía el documento, cuando no éramos gobierno, “la movilización y la efervescencia generaron en su momento niveles de participación que acercaron decididamente nuestra fuerza política a la gente”, y cuando somos gobierno “No hemos sido capaces de movilizarnos a la hora de defender y difundir los logros de nuestros gobiernos”, las razones que se nos ocurren para ello son dos: 1) La fuerza política no tenía suficientemente discutido su rol y su relación con el gobierno, y no supo encontrar su lugar en el espacio político al ganar las elecciones; 2) Los logros del gobierno no eran de tal magnitud como para generar el compromiso de la militancia frenteamplista (desarrollaremos esto en el próximo artículo), mientras que las acciones contrarias a la mística antioligárquica y antiimperialista (ya mencionadas) fueron lo suficientemente fuertes como para desmovilizar al núcleo más militante. Salvo que haya compañeros que encuentren completamente lógico que la militancia frenteamplista cambió súbitamente al día siguiente de las elecciones, y de buenas a primeras decidió quedarse en su casa y ver por televisión como evolucionaba la marcha del gobierno. Como creemos que esta opción debería ser descartada, nos inclinamos a pensar que las razones habría que buscarlas en las dos que mencionábamos antes, o en una combinación de ambas (o en alguna otra que tendremos que encontrar entre todos).
El documento señalaba también que “la presencia habitual de los Ministros y jerarcas de gobierno en la Mesa Política, realzó la importancia del órgano de conducción política del Frente Amplio, y fortaleció el diálogo y la necesaria interacción entre gobierno y fuerza política”. Pero sin dudas que esto no siempre fue así. En temas de enorme trascendencia, como el TLC, la interacción entre gobierno y fuerza política fue nula. La información que la Mesa Política Nacional reclamaba llegaba tarde y mal o no llegaba. La información que se requería por parte de la fuerza política para tomar posición sobre el TIFA llegó cuando los representantes de EEUU ya estaban en el país para firmar el acuerdo y cuando una resolución en contra hubiera significado desautorizar lo que el gobierno ya tenía resuelto. De manera que la presencia habitual de los ministros y jerarcas en la Mesa Política lo encontramos positivo, siempre que esa interacción sea de ida y vuelta y no para informar sobre cosas ya resueltas.

jueves, 20 de mayo de 2010

APUNTES PARA LA DISCUSIÓN (1ª parte)



Lenin decía: “Lo que hace falta es tener conciencia de los defectos, cosa que en la labor revolucionaria equivale a subsanarlos en más de la mitad”, y su sentencia es más que apropiada en estos momentos.
HAGAMOS MEMORIA
Ahora bien, si tomáramos como punto de partida del análisis lo que pasó el domingo 9 de mayo, estaríamos viendo solo una parte del problema. No podemos olvidar que en octubre no pudimos ganar en primera vuelta, y que perdimos dos diputados. Pero además, no podemos olvidar que en octubre también perdimos dos plebiscitos importantísimos, el de anulación de la ley de impunidad y el del voto epistolar. Y si vamos más atrás, recordemos que ya en las elecciones internas el FA obtuvo menos votos que el PN. Y tal vez tengamos que ir hasta el Congreso de diciembre de 2007 para encontrar otros problemas. Pero no habría que descartar ir aún más lejos, si es que consideramos como uno de los factores problemáticos la relación de la fuerza política con el gobierno, y entonces tal vez deberíamos comenzar por el año 2005, que marca el inicio del FA en el gobierno nacional.
Comencemos entonces por ahí, y en próximos artículos nos acercaremos más a los hechos más recientes.
PRIMER GOBIERNO DEL FA
Desde nuestro punto de vista, ya en el año 2005 hay hechos que comienzan a mostrar cierto malestar entre la militancia frenteamplista, al tomar nuestro gobierno caminos que se alejaban de las definiciones programáticas previas, y en otros casos se apartaban de definiciones que, aunque no estuvieran estampadas explícitamente en el Programa, formaban parte de nuestra historia previa como fuerza política de izquierda. No tenemos dudas que mucho del desencanto de buena parte de los frenteamplistas comienza en esos primeros pasos. Recordemos algunas cosas. Durante la campaña electoral de 2004, en una de las conferencias del ciclo “La transición responsable”, el compañero Tabaré Vázquez expresaba: “Quiero decirlo claramente: el EP-FA-NM no ha sido consultado sobre los contenidos de dicho acuerdo (se refería al proyecto de Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU) ni lo conoce (…) Un acuerdo de este tipo negociado unilateralmente, significa un desconocimiento al MERCOSUR y a la necesidad de encarar estos temas como región”. Sin embargo, diez meses después de asumir el gobierno, el Parlamento aprobaba el Tratado. La gran mayoría de los sectores del FA, así como las bases, se oponían a la firma del tratado -salvo los ministros Astori y Lepra, y el vicepresidente Nin Novoa-. Las voces que se hacían oír a favor de la firma del mismo, eran provenientes de los partidos tradicionales y de las cámaras empresariales. Es decir: la gran mayoría del Frente Amplio en contra del tratado; la gran mayoría del gabinete en contra del tratado, pero el tratado finalmente se firmó y se ratificó en el Parlamento (con el único voto en contra del camarada Lorier). Y, como frutilla de la torta, nuestro gobierno firmó el dichoso tratado en medio de una cumbre del Mercosur (en Córdoba), siendo Tabaré el único presidente que se reunió con Bush, en momentos en que todos los países del bloque gritaban un rotundo NO AL ALCA.
RUMBO AL TLC
Luego de esas instancias, cuando aún no se había secado la tinta de las firmas estampadas en el TPI, ya nuestro ministro de economía estaba planteando la necesidad de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, “cuánto antes mejor” decía Astori. Nuevamente, al igual que con la firma del TPI, comenzaron a levantarse las voces en contra, y sin duda fueron mayoría, tanto a nivel de las bases como de los sectores de la fuerza política y en el gabinete ministerial. El propio Tabaré se manifestó en contra de un TLC en más de una oportunidad. Recordemos por ejemplo lo que manifestara en Venezuela a principios de marzo de 2006: “El actual gobierno uruguayo no tiene, en carpeta o en agenda, la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos”, mientras recordaba, además, que el programa de gobierno del FA es “un compromiso ciudadano donde se deja claro que las relaciones comerciales actuales con las potencias del primer mundo, entre las que se encuentra Estados Unidos, no son las adecuadas para firmar ningún Tratado de Libre Comercio”. También en este caso, las voces a favor de la firma de un TLC provinieron de las cámaras empresariales y de los partidos tradicionales. Y cual si fueran estos los que gobernaran, casi llegamos a concretarlo. Recordemos la instancia de Punta Cala, en donde el compañero Tabaré se desdijera de lo dicho en Venezuela y expresara su metáfora del tren: “…porque recordemos que la historia no retrocede, que la historia no se detiene pero que tampoco la historia se repite. El tren, algunas veces, pasa una sola vez”. A partir de esa instancia, comenzaron las negociaciones en serio rumbo a un TLC. Como todos sabemos, el proceso desembocó en un TIFA, que para algunos es un trampolín para llegar al TLC. Y nuevamente, a pesar de estar la gran mayoría del gobierno y de la fuerza política en contra del TIFA, y toda la oposición a favor, el TIFA se firmó.
Si a estos elementos, le agregamos el envío de tropas a Haití, la participación en las maniobras Unitas, las vacilaciones a la hora de integrarse a organismos de unidad latinoamericana como el Banco del Sur, entonces veremos que estábamos ante un gobierno que, en forma notoria, se apartaba (más allá de que en otros aspectos actuaba con aciertos) de los grandes lineamientos programáticos de la fuerza política y sobre todo del carácter antiimperialista de ésta.
EL CONGRESO “LIBER SEREGNI”
Previo al Congreso “Liber Seregni” (año 2007), y analizando el documento preparatorio decíamos: “Es indudable que para profundizar los cambios cumpliendo con el programa se requieren las tres cosas que menciona el documento: “…una fuerte voluntad política desde el gobierno, un accionar decidido de la fuerza política y la participación activa de las fuerzas sociales”. Pero lo que también es indudable, es que los tres elementos (gobierno, fuerza política, fuerzas sociales) deben empujar en el mismo sentido. De lo contrario, es un tironeo en donde cada cual tira hacia su lado y las fuerzas se anulan. Porque aunque coincidamos en que hay “factores estructurales que debilitan la participación política”, no nos podemos hacer los distraídos y mirar hacia otro lado desestimando causas de esa desmovilización como las que tienen su origen en la propia acción del gobierno. No se puede desconocer que una gran cantidad de militantes frenteamplistas de toda la vida se han ido para sus casas decepcionados por lo que consideran acciones contrarias a definiciones básicas y originarias del Frente Amplio. No son pocos los militantes frenteamplistas que consideran que firmar un Tratado de Protección de Inversiones con el imperio, o enviar tropas a Haití a defender una situación creada por los Estados Unidos, o trabajar por la concreción de un TLC con ese país, sumarse a las maniobras Unitas, etc., es abandonar nuestra condición de antiimperialistas. O los que consideran que una reforma tributaria que rebaja los aportes de los capitalistas es abandonar nuestra condición de antioligárquicos. No son pocos los que no entienden algunos errores garrafales como la presentación del “proyecto García Pintos” sobre el nunca más. Y esto lo decimos más allá de que quienes así piensan tengan razón o no. La cuestión es si estos temas han sido discutidos en la forma adecuada. Si en estos temas se ha tenido en cuenta una correcta relación entre fuerza política y gobierno, o si se han resuelto por la vía de hechos consumados.”
Estos elementos que acabamos de reseñar, ya habían generado algunas señales electorales en 2006, y en marzo del 2008 provocarían el alejamiento del Movimiento 26 de Marzo.

jueves, 13 de mayo de 2010

NO CONFUNDIR LOS SÍNTOMAS



La irritación de garganta es la causa de un buen número de las consultas médicas y puede estar ocasionada por diversas dolencias, como la faringitis, la laringitis y las amigdalitis -propias de la garganta-, u otras más graves que se desarrollan en otros lugares del aparato respiratorio, como la bronquitis aguda. Asimismo, algunas enfermedades, como la escarlatina, el sarampión, la difteria o la gripe se manifiestan al principio con el único síntoma del dolor de garganta. Ahora bien, como todo el mundo se imaginará, no voy a hablar aquí de medicina, sino de política. Y lo que quiero decir, es que las pasadas elecciones departamentales y municipales dejaron a la vista un montón de síntomas de alguna “enfermedad” que estaría sufriendo nuestro Frente Amplio, pero que corremos el riesgo de confundirnos y de querer operar al enfermo de algo que en realidad no tiene, y dejarlo con la enfermedad verdadera. Tiempo después, si nos equivocamos, el paciente tal vez se nos muera, y nadie parece querer eso. También está el otro riesgo, el de decir que “no es nada, es apenas un dolor de cabeza, ya se le va a pasar, le damos un analgésico y ya está”, y no tener en cuenta que algunas veces el dolor de cabeza puede ser un síntoma de un problema de base muy serio como una embolia o tumor cerebrales que requieren de atención médica inmediata. Sin olvidar, además, que los síntomas no aparecieron el domingo pasado: se necesitó un balotaje para lograr la Presidencia, y se perdieron dos bancas en diputados.
LAS MALAS
Por primera vez en 33 años –desde la aparición de la fuerza política- el Frente Amplio ha visto reducido notoriamente su caudal de votos. Al parecer (al momento de escribir esta nota no tengo los datos finales) perdimos Paysandú, Salto, Treinta y Tres y podemos perder Florida. Esto no es para nada bueno. Algunos analistas han dicho que en realidad el FA no retrocedió, ya que en muchos casos tuvo la misma cantidad de votos que en la elección anterior (en Salto, en donde perdimos la intendencia, se dio incluso que tuvimos más votos que en el 2005), pero de lo que se trata no es de obtener una gran cantidad de votos, sino de obtener el gobierno cuando no se lo tiene y de retenerlo cuando es nuestro. Si tenemos el gobierno y lo perdemos es un retroceso, se lo mire por donde se lo mire, y habrá que analizar los por qué.
La votación para las alcaldías fue bajísima (sobre todo en Montevideo). Seguramente para este traspié hay muchísimas explicaciones: desconocimiento de la ciudadanía de qué se trataba (no se explicó suficientemente); en algunos casos hubo hasta falta de entusiasmo de los propios intendentes frenteamplistas para apoyar una descentralización que les podía hacer perder espacios de poder; falta de discusión en el proceso de elaboración de la Ley de Descentralización a nivel de quienes iban a ser los principales beneficiarios: el pueblo, etc. Lo que nos queda ahora son nuevos organismos electivos que comienzan a funcionar con escaso apoyo popular.
Un alto porcentaje de votos en blanco. Y en este caso habrá que analizar caso por caso, porque no es exactamente lo mismo el voto en blanco en Montevideo que en Canelones, o que en cualquier otra parte del país, y habrá que ver qué significa en cada caso, cuáles son los matices, cuáles los mensajes, de quiénes y hacia quiénes. Algunos compañeros se han apresurado a desentrañar el mensaje, y lo han adjudicado (en el caso de Montevideo) al malestar en los frenteamplistas por la forma en que se resolvió la candidatura. Es probable que haya mucho de eso, y aunque yo no comparta el malestar que se supone que muchos frenteamplistas tienen (el proceso de designación de la candidatura se hizo de acuerdo a los estatutos y como se ha venido haciendo desde siempre), no se puede hacer oídos sordos a una cuestión que parece afectar a gran cantidad de compañeros. Pero no se pueden descartar de buenas a primeras otras cuestiones. Entre otras, la posible disconformidad con la gestión. Blancos y colorados desconformes tienen una forma natural de expresar su descontento: votar al partido contrario al que está en el gobierno. Los frenteamplistas, tal vez expresen su disconformidad votando en blanco. Y no es de descartar otras motivaciones, como el hastío de tanta votación y otras por el estilo. Habrá que verlo detenidamente, y escuchar todas las voces y todas las opiniones, con espíritu abierto y constructivo, con la mira puesta bien en lo alto como se debe hacer cuando se está forjando el futuro.
LAS BUENAS
Por primera vez tres mujeres electas como intendentes por la ciudadanía (una de ellas por el Partido Nacional). En el departamento de Artigas, la candidata frenteamplista, Patricia Ayala ganó con el 44,92% de los votos. Esa sí que es buena. Como dice la propia Patricia: “Acá en Artigas se logró la conjunción de dos cosas: de lo que ha hecho el gobierno nacional, por supuesto que esto tuvo mucho peso, porque la gente vio que el Frente se comprometía, el Frente lleva adelante ese compromiso y son de las cosas que le ha devuelto a la gente la credibilidad. El trabajo que hizo el Mides a nivel nacional acá en Artigas tocó y tocó profundo. Y por otro lado el trabajo que hemos hecho nosotros los frenteamplistas en el departamento, que no hay que despreciarlo y no hay que minimizarlo, hay que llevarlo adelante (...)”. Credibilidad y trabajo militante parece ser la fórmula. Habrá que ver entonces aquellas fallas y estos aciertos.
El rotundo triunfo en Maldonado, impensable hace dos años atrás, y el amplísimo triunfo en Rocha y en Canelones, aunque habrá que analizar las razones del alto porcentaje de voto en blanco en este último departamento.
La oposición no ha sido capaz de captar la insatisfacción frenteamplista. Este no es un dato menor, porque nos hace mantener la esperanza de recuperar a esos ciudadanos. Una cosa es que el ciudadano insatisfecho vote a otro partido -y tal vez hasta se pase a militar en otro partido- y otra cosa es que manifieste su disconformidad votando en blanco o anulado. Ese ciudadano necesita ver que nuestra fuerza política asume sus errores, busca las formas de enmendarlos y pone en práctica las medidas necesarias para corregirlos. La gente "no espera pretextos ni explicaciones sino que cambiemos las cosas", dijo Enrique Pintado, y tiene razón.
ANALIZAR CON CABEZA PROPIA
Cuatro días antes de la elección, en un desayuno organizado por la ADM, disertaron el sociólogo César Aguiar, y los politólogos Oscar Bottinelli, y Adolfo Garcé. Dijo allí César Aguiar: "En Maldonado y Salto los intendentes frenteamplistas van en coche para la elección del domingo, pero no por méritos propios de sus respectivas gestiones, sino por la fragmentación que se observa en ambos casos en la oposición". Indicó además que el FA tenía asegurado el triunfo también en Paysandú. El coche en Salto pinchó, y perdimos ambas intendencias. Botinelli compartió lo dicho por Aguiar, aunque advirtió que existía una "amenaza" de perder la elección para el FA en Paysandú y Florida, mientras que Cerro Largo estaba "en riesgo" para el Partido Nacional. La paridad que preveía Botinelli en Cerro Largo, no fue tal, el Partido Nacional terminó en el entorno del 55% de los votos, y el FA llegó apenas al 40%. Adolfo Garcé, señaló que "La luna de miel de Mujica tendrá impacto en los resultados de las elecciones del domingo". En base a eso, dijo que "durante la luna de miel, los candidatos del partido del presidente corren con ventaja". A su vez, dijo que los 13 intendentes que van por la reelección "tienen ventajas" sobre el resto de los candidatos. Ni la luna de miel ni la reelección sirvieron de nada en Treinta y Tres, Salto, Paysandú y Florida. Tan animado estaba Garcé que se animó a pronosticar que el FA obtendría una muy buena votación el domingo y que el partido de gobierno podía ganar "alguna intendencia más" de las 8 que obtuvo en el 2005. Habrá que extraer algunas conclusiones de estas cosas también.

miércoles, 5 de mayo de 2010

TRAGEDIA GRIEGA: ¿DRAMA LATINOAMERICANO?

Los anuncios con bombos y platillos, que pretendieron convencernos el año pasado de que el estallido de la crisis de 2008 ya había sido superado, resultó ser tan falso como tantas otras cosas que la gran prensa mundial difunde por estos días. Tan falso, que el fantasma de una crisis financiera europea, similar a la de EE.UU. en el 2008, con sus consecuentes efectos a nivel mundial, fue creciendo mientras Grecia se acercaba a la quiebra. No es para menos, ya que la agencia financiera Standard and Poor's rebajó la calificación de la deuda a largo plazo de España, colocando a otro país de la zona euro en la tormenta. Antes, esta agencia había degradado la nota de la deuda portuguesa y la griega, relegándola a la categoría de “inversiones especulativas”, y calificando a los documentos de su deuda como “bonos basura”. Tras la baja en la calificación, la situación griega empeoró y una cifra inicial ofrecida por la Unión Europea (UE), de 45 mil millones de euros (58.500 millones de dólares), terminó siendo insuficiente, por lo que el paquete de ayuda trepó a unos 110.000 millones de euros (algo así como 146 mil millones de dólares).
Y como sucede siempre, los costos de la crisis -con la cual se enriquecieron el capital financiero y sus cómplices- se descarga sobre los trabajadores y los sectores medios de la sociedad. Hace poquito, Frank Schaffler, diputado liberal alemán aconsejaba: “Para superar su endeudamiento, el Estado griego debe desprenderse de sus participaciones en empresas y también vender, por ejemplo, sus islas deshabitadas”.
Este es el panorama con la crisis de Grecia, que amenaza con extenderse a España, Irlanda, Portugal, Italia e Inglaterra, pero que puede ser un adelanto de lo que viene incubándose en las economías más grandes de la Unión Europea, como lo son Alemania y Francia. La crisis entra en su segunda fase, el pase de factura de los mismos que la provocaron a los países y gobiernos que salvaron su situación, obligando a estos a un ajuste fiscal fenomenal que deberán pagar los trabajadores y sus conquistas laborales y sociales.
LO QUE SE VIENE
Rápidamente el FMI ha recuperado el comando en la aplicación de medidas, y ya anunció un entendimiento con el gobierno de Grecia (aporta 40 mil millones de los 146 mil) para respaldar un préstamo de contingencia “excepcional”, préstamo considerado “el mayor otorgado a un país miembro”. Las medidas del FMI no son más que la única respuesta del capital ante la crisis estructural: despidos masivos, congelación y reducción de salarios, aumento de la productividad, eliminación de los beneficios obtenidos en años de luchas obreras, presión a la baja para las materias primas, y todo lo ya conocido. Medidas que sin duda lo que lograrán -al achicar la demanda- es acelerar el rumbo a una gran depresión. Los aprendices de brujo no pueden controlar las terribles fuerzas que ha conjurado, y han puesto al mundo al borde del abismo. La OIT prevé que unas 50 millones de personas pasen a engrosar el ejército de desocupados, a la vez que el numero de trabajadores pobres (trabajadores que no poseen ingreso suficiente para mantenerse a si mismo y a su familia) aumentaría significativamente hasta alcanzar los 1.400 millones (45% de los trabajadores del mundo se encontrará en situación de pobreza). Esta paradoja (ya que la crisis no es más que una crisis de sobreproducción), es producto de la anarquía de la economía capitalista, donde la producción de mercancías se hace sin planificación alguna, produce tanta cantidad de productos que no hay quien las compre. Y aquel que piense que como esto pasa en el norte, no nos afecta, se equivoca. El mercado mundial es uno solo, y el derrumbe de los países más desarrollados arrastrará inexorablemente al resto. La crisis que afecta a Grecia rápidamente se extenderá por todos los países desarrollados, y la farsa montada contra Cuba muestra hacia donde están mirando en la búsqueda de una salida.
EL PELIGRO GUERRERISTA
En época de crisis, las relaciones entre las distintas burguesías nacionales luchan por el reparto del mercado, ya que la torta se reduce y hay muchos con ganas de repartírsela. Por tanto, la burguesía más fuerte opta por destruir a la más débil para destruir sus fuerzas productivas y arrebatarle mercados donde colocar sus mercancías. Así se resolvió la gran depresión de los años 30 arrastrando al mundo a la segunda guerra, a una feroz carnicería interimperialista que regó al mundo entero de sangre trabajadora.
La burguesía imperialista ha perdido, por su propio proceso de decadencia, la base social que pudo tener en su momento. Hoy, a lo sumo que aspira, y es lo que intenta desesperadamente a través de sus aparatos ideológicos, es a conseguir neutralizar a las masas trabajadoras, por medio de la desinformación y el terror psicológico, para que acepten el orden de cosas establecido. En efecto, para formar -alienar- la opinión pública es necesario un tratamiento desinformativo planificado y reiterado, acompañado de gigantescas campañas de difamación, calumnias y guerra psicológica. Y a eso es a lo que se encuentra abocada en este momento. Sin descuidar lo demás, por supuesto. Y por eso despliega también a la IV Flota y multiplica las bases terrestres por América del Sur. Ese es uno de los aspectos, el militar, que no podemos determinar cuando se desarrollará en toda su magnitud. Pero el otro aspecto, el de la guerra mediática, el que prepara el terreno creando una opinión pública favorable a la escalada bélica, ya hace un buen rato que está en curso. De todo esto forma parte la desestabilización a través de Colombia, la injerencia en Paraguay, la ocupación de Haití, el golpe en Honduras, y fundamentalmente los ataques y calumnias contra Cuba y Venezuela.
Como bien dice Luis Bilbao: Acusar a Chávez como dictador desquiciado, a Fidel y Raúl como monstruos impiadosos a la cabeza de un régimen represor, a Evo como indio bruto que se acopla a los dictados de La Habana y Caracas, no es únicamente un acto de vesania y cinismo sin límites: es un paso imprescindible de intoxicación de masas en pos de la creación de una opinión pública mundial dispuesta a admitir que el aparato bélico del imperialismo se descargue contra estos pueblos” (*). Y es que los estrategas del Departamento de Estado no se equivocan al atacar en forma simultánea a Venezuela y Cuba, porque es allí en donde está la vanguardia (que también incluye a Bolivia) del movimiento que en América Latina lucha por su segunda independencia, y que se expande a los países del Alba y que se multiplica en miles de organizaciones sociales y políticas. Es en este marco que se lleva a cabo toda la feroz campaña política y mediática desarrollada actualmente contra Cuba, que busca fabricar patriotas entre mercenarios y delincuentes, o que inventa feroces represiones contra damas de blanco. Campaña que se coordina a escala mundial y que abarca también a la Unión Europea. Por eso la resolución adoptada por la eurocámara que "insta a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas la transición política" en Cuba. Asimismo, "insta a que entablen de inmediato un diálogo estructurado con la sociedad civil cubana y con aquellos sectores que apoyen una transición pacífica en la isla... utilizando los mecanismos comunitarios de cooperación al desarrollo". Es decir, convoca abiertamente a los gobiernos europeos a intensificar sus actividades subversivas y a sus Embajadas en La Habana a implicarse aún más en el aliento, el apoyo y el financiamiento a los mercenarios, proponiendo descaradamente que los proyectos de cooperación entre la Comisión Europea y Cuba se utilicen con propósitos subversivos.

(*) Luis Bilbao, Bicentenario en Revolución, Revista América XXI Nº60

NI VÍCTIMA NI INGENUO (publicado esta semana en VOCES)

La aseveración de Sendic: “si es de izquierda no es corrupto, y si es corrupto no es de izquierda” , es falsa (como tanta cos...