miércoles, 24 de junio de 2009

TRES FECHAS PARA REFLEXIONAR



NUESTRO PASADO
El 27, 28 y 29 de junio, son una buena oportunidad para que los uruguayos reflexionemos sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, porque tienen que ver con el proceso de profundización de la democracia en nuestro país.
El sábado 27 de junio, se cumplen 36 años del golpe de estado fascista que inició una época de barbarie y retroceso que duró casi 12 años. Pero se cumplen también 36 años de la respuesta heroica que el pueblo uruguayo le dio a la dictadura, y que la hizo nacer huérfana de apoyo popular. Porque ese mismo día dio inicio la huelga general, una patriada no solo de la clase trabajadora, sino de la inmensa mayoría del pueblo uruguayo. Un pueblo y un movimiento sindical que venía de una larga lucha contra la represión del gobierno colorado de entonces, con gremios militarizados y estudiantes muertos en las calles, y que ante el golpe de Estado, inmediatamente da cumplimiento a una resolución de la CNT del año 1964, y declara la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo. Es bueno poder reflexionar acerca de estas cosas, y sobre todo acerca del papel que cumplieron los diferentes actores de nuestra sociedad cuando fue necesario jugarse por la democracia. Reflexionar sobre cual fue la actitud de un movimiento sindical que, más allá de las reivindicaciones particulares de condiciones de trabajo y de salario, supo definir claramente la necesidad de luchar por la libertad y por la democracia en este país, pagando por ello un precio muy alto. Y sobre cual fue la actitud de otros sectores. De que lado estaban las cámaras empresariales en ese entonces, por ejemplo. Recordemos las palabras del dirigente Luis Puig, del PIT-CNT, en el acto de conmemoración del golpe de estado el año pasado. Dijo que el golpe tuvo “el apoyo consecuente de las clases dominantes del país” y que “las cámaras empresariales, la Asociación Rural y la Cámara de Industria y de Comercio hacían colas para saludar a los golpistas; fueron cómplices de la dictadura y hoy a 35 años estamos esperando la autocrítica pública de aquellos que ampararon la instauración del terrorismo en nuestro país”. Otros actores, sabemos muy bien donde estaban y donde están ahora. Por ejemplo, Juan María Bordaberry, era en ese entonces presidente, electo por el Partido Colorado en elecciones que se han señalado como fraudulentas. Hoy está preso y carga con 14 homicidios, junto a su canciller, el Dr. Juan Carlos Blanco, también del Partido Colorado. Entre otras cosas, se los acusa del asesinato de dos parlamentarios de ese entonces: Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. La sentencia dice que "Surgen elementos de convicción suficientes" para probar la participación de Bordaberry y Blanco "en los homicidios" de los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, y del matrimonio William Whitelaw y Rosario Barredo en mayo de 1976, previo "secuestro de las víctimas y hurto de sus pertenencias, en un mismo procedimiento criminal".
Y es bueno recordar también de que lado estuvieron los distintos partidos políticos. Hubo quienes se unieron para votar la impunidad de los crímenes cometidos, y hubo quienes después salimos a juntar firmas para anular esa ley. Por cierto, quienes en ese entonces se jugaron por la impunidad, tenían a mano excusas de todo tipo. Pero 23 años después, siguen defendiéndola. Y son nuevamente las fuerzas sindicales, sociales y el Frente Amplio los que salen a dar la batalla por anular la ley infame. Estas cosas también están en juego el próximo domingo 28.
NUESTRO PRESENTE
Pero la dictadura fue mucho más que presos, torturados, desparecidos, asesinatos, enterramientos clandestinos; la dictadura significó el desarrollo de mecanismos de terror sobre toda la sociedad. Esto determinó consecuencias desde el punto de vista psicológico y también desde el punto de vista material, que se han traducido en procesos de marginación y exclusión de grandes sectores de nuestra población que estamos padeciendo aún hoy. Y lo que no hay que olvidar un día como hoy, es que una vez recuperada la democracia política, debimos sufrir dos décadas de totalitarismo económico, el del libre mercado. La profundidad de la crisis en la que estaba sumido el país cuando asumimos el gobierno no se puede adjudicar únicamente a la crisis del 2002. Son el resultado de los años de dictadura y de las décadas de gobiernos neoliberales que asolaron América Latina. Gracias a la lucha de los pueblos, la realidad latinoamericana hoy es bien distinta. Se han procesado cambios importantísimos en los últimos diez años. Cambios que -aún teniendo en cuenta la diversidad de matices- permiten afirmar que en su conjunto, provocaron un vuelco político contrario a lo que venía siendo la aplicación del Consenso de Washington en la región. Con la llegada al gobierno de partidos y alianzas de corte progresista, comenzó la tarea de recomponer las sociedades absolutamente desintegradas por décadas de neoliberalismo. Y nuestro país viene formando parte de ese proceso. El Frente Amplio recibió un país que recién comenzaba a emerger de entre las ruinas, y aún sin la experiencia efectiva de gobernar a nivel nacional, hicimos un muy buen gobierno, infinitamente mejor que los que este país había conocido, y sobre todo con una sensibilidad diferente, que escucha el reclamo popular. Eso sólo alcanzaría para reclamar al pueblo en octubre una nueva oportunidad. Esta vez para profundizar los cambios. Hoy tenemos un país bien diferente; el próximo gobierno va a recibir un país saneado en su economía por nuestro gobierno, en un escenario mundial en el que deberemos hacer todos los esfuerzos para que siga creciendo pero con equidad.
NUESTRO FUTURO
Pero la derecha no se queda de brazos cruzados mirando como se le arrebatan los privilegios que ella misma se adjudicó desde hace siglos. Y tampoco espera pacíficamente que las urnas le devuelvan los derechos cuestionados. Los escenarios que podemos ver por toda América Latina, son escenarios en los que la derecha se moviliza permanentemente, en forma organizada y en todos los ámbitos, no solamente el electoral. La respuesta de la izquierda a los embates de la derecha debe ser (como siempre) ganar la calle nuevamente. Los cambios que hemos logrado, lo han sido en base a la movilización y a la unidad. El pueblo uruguayo ha sabido construir herramientas de enorme importancia para transformar la realidad. En el plano social la Central única de trabajadores y los Congresos del Pueblo, y en el plano político todo el proceso de unidad que arranca allá por el 62 con el Frente Izquierda de Liberación y que se consolida y hecha raíces profundas e indestructibles en el 71 con el surgimiento del Frente Amplio. El FA nació en el 71 para consagrar la unidad del pueblo y avanzar en la lucha por la segunda y definitiva independencia, definido como fuerza antioligárquica y antiimperialista, democrática y popular. Frente Amplio que es coalición de partidos pero también –y en eso radica su fortaleza- movimiento. El Frente Amplio ha sido desde siempre una fuerza plural, en donde confluyen partidos políticos y representantes de las bases frenteamplistas de todo el país, priorizando los elementos que nos unen sobre los que nos dividen. Frente Amplio que, a través de sus Comités de Base ofrece el lugar más adecuado para canalizar el protagonismo político del pueblo. Por eso, son importantes el 27 y el 28, pero también el 29, el día después, que nos debe encontrar a todos más unidos que nunca, y encolumnados detrás de quien resulte nuestro candidato, para triunfar en octubre en primera vuelta y abortar de esa forma los planes restauradores de la derecha.

domingo, 21 de junio de 2009

A SEGURO SE LO LLEVARON



Hace unos días, encendí la radio y en ese momento estaban pasando una pauta publicitaria (espero que haya sido una especie de recopilación de propagandas perimidas) del ex senador del partido colorado Pablo Millor. El slogan decía: “toda una vida al servicio de la seguridad de la familia uruguaya”. Mientras Millor fue diputado, contaba entre sus asesores nada menos que a Ricardo “conejo” Medina y a José “Nino” Gavazzo. Y mientras fue Consejero de Estado, durante la dictadura, miles de las familias uruguayas que el “protegía” pasaron por la cárcel y la tortura. Muchas de esas familias, todavía buscan a alguno de sus integrantes desaparecidos. Mientras este y otros señores velaban por la seguridad de la familia uruguaya, madres embarazadas eran detenidas y torturadas con sus bebés en el vientre, recibían palizas, submarino y picana eléctrica, inclusive localizada especialmente para dañar al bebé en el útero Muchas fueron violadas; muchos de estos niños que sufrieron prisión política y tortura antes de nacer, lo fueron incluso antes del golpe de Estado. 27 de esos casos se dieron en el marco de gobiernos del Partido Colorado, presididos por Jorge Pacheco Areco y después por el que luego terminara siendo dictador, José María Bordaberry. Digamos esto simplemente para que quede claro de que hablan algunos personajes cuando hablan de seguridad.
EL UNICO ARGUMENTO DE LA DERECHA
El único argumento de la derecha es la seguridad. En un mundo plagado de inseguridades, la seguridad es un capital político ineludible de la derecha. Claro que se trata exclusivamente de la seguridad en el uso de la represión contra el delito, apoyada por una “ola de inseguridad” amplificada desde los medios de comunicación masiva (con el aporte de los noticieros musicalizados que pretenden crear un clima de temor e inseguridad), que además va marcando la agenda de los “problemas de la gente” con un tema clave para las expresiones más reaccionarias. De esa manera, la mano dura y la represión (“tolerancia cero” claman algunos) regresan a ocupar un lugar central en el discurso de los precandidatos de la derecha.
Para estos liberales de derecha, si el Estado dejara de pensar en intervenir donde no debe, y se dedicara a cuidar la propiedad y la seguridad de los ciudadanos, estas cosas no pasarían. Se trata solamente de una ola criminal fomentada por la pasta base (que únicamente es consumida por los pobres) y que amenaza la sacrosanta propiedad privada y la seguridad individual, por lo cual hay que responder con palo. No existe nada parecido a la explotación ni la marginación de muchos en beneficio de unos pocos. Solo estamos ante un gobierno ineficiente, que no hace nada, y que para colmo genera ideas populistas que nos van a hacer parecer cada vez más a los latinoamericanos (horror de horrores). Y es que se han quedado sin discurso y apelan al único tema que les puede dar algún rédito político. Pero tengamos cuidado, la derecha política de nuestro país no es tonta. Toda esta movida en torno al tema seguridad, en el fondo es también el lanzamiento de un proyecto político e ideológico cuyo fin es la reconstrucción tanto del discurso como de la representatividad de la derecha política, económica y cultural, que no se resignan a contemplar sin más el proceso de transformación de nuestro país en un sentido de mayor equidad y justicia social. No los subestimemos. Con el discurso de la “inseguridad” buscan esconder la verdadera discusión sobre las víctimas de un sistema económico que imperó durante las décadas pasadas en donde se aplicaron las recetas más ortodoxas del neoliberalismo, dejando a un país en la ruina, con porcentajes de pobreza e indigencia nunca vistos en la historia del país.
LA SEGURIDAD EN TIEMPOS ELECTORALES
Estamos en campaña electoral, y entonces la oferta de la derecha se parece a una especie de remate en el cual cada uno debe ofertar más que el otro. Es así que aparecen: super coordinaciones institucionales, mega instituciones encargadas de seguridad, más policías, más cárceles, co-gestión de las cárceles con empresas privadas, más presupuesto para la policía, rebaja de la edad de imputabilidad, creación de nuevos delitos para niños y niñas, el ejército para combatir la delincuencia, etc. etc., en un mar de propuestas sin fundamentos de ninguna especie, sino en un “quien da más”. Algunos hasta se enredan en su propio discurso, y ante el problema del hacinamiento de las cárceles dicen: “lo que pasa que este gobierno, antes tenía un ministro que los soltaba, y ahora tiene uno que no los agarra”. Sin percibir que si eso fuera realmente así, las cárceles no estarían superpobladas sino vacías. En todo el discurso de la derecha veremos a la seguridad entendida como protección del individuo propietario de algún bien contra el delincuente común. Nunca los veremos referirse a la importancia de la seguridad en los terrenos de la salud, el trabajo, la vivienda. La ironía está en que la derecha -para quien la cuestión de la seguridad es lo esencial- es la que ha impulsado con mayor entusiasmo las políticas de desquiciamiento social que hoy constituyen uno de los factores más gravitantes en la extensión de la violencia. El más importante logro del discurso de la derecha en materia de “seguridad ciudadana” es que ya nadie habla de las causas de la delincuencia, sino que el centro de la cuestión es casi exclusivamente la represión. La preocupación que vemos en el discurso de la derecha por la seguridad, nunca es una preocupación por la seguridad de los ciudadanos de pocos recursos, de los miembros estigmatizados de la sociedad, de los habitantes de cantegriles y asentamientos, de quienes ejercen la prostitución, etc..., y siempre está ausente la preocupación por los grandes hechos de corrupción, la impunidad de los poderosos y las redes del crimen organizado. La noción de seguridad machacada hasta el hartazgo por los grandes medios de comunicación se reduce a la necesidad de prevenir ataques violentos contra la propiedad y los bienes, que eventualmente pueden poner en riesgo también la vida. Las políticas sociales encaminadas a revertir la realidad de los adolescentes excluidos brillan por su ausencia en el discurso de los paladines de la seguridad. La exclusión social es uno de los rasgos distintivos de aquellos adolescentes que encuentran en la delincuencia su única salida. La carencia de incentivos, la falta más absoluta de contención familiar, la promoción de un consumo ilimitado, en una sociedad donde tanto tenés tanto valés, son variables que desembocan en un horizonte poco auspiciante para un adolescente. Pero nada de esto es siquiera insinuado por los cruzados de la seguridad. Vivimos en una sociedad que no sólo excluye y estigmatiza a sus jóvenes, sobre todo a los más pobres, sino que también ahora (según las propuestas de la derecha) pretende desfachatadamente crear "centros de reeducación laboral" bajo la figura de "resocialización forzada por medio del trabajo". Dichos Centros serían la versión contemporánea de aquellos campos nazis como el de Aushwitz en cuya entrada se podía leer la leyenda "el trabajo libera"; sin duda un discurso hipócrita que deberemos ser capaces de enfrentar rumbo a la campaña de octubre.

jueves, 11 de junio de 2009

¿TANQUE DE IDEAS...O CONTENEDOR DE BASURA?



Hace un par de semanas hablábamos de CERES, el Think Tank (tanque de ideas) dirigido por el Dr. Ernesto Talvi (el que mereciera un “más populista será tu abuela”, por parte de Mujica), y de sus preocupaciones en cuanto a que la pobreza y la exclusión en nuestro país pueden generar las condiciones para que gane algún candidato populista. Este “tanque de ideas” es el mismo que el 5 de noviembre de 2002 presentara en el Sheraton un trabajo de investigación titulado: “Hacia un Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y Estados Unidos: contenido e impacto”, elaborado por Herminio Blanco y Jaime Zabludovsky. Y aunque la investigación fue financiada por la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos, y los autores son investigadores asociados a CERES, ambos organismos se preocuparon de aclarar que las opiniones del informe no necesariamente los comprometía. Es decir, una investigación financiada por ellos, hecha por sus propios investigadores, y presentada por ellos, pero que ellos no tenían nada que ver. “Yo no fui”, les faltó decir. Para los investigadores (uno ex Ministro de Industria y Comercio de México y el otro ex Embajador de México ante la Unión Europea) , era deseable para Uruguay la concreción de un TLC con los Estados Unidos, entre otras razones, porque la concreción del Tratado implicaba una serie de reformas que de otra manera no se harían. Pero además, porque la instrumentación del acuerdo se transformaría en “un poderoso imán para las inversiones extranjeras”. Estos dos mexicanos, intentaban vendernos sus espejitos de colores, y se basaban en el famoso NAFTA. Ese mismo NAFTA que hoy está hundiendo a México en una crisis económica sin precedentes (la que se quiere tapar con una gripe). De hecho, nuestro país no hizo ninguna de las reformas que estos señores promocionaban y recomendaban, y no firmó un TLC (gracias a la lucha denodada iniciada, entre otros, por el PIT-CNT y nuestro Partido), y aún sin ese “imán”, las inversiones vinieron y batieron récord históricos. Y gracias a que no seguimos las indicaciones de estos Tanques de Ideas, hoy estamos en mejores condiciones que otros países que sí firmaron esos TLC, para superar la crisis mundial. Y no lo decimos nosotros solamente. Según la CEPAL, por ejemplo, "...la crisis internacional está impactando en América Latina y el Caribe a través de dos canales principales: el real y el financiero. En el real, por una desaceleración de las exportaciones, especialmente en aquellos más ligados a las economías en recesión, como México y otras centroamericanas donde el turismo y las remesas desde EEUU son relevantes". También dice la CEPAL que "...para enfrentar problemas globales (la crisis mundial) se requieren soluciones coordinadas, mayor integración y coordinación regional de las políticas macroeconómicas, potenciar el comercio intrarregional y el establecimiento de una nueva arquitectura financiera internacional". Es decir, que si hubiéramos seguido los consejos de CERES, hoy estaríamos inmersos de lleno en la crisis por nuestra mayor dependencia de los Estados Unidos, pero además estaríamos en peores condiciones para salir de ella, puesto que estaríamos fuera del MERCOSUR y del comercio intrarregional.
OTROS CONSEJOS DE CERES
El Director de CERES, el Dr. Ernesto Talvi, nos ha dado otros consejos sobre como hacer las cosas en nuestro país. En noviembre del año pasado, en una entrevista con El Espectador, Talvi afirmaba que “Como consecuencia de la crisis financiera global y sus repercusiones en nuestros vecinos, al país lo aguardan momentos difíciles que deberá encarar con firmeza...”. Según Talvi, si hubiéramos hecho lo que hizo Chile, que ahorró 70 y gastó 30, en lugar de gastarlos en “...cosas que obviamente son necesarias: alivio de la pobreza, programas sociales, programas de infraestructura”, “habríamos creado un fondo de unos 1.200 millones de dólares que hoy nos habría dado un blindaje que haría innecesario pedir líneas de crédito contingentes a los organismos multilaterales, como vamos a tener que hacer”. No deberíamos –según Talvi- haber “gastado” en el Plan de Emergencia, ni en el Plan de Equidad, ni en la reforma de la salud, ni en las operaciones de ojos, ni en ALUR, ni en el Plan Ceibal ni en nada de eso. Deberíamos haber hecho lo que Chile, según Talvi, y sus razones son contundentes. Dice Talvi: “El riesgo país de Chile es hoy de 350 puntos; el de Uruguay 800; los bonos globales de Chile cayeron un 9 por ciento promedialmente; los uruguayos un 27 por ciento. No hay más nada que decir”. Eso es lo más importante para CERES y para Talvi: el riesgo país y los bonos globales. Claro, los medios de prensa ya están informando que a siete meses de la elección presidencial en Chile, el candidato derechista Sebastián Piñera es amplio favorito para triunfar al obtener en una eventual segunda vuelta un 44 por ciento de las preferencias. Tal vez esta sea otra de las razones para que Talvi nos recomendara seguir el ejemplo chileno.
A Talvi le preocupa el tema de la pobreza en nuestro país, y también el de los salarios. Dice que estos aún están un 16% por debajo del nivel pre-crisis. No dice ni una palabra sobre quienes son los responsables de la pobreza y de los salarios rebajados. Olvida decir que este gobierno solo es responsable de haber reducido la pobreza (no de crearla) y de haber aumentado los salarios (no de reducirlos), además de haber reinstalado los Consejos de Salarios y la negociación colectiva. Le preocupa también a Talvi y a CERES la pobreza infantil y el deterioro de la educación, y al preguntársele cuales son las soluciones a estos problemas, contesta con cosas totalmente novedosas como “garantizar incentivos a los flujos globales de inversión”, “bajar la presión tributaria” y “abrir a la competencia los servicios públicos”. Novedades que ya fueron aplicadas durante décadas de neoliberalismo en América Latina y que la llevaron a tantos países prácticamente a la ruina. Y a propósito, cuando Talvi fue asesor del gobierno de Lacalle, la presión tributaria no bajó, sino que justamente se aplicó el impuesto a los sueldos, con la excusa de que era en forma provisoria (provisorato que duró hasta que llegó el gobierno del Frente Amplio).
INDEPENDIENTES
Toda esta basura intelectual, es disfrazada (como corresponde) de una asepsia técnica y políticamente independiente para consumo de ilusos. Dice Talvi que “CERES es una institución independiente y yo reivindico y enfatizo el valor del pensamiento independiente, porque si bien es una opinión que se hace desde un lugar incómodo, se hace a la intemperie...porque el pensamiento independiente permite una visión más libre, más objetiva...”. Una intemperie que apenas cuenta con el apoyo de unos pocos medios masivos como El País, Búsqueda y El Observador (por nombrar apenas algunos de los medios impresos). Una independencia que va mucho más allá de que en su Consejo Directivo se encuentren socios de Guyer y Regules, o presidentes de la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos; o más allá de que Talvi haya sido Economista Jefe y Director del Departamento de Política Económica del Banco Central del Uruguay entre 1990 y 1995 (gobierno blanco) y que durante ese período actuó como asesor del equipo económico de gobierno. Independencia que le impide decir quienes fueron los responsables de la exclusión y de los salarios de hambre en este país, pero que sin embargo le permite advertir a los uruguayos sobre los peligros del populismo y que “Con un régimen de sesgo estatista como claramente tiene el nuevo programa que aprobó el Frente Amplio no puede haber un país próspero.”
Demasiada preocupación por mostrar una neutralidad inexistente, cuando lo único necesario es un mínimo de honestidad intelectual.

jueves, 4 de junio de 2009

DEFENSA DEL MILITANTE



El militante social y político es alguien que ha elegido una carrera difícil. Una actividad que conlleva muchos sacrificios, que nunca tiene recompensas económicas -muy por el contrario, la mayoría de las veces pone dinero de su bolsillo para desempeñar las tareas que ha aceptado y decidido asumir-, pero que sí tiene múltiples problemas a resolver y conflictos diversos con los que convivir. Casi podría decirse que su fin exclusivo es la defensa de sus concepciones ideológicas en el día a día, con el único objetivo de mejorar la sociedad en la que vive y dejar un país y un mundo mejor para sus hijos y los hijos de todos los demás.
Un militante se reúne, coordina actividades, plantea y discute la forma de resolver problemas, fija reuniones, busca recursos materiales y económicos para llevar a cabo esas actividades, trata de informarse e informar permanentemente por todos los medios, se instruye y forma ideológicamente junto a sus compañeros, con la finalidad de transformar la conciencia de sus iguales y transformar la sociedad.
El militante se mueve detrás de las ideas, de un proyecto de país y de sociedad, y se entrega de manera desinteresada al servicio público, con grandes sueños, sacrificios y duras luchas por el logro de la justicia y el bienestar social. Porque el militante sabe que la utopía deja de serlo cuando se pone toda la voluntad y empeño al servicio de su realización. Claro, también se equivoca. Y de la equivocación aprende, y sigue adelante.
El militante político de base (salvo deshonrosas excepciones) no discute puestos o empleos en la administración pública para sí mismo; lo que discute es un programa para la creación de empleos para todos. No discute un terrenito para tal o cual correligionario, discute y respalda un programa de construcción de viviendas para familias que las necesiten. No discute tarjetas de alimentos para sus amigos, sino la forma y los métodos para que los alimentos sean accesibles a toda la sociedad. El militante político y social no piensa en lo particular. El militante político trabaja y piensa para satisfacer las necesidades a nivel general. Porque el militante social y político sabe que su destino se resolverá si enmarca su accionar en una estrategia orientada hacia la liberación y profundiza su compromiso con las mayorías, porque sabe que los derechos se conquistan con la acción política.
Los militantes populares son la reserva de solidaridad de una sociedad agredida por el egoísmo y por la cultura del materialismo vulgar. Son portadores de una ética de servicio y una moral de lucha forjada en la resistencia a la dictadura y al modelo neoliberal, son los convocados para devolver su sustancia a la democracia como expresión de igualdad y participación.
El militante no sólo es un ser sensible a la injusticia, es alguien que asume como propias las necesidades de la mayoría y lucha con ella para conquistar los derechos que las satisfagan. Por eso levanta un programa de defensa del trabajo como fuente de integración social, del desarrollo productivo y la redistribución del ingreso como principio político y no únicamente económico.
DARLO TODO
El primero de mayo pasado, el compañero Fidel Castro hacía sus reflexiones (las titulaba: Hay que darlo todo), y en las misma transcribía las palabras del nicaragüense Miguel D’Escoto, que en su discurso a los cancilleres y representantes del Movimiento de los Países No Alineados, había expresado: “… El orden mundial existe basado en la cultura capitalista que equipara el ser más con el tener más, promueve el egoísmo, la codicia, la usura, y la irresponsabilidad social. Estos anti-valores de la cultura capitalista han sumido al mundo en un enjambre de crisis convergentes que, de no ser eficazmente atendidas de inmediato, ponen en peligro la continuación de la propia especie humana y la capacidad de sostener la vida en la Tierra.” Decía también Miguel D’Escoto que “En el fondo de todas las diferentes crisis que enfrentamos yace una enorme crisis moral, una gran crisis de valores y principios éticos. Todos hemos traicionado los valores emanados de nuestras respectivas tradiciones religiosas o ético filosóficas. Nos hemos traicionado a nosotros mismos al caer en la tentación capitalista, y al asumir sus valores anti-vida, de odio y egoísmo, nos hemos convertido en los peores depredadores, enemigos de nuestra Madre Tierra, nos hemos deshumanizado…”. Y Fidel terminaba sus reflexiones con un verso del poeta Fayad Jamís:

…habrá que darlo todo
si fuere necesario
hasta la sombra
y nunca será suficiente.


ANTONIO DESDE LA HABANA
Dice Antonio, desde La Habana: “Nunca antes la humanidad había experimentado un proceso tan intenso y a la vez global de cosificación de las relaciones sociales. Esto ha tenido mucho que ver con la bancarrota moral o crisis de valores que se aprecia hacia el interior del sistema-mundo capitalista. Pensar las alternativas frente al orden capitalista pasa por una construcción contra hegemónica que, entre otras cosas, legitime al ser humano en tanto sujeto de la solidaridad y de un pensar crítico, así como portador de una nueva ética de la relación hombre naturaleza, que supere radicalmente el antropocentrismo y la depredación irracional del medioambiente.” Y dice acertadamente Antonio que: “El capitalismo es la formación social en la historia que ha movilizado a la mayor maquinaria de intelectuales orgánicos al servicio de la dominación y la explotación, que incluye la despiadada violencia simbólica, orientada al control de las mentes y las conductas de los hombres”
Por eso, el imperativo de la hora es recuperar la política, recuperar al militante y la participación, promover en toda su extensión la organización como forma de transformar colectivamente el injusto orden imperante. Quienes hacen una forzada distinción entre la militancia y “el pueblo frenteamplista”, quienes entienden que las resoluciones tomadas por la estructura militante del FA, no son representativas de la opinión del “pueblo frenteamplista” considerado en su conjunto, no sólo se equivocan (las internas serán una prueba contundente de ello), sino que menosprecian a toda esta reserva ética de la política que significan los militantes populares. El “pueblo frenteamplista” somos todos. Esos militantes no son una secta aislada de la fuerza política, son la savia que le da vida al Frente Amplio, son parte integrante del pueblo frenteamplista, y son los llamados a promover, generar y defender los cambios que el pueblo reclama. Dicho sea esto en homenaje de aquellos militantes independientes y de todos los sectores, que en esta campaña lo están dando todo por el triunfo del Frente Amplio.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...